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  CRISIS Y EMPRESAS ALTERNATIVAS EN URUGUAY:
  EL CASO DE LAS COOPERATIVAS
  DE PRODUCCION COMO EMERGENTES
  DE UN SECTOR SOLIDARIO DE LA ECONOMIA.

  Por Pablo A. Guerra *

 


DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGIA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA.


* Licenciado en Sociología, Magister en Ciencias Sociales del Trabajo. Actualmente se desempeña como Profesor Adjunto de Sociología del Trabajo y Sociología de las Organizaciones en las Facultades de Ciencias Sociales (carrera de Sociología) y Derecho (carrera de Relaciones Laborales y Postgrado de Derecho Laboral) de la Universidad de la República. Investigador del Departamento de Sociología.

Montevideo, Marzo de 1997.

I N D I C E

  • Prologo del autor
  • pág. 3
  • Introducción
  • pág. 5
  • Objetivos de la Investigación
  • pág. 7
  • Qué es la economía de la solidaridad
  • pág. 9
    pág. 9
    pág.11
    pág.13
    pág.15
    pág.15
    pág.16
    pág.18
    pág.22
    pág.26
  • ¿Qué es el cooperativismo?
  • pág.29
  • Cooperativismo en Uruguay
  • pág.34
  • Principales resultados de investigación
  • pág.42
    - Caso 1: Barraca Cooperativa Sergio Zeballos pág.43
    - Caso 2: Librería Cooperativa del Cordón pág.45
    - Caso 3: Cooperativa Radio Taxi del Cerro pág.46
    - Caso 4: Cooperativa UCAR pág.48
    - Análisis de la Encuesta pág.55
  • Síntesis y Conclusiones
  • pág.68
  • Bibliografía
  •  



    Prologo del autor

          La investigación que a continuación se presenta, pretende ser solamente una contribución inicial al análisis teórico y práctico del modo de hacer economía de algunos agentes de la sociedad, que por sus características, podríamos entenderlos formando parte de lo que habremos de llamar economía alternativa o de la solidaridad.

          La contribución teórica, se enmarca en la búsqueda todavía muy "en pañales", pero absolutamente necesaria, de una "refundación" de la economía tradicional, que pudiera contemplar a pié de igualdad, una serie de agentes, relaciones y circuitos que presentan recursos, factores, valores y formas distintas de hacer economía, con respecto a los agentes, relaciones y circuitos que privilegió la mayor de las veces, la economía convencional a todo nivel.

          La contribución en el plano práctico, es mucho más humilde. En íntima consonancia con el marco teórico, pretendemos analizar el fenómeno del cooperativismo de producción en Uruguay, con sus limitantes y potencialidades, a partir de las experiencias de algunas de las cooperativas fundadas en los últimos años luego de la quiebra de sus empresas "madres", organizadas en el capital.

          Quisiera confesarle al lector dos cosas que serán plenamente visibles a lo largo de estas páginas. En primer lugar, que si bien se parte de una análisis científicamente riguroso de una realidad social muy destacable, no creemos en la frialdad de las ciencias sociales. Por ello, el autor escoge un tema de análisis con la espectativa y la esperanza de estar contribuyendo no solo a engrosar biblotecas cada vez más desbordadas de material académico; sino fundamentalmente, con el sincero anhelo de que algunas de las ideas aquí manejadas pudieran ayudar en la búsqueda de caminos viables de superación de la crisis económica, social, cultural y moral en la que se encuentran la mayoría de nuestros "prójimos" en el mundo entero.

          En segundo lugar, confesarles que estas páginas no me pertenecen. Tan solo, desde mi rol de cientista social, he intentado prestar atención a diversas lecturas de la sociedad contemporánea, escogiendo las que he entenido más oportunas para interpretar algunas experiencias de organización económica de gente uruguaya, que son en definitiva, los verdaderos autores de este trabajo.

          La presente investigación fue realizada en el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, con el apoyo de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) en el marco de su Programa de Retornados Científicos. Dicho Programa, por tanto, ha sido fundamental para poder llevar a cabo este trabajo.

          He contado para la elaboración de ésta, con la colaboración de la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay (FCPU), que resolvió considerarla de interés cooperativo. Agradezco en especial a las autoridades del Consejo Directivo y a su secretaria ejecutiva, Raquel Castro, quien estuvo en todo momento dispuesta a lograr la mayor coordinación posible con nosotros.

          Quisiera agradecer además, al Director del Departamento de Sociología, Prof. Gerónimo De Sierra, quien siempre se mostró interesado en la evolución de este trabajo; y a todos quienes colaboraron de alguna forma u otra, con sus ideas, aportes, comentarios y recomendaciones: a Marcos Supervielle del Departamento de Sociología; Jorge Bertullo, Lilián Morales y Silvia Amado del Centro Cooperativista del Uruguay; Juan P. Martí del Centro de Participación Popular; y a Carmen Alonso, Beatriz Canta, Isabel Rodriguez, Andrea Storace y Lidia Torrieri, quiénes en calidad de estudiantes del Seminario de Sociología del Trabajo del segundo semestre de 1996, se interesaron especialmente en esta investigación y dedicaron valiosas horas a analizar las hipótesis de trabajo aquí expuestas y realizar importantes trabajos de campo que hemos utilizado como insumos.

          Finalmente, como no podía ser de otra manera, agradecer a los verdaderos protagonistas de este trabajo: a los socios cooperativistas de las empresas seleccionadas, que pudieron brindarnos parte de su valioso tiempo de trabajo para contarnos las experiencias y vivencias recorridas en estos años de trabajo alternativo.

    Introducción.

         Empezaremos este trabajo con una reflexión general acerca de la condición humana, que al menos al principio, a muchos lectores les parecerá extraña: no cabe duda que cada una de nuestras visiones acerca de la sociedad y sus variados comportamientos, residen en una particular composición genética y psicológica (que ha dado lugar al campo de análisis del comportamiento individual), pero además de un conjunto de normas, valores, ritos, etc. que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestras vidas, y que en definitiva han servido como campo de análisis del comportamiento para los sociólogos.

         De esta manera, podemos decir, encontraremos tantas visiones particulares como sujetos existan, en tanto cada uno de ellos tomó y adoptó esas normas de acuerdo a sus propias capacidades y limitaciones.

         Sin embargo, cada una de estas visiones estarán influidas por ese conjunto normativo al que hacíamos referencia, esa particular cultura del "momento" y del "lugar" que indudablemente moldea nuestras acciones y comportamientos.

         Detengámonos en el campo económico: sostengo que todos quienes nos movemos en el plano de una sociedad como la nuestra, estamos básicamente influidos en nuestros análisis económicos por un conjunto de premisas que hemos ido recibiendo constantemente de lo que podemos llamar la "economía convencional", en sus más variadas manifestaciones (economía clásica, neo-clásica, marxista, etc.).

         En ese sentido, y a manera de ejemplo, cuando intentamos definir con un nombre el tipo de economía en la que estamos viviendo, contestamos sin más "economía capitalista". Incluso, nuestra particular forma de ver y analizar esa "economía capitalista", está fundamentalmente sesgada al punto de no percibir formas empresariales que no comulgan con la actividad económica propiamente capitalista. A lo más, una vez detectadas esas particulares formas de operar, creemos que en realidad funcionan en última instancia con la misma lógica que el resto -la mayoría de las unidades económicas-.

         En el plano académico, uno de los indicadores de este encapsulamiento teórico que se refleja en la práctica investigativa, es la relativa ausencia(1) de investigaciones sobre el fenómeno del cooperativismo. Otro de los indicadores, ya no sólo a nivel nacional sino mundial, es la escasa relevancia que han tenido elaboraciones teóricas que hayan intentado o estén intentando reformular algunos conceptos y nociones de esa "economía convencional" a la que hacíamos referencia.

         En ese sentido, aquí intentaremos hacer frente (aunque más no sea en forma primaria) a esos dos problemas. La presente investigación tiene como objetivo analizar el caso de las empresas de producción que han entrado en quiebra en los últimos años y que han pasado a manos de los trabajadores constituyéndose en cooperativas. Este análisis se hará en el marco de las tesis de reconceptualización de la economía, intentando redefinir algunos elementos claves que permitirán obtener una visión más clara del fenómeno cooperativo en Uruguay, intentando aportar en tal sentido, una reflexión que ubique a estas unidades económicas como diferentes en sus formas de operar, a las que se desarrollan en el marco de las relaciones de intercambio.

    Objetivos de la Investigación.

         Sobre todo desde el año 1946 en Uruguay, cuando se legisla en materia cooperativa con la Ley 10.761, empiezan a surgir con fuerza una serie de organizaciones económicas que inmediatamente se irán diferenciando de las empresas tradicionales en sus modos de hacer economía. Nuestro país daba un importante paso al legislar sobre aspectos relativos a las empresas cooperativas, lo que sin duda contribuyó para que varios miles de uruguayos pudieran depositar sus esfuerzos en el marco de una serie de principios universalizados por los Pioneros de Rochdale, desde la mitad del siglo pasado.

         Pero una evidencia empírica salta a los ojos de cualquier investigador que se introduzca en el tema. Las cooperativas de producción no solo se originan luego de un proceso de racionalización que implique la puesta en práctica de un conjunto de valores determinados: nos asombramos en tal sentido, con un conjunto importante de cooperativas de producción que surgen como última posibilidad ante el cierre de empresas tradicionales de todo tipo. Al decir de Juan P. Terra, luego de analizar meticulosamente el sector cooperativo en Uruguay:

         "Yo diría que aproximadamente el 50% de las cooperativas de producción se forman a partir de empresas fundidas o de empresas que al Estado les resulta demasiado gravosas, buscando desprenderse de ellas. Entonces, la cooperativa nace en condiciones muy adversas, porque el dueño anterior quiere librarse de ella por algún motivo, y por no cerrarla, por evitar el conflicto con la gremial correspondiente, o dar una solución de ocupación a la gente, esta empresa generalmente problemática, en situación muy difícil, se traspasa a una cooperativa de los propios trabajadores"(2) .

         Nuestro estudio se detendrá en el análisis de esas empresas cooperativas, analizando su historia de transformaciones, sus particulares formas de trabajo, qué tipo de recursos utilizan para la producción, cómo vivencian los principios del cooperativismo, y cómo conviven luego de haber trabajado en empresas tradicionales.

         Para ello, nos valdremos de una muestra de cooperativas que se hayan formado entre los últimos once años, poniendo como fecha inicial de nuestro marco, el reingreso a la vida democrática, en 1985.

         El trabajo con ellas consistió en el análisis de "historias organizacionales" relatadas por algunos socios, y en la ejecución de una encuesta a un conjunto más amplio de socios de las cooperativas seleccionadas.

         Como la batería de conceptos y teorías que emanan de la "economía tradicional" no nos resultan compatibles con nuestro análisis, nos valdremos del marco teórico de la llamada "Economía de la Solidaridad", escuela fundada por el sociólogo y economista chileno Luis Razeto, que como veremos más adelante hunde raíces en otras importantes escuelas y líneas teóricas relacionadas a la búsqueda de alternativas en el plano de la economía desde el punto de vista teórico, y desde el punto de vista práctico, esto es, desde las formas en que realmente se hace economía: se produce, consume, distribuye y acumula en nuestras sociedades.

         El trabajo estará dividido en tres partes. En primer lugar expondremos brevemente el marco teórico, presentando los postulados de la Economía de la Solidaridad. En segundo lugar, expondremos el marco contingencial, donde se analizará el fenómeno del cooperativismo en el Uruguay. En tercer lugar se expondrán los principales resultados de la investigación, fruto de las entrevistas y encuestas mantenidas con los socios de las cooperativas de producción. Finalmente, se adjunta en los anexos, listado de empresas cooperativas de producción relevadas, y entrevistas a ex-socios de cooperativas que no lograron desarrollarse y por tanto no figuraron en el análisis minucioso de esta investigación.

    Que es la Economia De La Solidaridad

     

         El concepto de economía solidaria o economía de la solidaridad, si bien surge con las tesis de Razeto al respecto, a pricipios de los ochenta, no es algo absolutamente original en la historia del pensamiento, presentando muchas coincidentes líneas teóricas y de pensamiento con escuelas de diversos orígenes: la llamada economía social, el socialismo utópico, con la economía comunitaria, la economía humana, y notoriamente con el cooperativismo(3) y las líneas de reflexión autogestionarias. Veamos detenidamente algunas de estas líneas teóricas(4) :

    La economía social.

        Es medianamente claro en la lectura y análisis de la realidad, que el término de mayor arraigo para referirse a algunos de los fenómenos económicos que reconocemos bajo la óptica de la "Economía de la Solidaridad", actualmente es el de la Economía Social, término que se viene utilizando con mucha fuerza en algunos países -fundamentalmente europeos- desde hace unos quince años, dando origen incluso a políticas gubernamentales tendientes a patrocinar y apoyar este "tercer sector" constituído por aquellas actividades económicas que no giran en torno a los sectores públicos y privados tradicionales. Vale en tal sentido hacer referencia a la creación de una Unidad de "Economía Social" en el seno de la Comisión de las Comunidades Europeas, y a la constitución de diversos organismos nacionales en Francia, España y Bélgica(5) , entre otros, destinados a los mismos objetivos.

        Los primeros documentos de la Europa Comunitaria al respecto(6) definían a las actividades económicas pertenecientes a la Economía Social, integrada por cooperativas, mutualistas y asociaciones no lucrativas (el nonprofit sector del que nos habla la lectura inglesa al referirse a las asociaciones que producen servicios que o bien no pueden expresarse en términos monetarios, o bien no ofrecen una rentabilidad suficiente para atraer a empresas con fines de lucro), lo que, a pesar de las grandes coincidencias, nos marca ya algunas diferencias con respecto a las elaboraciones de Razeto para quién el sector solidario está compuesto también por las actividades (mal)llamadas por algunos, informales o subterráneas, que quedan explícitamente descartadas en la composición de la Economía Social, por lo menos tal cuál lo entienden los organismos gubernamentales europeos.

        El concepto de Economía Social, sin embargo, recoge antecedentes en el siglo pasado, que podemos ubicar en el plano académico, con divulgaciones desarrolladas en la Universidad de Lovaina en la década del 30, con la publicación por parte de Charles Dunoyer de su Tratado de Economía Social(7) , fuertemente influenciado por los costos sociales todavía evidentes de la Revolución Industrial; y por Constantin Pecquer autor de Economía Social en 1839.

        Siguiendo a Desroche(8) podemos señalar que a partir de allí se abrieron tres grandes escuelas: una orientada hacia las ideas socialistas, otra hacia las ideas social-cristianas, y otra hacia las ideas liberales.

        Entre los primeros destacan Constantín Pecquer (1842) y Francois Vidal (1846), de gran influencia en la Revolución de 1848, y luego Benoit Malon y Marcel Mauss, defensor de una economía de socializaciones voluntarias.

        La Economía Social es desarrollada por los social-cristianos a través de la obra de Fréderic Le Play, quien crea una sociedad de economía social en 1856 y una revista titulada "La Economía Social". También aquí podemos incluir a uno de los fundadores del moderno cooperativismo de ahorro y crédito, Fréderic Guillaume Raffeisen. "De esta manera, los cristianos sociales del siglo XIX apelan a los cuerpos intermedios para luchar contra el aislamiento del individuo, tara del liberalismo, y contra la absorción del individuo por el Estado, trampa del Jacobinismo. La valoración de estas microestructuras, al mismo tiempo que la afirmación de la autonomía de los individuos, nos llevan al concepto de subsidiaridad el cual implica que la instancia superior no acapara las funciones que la instancia inferior, más cercana al usuario, puede asumir"(9) . Esta línea de subsidiaridad, luego conectada a la solidaridad constituiría un dúo fundamental en la concepción social-cristiana sobre la relación de lo público y lo privado en la vida económica, al punto de figurar en algunas de las últimas Encíclicas Papales como uno de los ejes interpretativos del deber ser económico.

        La Escuela Liberal tuvo en Charles Dunoyer y Fréderic Passy a dos de sus clásicos exponentes. También León Walras podría pertenecer a esta línea(10) , al igual que Hermann Schulze en Alemania y Luigi Luzatti en Italia.

    El socialismo utópico.

        Bajo este nombre se engloba a una serie de autores que, a pesar de las diferencias entre sí, plantearían con fuerza la necesidad de tomar "la cuestión social" como la más importante de las tareas de los hombres en el marco de un creciente industrialismo que generaba pobreza y desempleo a raudales en el viejo continente. El término "socialismo" es utilizado por estos autores por primera vez en la historia, aunque con un sentido bastante vago, y en todo caso, muy distinto al que se iría a popularizar con las tesis de Marx. El socialismo para los "utópicos" se definía fundamentalmente en oposición al individualismo, y en muchos casos, en relación al asociasionismo cooperativista(11) . El término "utópico" fue impuesto por Marx y Engels, de forma algo despectiva, para referirse a aquellos autores que, por el momento histórico que vivían, ni pudieron enfrentarse al pleno desarrollo de la industria, del proletariado y de la lucha de clases. Sin embargo, como señala Buber, "luego se aplicó el concepto sin distinción a todos aquellos que -según Marx y Engels, no querían, o no podían -o no podían ni querían- tomar en cuenta esos factores" (12). Sea como fuera, el término fue acuñado y hoy se les designa de la misma forma como fueron catalogados por Marx. Entre los autores más notorios, nosotros manejaremos a Robert Owen, Charles Fourier, Pierre-Joseph Proudhon y Philippe Buchez (13).

        Para Fourier, adelantándose a las reflexiones que acerca del "buen trabajo" hiciera Gandhi a mediados de este siglo, el trabajo debería ser en sí mismo agradable y atractivo, además de beneficioso desde el punto de vista económico. Para ello, este verdadero adelantado, sostenía la tesis de que todo trabajador debería realizar más de una tarea a los efectos de evitar la rutina en el trabajo. En las pequeñas comunidades de Fourier, de hecho, cada trabajador tenía derecho a elegir el trabajo que quisiera de acuerdo a sus necesidades. Las comunidades, para ello, debían cumplir con una serie de requisitos: un número ideal de 1600 personas, con una determinada cantidad de tierra para explotar, un sistema de educación que permitiera que los niños siguieran naturalmente sus inclinaciones, vida tan en común como las familias quisieran (lo que habilitaba la propiedad privada), etc. Sin embargo, en vida, Fourier nunca recibió apoyo económica para fundar estas comunidades. De hecho, los primeros falansterios se desarrollaron en Norteamérica, a influjo de Albert Brisbane (1809-1890), quien logro fundar junto a otros discípulos de Fourier algunos de éstos sin mayores éxitos, salvo en los casos en que se basaron más en los lineamientos cooperativos propiamente dichos.

        Robert Owen fue uno de los verdaderos antecesores del movimiento cooperativo, no sólo por lo que hizo en vida, sino además por el hecho que algunos de sus discípulos fundaron la sociedad cooperativa de los "Rochdale Pioneers"(14) . Este reconocido empresario de la época, iría desarrollando sus ideas de lo que Touchard llama "filantropía patronal" hacia un "mesianismo social". Owen soñaba con comunidades de trabajo donde se disolviera por completo la propiedad privada, lo que lo diferenciaba de Fourier claramente. A diferencia de este último, además, la base de producción debía ser agrícola, en tanto para Fourier era necesaria la poliactividad productiva. Sus ideas, no obstante, se irían tiñendo de notorias referencias religiosas (El nuevo mundo moral), lo que lo alejaría de una reflexión más objetiva sobre las potencialidades reales de las comunidades de trabajo.

        Philippe Buchez puede ser considerado ciertamente el "padre del cooperativismo francés". Siendo discípulo de Saint Simón, abandonó sus tesis cuando aquel incursionara en el plano religioso. Buchez, de fuerte formación católica, señala en su libro Introduction à la science de l'histoire que la etapa de la humanidad iniciada con la venida del cristianismo, estaba destinada a desarrollar los valores de igualdad, fraternidad y caridad. La Iglesia Católica, y las asociaciones de obreros y productores tendrían en tal sentido un alto nivel de responsabilidad para que ello ocurriera así. Su notorio acercamiento a las clases trabajadores queda testimoniado con el periódico L'Atelier, "órgano de los intereses morales y materiales de la clase obrera". Este órgano, que saldría entre 1840 y 1850, tenía por lema las palabras de San Pablo "el que no trabaja no come". Buchez, es considerado por muchos, uno de los fundadores del pensamiento social-cristiano, o socialista-cristiano, como se divulgaba en la época.

        Para Pierre Joseph Proudhon, tanto el Estado como las Asociaciones contribuían a limitar la libertad del individuo. Para el autor de la "Filosofía de la Miseria" la clave era la familia. Sin embargo, Proudhon salto a la fama por algunas de sus consignas radicales ("La propiedad es un robo", "Dios es el mal", etc.), las que sin embargo se relativizan una vez que se conoce la obra suya completamente. Por ello es que Touchard señala que "nada resulta más fácil que oponer a un texto de Proudhon otro de Proudhon". De hecho, la propiedad privada era admitida por el autor, sólo que criticaba duramente la forma en que era utilizada en la época. A diferencia de otros autores del "socialismo utópico", Proudhon era firme partidario del igualitarismo en la sociedad: "La igualdad de las condiciones, he aquí el principio de las sociedades; la solidaridad universal, he aquí la sanción de esta ley", declara en su primer ensayo sobre la propiedad (15). Para este autor, la asociación mutualista se erige como la posible solución de los problemas sociales, en la cuál los miembros asociados se garantizan recíprocamente "servicio por servicio, crédito por crédito, retribución por retribución, seguridad por seguridad, valor por valor, información por información, buena fe por buena fe, verdad por verdad, libertad por libertad, propiedad por propiedad"

    El cooperativismo.

        El movimiento cooperativo se entiende formalmente originado con los Pioneros de Rochdale, más concretamente en 1844, año en el cuál un grupo de trabajadores tejedores de franela, luego de haber perdido una huelga y de pasar a ser desocupados, decidieron unirse para "cooperar". Se trazaron de esta manera tres metas: la organización inmediata de una cooperativa de consumo; la organización a mediano plazo de una cooperativa de producción y vivienda; y la constitución de una colonia "tan pronto como se pueda". Este exitoso ensayo cooperativista tendría algunos antecedentes en la misma Gran Bretaña de manos del Dr. William King, y en Francia de manos del también médico Buchez. Bajo la influencia del primero se constituye en 1827 la primer cooperativa de consumo; y en 1832 bajo la influencia de Buchez se funda la primer Cooperativa de Producción en Francia. Si bien para 1830 en Inglaterra King supervisó el nacimiento de unas 300 asociaciones(16) , no será hasta las actividades en Rochdale, que el cooperativismo tendrá su mayor fuerza. Sin embargo, no comparto totalmente la idea que en Rochdale se hayan sentado las bases de los Principios Cooperativistas, como se sostiene comúnmente. Buchez, no sólo fue fundador de cooperativas en los años treinta, sino que también reflexionó sobre las mismas y trazó algunos de los principios en el Journal des Sciences Morales et Politiques (1831) que trece años después se harían famosos por los Pioneros de Rochdale.

        Entre los antecedentes más anteriores a este movimiento que desde entonces se arraigaría con fuerza en todas partes del mundo, se puede citar los "Artels" que datan de San Petesburgo en 1714, integrados por pilotos y marineros(17) . A nivel americano, la cultura precolombina supo de organizaciones de tipo cooperativo que tuvieron lugar en las principales civilizaciones, tanto entre los Aztecas como los Incas.

        Pero decíamos que fue a partir de los años treinta y cuarenta del siglo pasado donde se establecieron los principios del cooperativismo y se fue desarrollando una muy interesante reflexión teórica sobre los alcances del movimiento y sus potencialidades en el marco de la economía capitalista.

        Es así que Kaplan y Drimer(18) distinguen dos grandes concepciones: la integral, compuesta por aquellos que confían en la paulatina extensión de las cooperativas a todos los campos de la economía, en busca de una necesaria hegemonización de las relaciones económicas; y la concepción sectorial, que afirma la necesaria limitación de las cooperativas a determinados aspectos de la actividad económica y la coexistencia del sector cooperativo, público y privado.

        En ese sentido, el máximo exponente de los integrales habría sido Charles Gide quien acuñó el término "República Cooperativa" en 1889 para referirse a la necesidad de conformar un gran espacio nacional organizado económicamente por las fuerzas cooperativistas. Fundador de la Escuela de Nimes, ésta también aportó sus conocimientos en la línea de reflexión integral, formulando el famoso programa de desarrollo del Movimiento Cooperativo que preveía la paulatina y pacífica extensión de las cooperativas de consumo para abarcar luego el comercio minorista, el comercio mayorista, la producción fabril y finalmente la producción agraria. Los esposos Synney y Beatrice Webb también formarían parte de esta concepción "integral".

        Indudablemente el autor más representativo de la concepción sectorial fue G. Fauquet, fundador junto a H. Dubreuil y Ch. Maraux, en París, 1924, de la Asociación para el Fomento de Contratos Cooperativos de Trabajo. En su obra máxima de 1942, "Le secteur coopératif" distinguió cuatro sectores: el público, el capitalista, el propiamente privado (integrado por la economía familiar, campesina y artesanal), y el cooperativo. Su tesis, hermanada a la de Razeto, era que el sector cooperativo podía componer junto al propiamente privado, un nuevo y gran sector que se distinguiría fundamentalmente de las formas de hacer economía de los capitalistas y del Estado. Otros autores que siguieron esta línea fueron A. Thomas y E. Milhaud. De alguna manera nosotros podríamos incluir a Razeto en esta línea en tanto sus posturas, lejos de intentar hacer hegemonizar a algún sector sobre otro, parten de la necesidad de articular un Mercado Determinado con fuerzas equitativas de los tres sectores, lo que en tal caso nos acercaría al concepto de Mercado Democrático (o Mercado Perfecto de acuerdo a la terminología de los economistas neo-clásicos)

    La Economía Comunitaria, o el "Comunitarismo".

        Sostengo que una de las líneas antecesoras a la Economía de la Solidaridad, es la fundada por Emmanuel Mounier (1905-1950), uno de los pensadores franceses de mayor relevancia de este siglo.

        Mounier se vió empujado a fundar Esprit movido por "el sufrimiento cada vez mayor de ver a nuestro cristianismo solidarizarse con el "desorden establecido", y el deseo de romper con éste".

        Para este singular francés que muriera muy joven (con tan sólo 45 años de edad), la persona humana debía anteponerse al concepto de individuo y la sociedad comunitaria frente al Estado. Nace así la concepción del "personalismo-Comunitario", de gran resonancia, sobre todo en movimientos políticos y sociales vinculados al cristianismo progresista de post-guerra. Sostendrá la abolición de la "economía anárquica, basada en la ganancia, por una economía organizada sobre las perspectivas totales de la persona; la socialización sin la estatización", etc.

    La Economía Humana

        En los años cincuenta, un Dominico francés, de nombre Louis Joseph Lebret, abría de marcar a fuego a un grupo de investigadores de diversos países de América, divulgando en el continente una escuela conocida como "economía humana". El Padre Lebret, por cuya obra comenzaron los trabajos sociológicos en Uruguay a partir de los Equipos del Bien Común, funda en 1941 en Francia el centro "Economie et Humanisme", que incluyera entre otros, a Francois Perroux, entonces uno de los economistas más renombrados en materia de desarrollo. "Durante muchos años, Economía y Humanismo produjo mucho y estuvo estrechamente entrelazada no sólo con corrientes sindicales francesas sino con otros movimientos sociales, en especial con los movimientos comunitarios, que fueron muy importantes en la postguerra" (19). Ese entrelazamiento entre la ciencia social, la economía y el trabajo con las comunidades y los sectores más desamparados, incluido los sectores que ahora conocemos como "Organizaciones Económicas Populares", creo que identifica a ésta corriente con la Escuela de la Economía Solidaria. De hecho, uno de sus textos más recordados lleva por título "Manifiesto por una Civilización Solidaria".

        Lebret fue sacerdote, sociólogo, teólogo, escribió varios libros y asesoró en materia de desarrollo en varios países y a varios gobiernos. Su objetivo final era "pasar de una fase menos humana a una más humana", en profundo contacto con el más necesitado, lo que lo auto-marginó de las grandes Universidades, para dedicarse a una vida que conjugaba la reflexión con la acción.

    Otros antecedentes.

        En el plano teórico, no queda demasiada duda acerca de la importancia de algunos textos del Renacimiento, que supieron penetrar en las grandes utopías que moverían a tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia. En ese sentido, el texto "Utopía" de Tomás Moro (1478-1535), o "La Ciudad del Sol" de Tommaso Campanella (1568-1639), o incluso "La Nueva Atlántida" de Francis Bacon (1561-1626), se pueden considerar como algunas de las primeras elaboraciones teóricas con impacto en este conjunto de ideas y elaboraciones aquí abordadas.

        En el plano práctico, las obras de los Jesuítas en las Misiones, o las formas económicas que asumieron los trabajos de evangelización de los Franciscanos en América Latina(20) , también han envuelto gérmenes de lo que más tarde se daría en llamar Economía Solidaria.

        En el plano más macro-doctrinario, sin duda que las líneas de reflexión del humanismo (liberal, marxista y cristiano(21) ), tuvieron y tienen una intensa relación con algunos de los postulados de la Economía de la Solidaridad.

        Cada una de las citadas líneas de reflexión y escuelas de pensamiento tuvieron sus propios esquemas teóricos, marcos valorativos y análisis de la realidad. Lo importante es relacionar la nueva perspectiva que vamos a ver con elaboraciones que vienen de mucho antes, y que buscan cambiar las formas de hacer economía de la gente y las formas de pensar la economía como ciencia. Eso es lo que tienen en común el socialismo utópico, el cooperativismo, la economía humana, el personalismo comunitario, o el desarrollo a escala humana, con la Economía de la Solidaridad.

        Sin embargo, la Economía de la Solidaridad, como la presenta Razeto, posee a mi entender, nuevas categorizaciones y visiones que la emerge como fundamentalmente novedosa.

        En tal sentido, podemos decir que si bien la economía de la solidaridad hunde sus raíces en estas y otras escuelas, presenta un marco teórico que por lo original y por su carácter científico, nos lleva a tratarlo específicamente a través de los principales postulados de su fundador.

        Las próximas líneas se basarán en sus siguientes textos: "Los caminos de la economía de la solidaridad", "Economía de la Solidaridad y Mercado Democrático", "Empresas de Trabajadores y Economía de Mercado" y "Las Donaciones y la Economía de la Solidaridad".

        Para Razeto, imponer el término "Economía de la Solidaridad", no fue nada sencillo. Por lo general se han tratado ambos términos como absolutamente distanciados: uno formando parte del acervo de lo científico y lo fáctico, el otro imbuído de lo valórico y lo ético.

        De hecho, hasta que se originan los primeros escritos de Razeto en los ochenta, ha sido imposible encontrar en los textos científicos de la economía, referencias a la solidaridad. Lo más cercano fue sin duda el análisis sobre el cooperativismo, que indudablemente ha tenido grandes dificultades para imponer sus ideas sobre el carácter ético que debía comprender a la economía, y algunas reflexiones como las vistas con anterioridad, que sin embargo no pretendían describir la relación entre estos conceptos desde la ciencia económica. Por otro lado, los discursos sobre la solidaridad raramente incluyeron a la actividad económica, resultando de ello, el divorcio evidente entre los dos términos.

        Cuando hablamos de economía de la solidaridad, nos referimos a la necesidad de incorporar la solidaridad en la teoría y en la práctica de la economía.

        Veamos esto más detenidamente, comenzando por lo que no es economía solidaria: economía solidaria no es incluir la solidaridad luego que la economía jugó su papel. Este es el concepto más burdo y quizá el más extendido, por lo cuál es necesario desterrarlo del acervo de esta corriente. No se trata que la economía cumpla su ciclo produciendo y distribuyendo para que luego aparezca la solidaridad dándole algo al más desfavorecido. Sin menospreciar a quienes entienden ésto como lo idóneo, diremos que el planteo de la economía de la solidaridad es distinto: se trata de introducir la solidaridad en la economía misma, esto es, producir, distribuir, consumir y acumular solidariamente. Como veremos más adelante, numerosos grupos humanos efectivamente producen, distribuyen, acumulan y consumen con solidaridad. Luego veremos quiénes son. Pero la economía solidaria tiene otro desafío: introducir en la teoría económica la solidaridad, llenado un espacio casi virgen en la reflexión de la economía, superando de esta manera a la economía convencional, de gran hegemonía como paradigma interpretativo científico de la realidad.

        Antes de sumergirnos en la reflexión de la teoría económica, indiquemos que la economía de la solidaridad se puede vivenciar de dos formas distintas. En primer lugar, hay economía de la solidaridad en la economía global cuando presenciamos la existencia de la solidaridad promovida por los diferentes actores económicos. En tal sentido podemos afirmar que la solidaridad siempre está presente, en mayor o menor grado, en el conjunto de los sectores que comprenden lo que llamamos "Mercado Determinado", y que más adelante explicaremos. En segundo lugar, es posible detectar, y éste es el rasgo más original de las tesis de Razeto, un sector muy particular dentro de la economía, compuesto por aquellas actividades, sujetos, empresas y circuitos económicos donde la solidaridad se haya hecho presente de manera intensiva y donde opere como elemento articulador de los procesos de producción, distribución, consumo y acumulación. En este caso estaremos hablando de un Sector Solidario presente, con mayor o menor fuerza, en ese "Mercado Determinado", en conjunto con un "Sector de Intercambio" (al que por ahora podremos llamar propiamente sector capitalista), y el "Sector Regulado" (Estado).

        Veamos a continuación como podremos construir la teoría económica para identificar la presencia de la solidaridad como elemento central de análisis.

    Las Relaciones Económicas.

        No es necesario ser un científico para observar cómo los bienes y servicios económicos de las sociedades modernas fluyen y transitan entre los individuos, grupos, unidades económicas e instituciones a través de muy distintas y variadas formas y modalidades. No obstante ello, paradójicamente, la ciencia económica ha sido fundamentalmente reacia a analizar estas diversas modalidades, basando su corpus teórico en algún tipo específico de relación económica. La Economía de la Solidaridad tendrá como uno de sus primeros cometidos teóricos, conceptualizar las diversas relaciones económicas que se establecen en la vida real.

        Entenderemos por relación económica, "cualquier acto o proceso a través del cual se verifica una transferencia o un flujo de bienes, entre personas, grupos u organizaciones determinadas, las que en tal relación se nos manifiestan como sujetos de actividad económica".

        En tal sentido vale consignar que en la economía no sólo existen productores, comerciantes, ofertantes y oferentes y consumidores, sino también donantes y beneficiarios (22), recaudadores, comensales, etc.; y que los bienes no sólo se presentan como mercaderías(23) , sino también como regalos, tributos, etc.

        Para distinguir las diferentes relaciones económicas se partirá de un criterio múltiple de distinción: se observarán los sujetos de la relación, los elementos que establecen relaciones entre ellos y las direcciones en que fluyen esos elementos.

        En tal sentido, podemos distinguir las siguientes relaciones económicas:

    Relaciones de Comensalidad y Relaciones de Cooperación:

        En una familia por lo general se consumen una serie de bienes que han sido aportados por algunos de sus integrantes para ser compartidos por todos y repartidos en función de las necesidades de cada uno. Podemos llamarle a este tipo de relación, relación de comensalidad.

        Diferente a ésta es cuando observamos, por ejemplo a un grupo de personas libres que se reúnen con la explícita intención de realizar en común determinadas actividades económicas, de las cuáles se benefician todos los participantes de modo equitativo, en proporción a los aportes que cada uno haya realizado. A éstas podemos llamar relaciones de cooperación.

        Dada la pluralidad de formas que adquiere (puede haber cooperación para el ejercicio de actividades económicas de abastecimiento o de comercialización, de ahorro o préstamo, de consumo, de trabajo, etc.), entendemos por relaciones de cooperación "aquellas que implican flujos económicos al interior del grupo de cooperadores en cuanto cooperadores, mientras que el grupo como sujeto económico organizado puede mantener con el exterior relaciones de cooperación o de otro tipo".

        En ambos casos, estamos haciendo referencia a flujos económicos que se efectúan al interior de grupos definidos por personas, respecto de las cuáles las relaciones económicas son socialmente integradoras. Mientras que en el caso de las relaciones de comensalidad el grupo es constituido en base a nexos generalmente extra-económicos (en el caso de la familia por nexos de consanguinidad), en el caso de las relaciones de cooperación, éstas suelen ser constitutivas del grupo.

    Relaciones de Tributación y de Asignaciones Jerárquicas.

        Cuando los habitantes de un Estado o Municipio pagan sus impuestos, cuándo los jóvenes en ciertos países al cumplir determinadas condiciones deben realizar su servicio militar obligatorio, cuando los fieles de un Iglesia contribuyen con su diezmo, o cuando el simpatizante político paga su cuota de afiliación al Partido de sus amores, se están desarrollando una serie de flujos de bienes, servicios y recursos que proceden conforme a un cierto tipo característico de relaciones económicas al que damos el nombre de relaciones de tributación.

        En este caso, el sujeto receptor de los flujos económicos es un centro de poder decisional que se constituye y presenta como distinto de los sujetos que tributan. Además, los flujos tributarios encuentran su contrapartida en flujos que transitan en sentido inverso, desde los centros recolectores y decisionales hacia la colectividad en su conjunto o hacia sujetos particulares de ella. Al asignar fondos hacia determinados sectores, se constituyen las llamadas relaciones de asignación jerárquica. Se verifica entonces un proceso bi-direccional: el que va de los contribuyentes al centro decisional y el que va de éste (una vez conformado el fondo) hacia los integrantes de la colectividad.

    Las relaciones de intercambio.

        En realidad, la mayor parte de los flujos económicos que se observan en las sociedades como las nuestras, se verifican entre sujetos distintos que permanecen independientes, esto es, que se vinculan solamente durante el acto en que se efectúa la relación económica.

        En las relaciones de intercambio, los sujetos se presentan uno ante el otro como propietarios o poseedores de determinados bienes económicos distintos que se transfieren recíprocamente. Por lo general la transacción opera mediante dinero (la compra-venta), aunque por mucho tiempo el intercambio tenía lugar por medio del trueque.

        Como veremos más adelante, las relaciones de intercambio son la base de un circuito económico relativamente integrado y altamente complejo que da lugar al mercado de intercambios.

    Las relaciones de donación.

        Cuando una persona da una limosna a otra, cuándo un grupo de jóvenes se dispone a trabajar voluntariamente por una causa determinada, como proporcionar vivienda a los más necesitados, cuándo un país destina un porcentaje de su PBI a otros menos desarrollados, en todos éstos casos se verifica un flujo de bienes y servicios de un sujeto a otro que no implica un correspondiente flujo en sentido inverso (que es lo que caracteriza al intercambio). Esto constituye las relaciones de donación, donde existe un donante y un beneficiario.

    Otros tipos de relaciones entre sujetos independientes.

        Muchas veces cuando una persona presta un servicio que implica un cierto flujo económico sin cobrar por ello, está esperando de parte del otro una cierta correspondencia a actuar de igual manera cuando el primer sujeto esté en situación de solicitar ayuda. En el mismo sentido, es absolutamente reconocido que muchas veces se hacen regalos no con la intención de realizar una donación, sino esperando una actitud recíproca de parte del sujeto receptor. Otro ejemplo: la pareja de novios que invita a su fiesta de casamiento a gente con la que no se tiene una relación demasiado estrecha, a los efectos de que se le retribuya la invitación con un apetitoso regalo de bodas. En todos estos casos estamos frente a un esquema de relacionamiento que podemos denominar relaciones de compensación o reciprocidad.

        Se puede decir que las anteriores constituyen la mayoría de las relaciones económicas que tienen lugar en una sociedad determinada. Una vez demostrada la existencia de un conjunto importante de ellas, con sus características específicas, vale señalar que una vez que éstas alcanzan cierto grado de difusión, tiende a configurarse en el seno de la economía en su conjunto, una especie de circuito económico, o "mercado particular", conformado por el entralazamiento de las operaciones, flujos y sujetos involucrados en esas relaciones económicas. Pero además de estos circuitos, las tesis de Razeto señalan la constitución de verdaderos sectores de la economía, donde se entrelazan comportamientos y relaciones económicas afines. Es así, que por ejemplo, nace un sector con una particularidad muy importante que los distingue de otros, al que llamamos sector solidario de la economía.

        El análisis de la realidad económica indica también, que las diferentes relaciones económicas se entremezclan entre sí, se influyen y condicionan recíprocamente. Se llega a la conclusión, de esta manera, que "en toda sociedad concreta existe un complejo sistema de relaciones a través de las cuales los bienes, servicios y factores económicos fluyen, dando lugar a una determinada distribución de la riqueza y asignación de los recursos, que denominamos mercado determinado", constituido como vimos, por el conjunto de relaciones y flujos relevados.

        A nivel económico, el antecedente más importante de estas tesis ha sido K. Boulding, autor de "The Economy of Love and Fear. A preface to Grants Economy" (24). Este reconocido economista norteamericano puede decirse, funda la escuela de la "Economía de las Donaciones", al constatar que los intercambios no constituyen sino una parte limitada de las formas y procesos en que los bienes, servicios y factores económicos se asignan, distribuyen y circulan entre los integrantes de una sociedad determinada.

        Partiendo de ello, Boulding formula una distinción dicotómica entre las "relaciones de intercambio" y las "relaciones de donación": se concibe al intercambio como "una relación económica bipartita que implica la redistribución de activos de igual valor entre las partes involucradas. Se realiza a través de una transacción comercial o de un contrato, en que se fija para cada caso un precio; el conjunto de transacciones y contratos determina un complejo sistema de precios relativos". La donación, por su parte, sería una "relación unidireccional entre dos o más partes, donde el flujo de bienes, servicios o factores va de un donante a un beneficiario, donde no hay ni se espera reciprocidad, si bien se reconoce un cierto flujo de retorno extraeconómico, que va del beneficiario al donante y que compensa de algún modo a este último, motivando su decisión".

    El sector solidario de la economía.

        Para Razeto, "el sector solidario puede ser empíricamente detectado en las economías concretas, a partir de los nexos e interacciones que se observan entre algunos tipos de relaciones económicas que se caracterizan por ser especialmente integradoras" (subrayado nuestro).

        Es así que distingue un sector solidario, "integrado principalmente por los sujetos, actividades y flujos económicos correspondientes a las relaciones de comensalidad, de cooperación, de reciprocidad y de donación".

        Luego distingue el sector de intercambios, constituido por los sujetos, actividades y flujos donde se establecen relaciones de intercambio.

        En tercer lugar surge el sector regulado, constituido en base a las relaciones de tributación y de asignación jerárquica.

        Estos tres sectores, sin embargo, son antes que nada, sectores analíticos, o al decir de Weber, "típico-ideales", en el sentido que la realidad los muestra como altamente entremezclados, a saber: un mismo sujeto puede hacerse presente en diferentes sectores actuando y estableciendo relaciones de distinto tipo.

        Aún así, siempre es posible detectar precisos e identificables referentes empíricos en cada uno de los sectores. Teniendo en cuenta esas advertencias, pasemos a identificar los componentes del sector solidario:

        En base a las relaciones de comensalidad y reciprocidad, se estructuran las actividades económicas que se dan al interior de las familias (la llamada "economía doméstica"), la "economía de las comunidades", "economía de los grupos étnicos tradicionales", la "economía campesina" y la "economía popular de subsistencia".

        En base a las relaciones de cooperación, se conforma la "economía cooperativa" y algunas formas de "economía comunitaria". Nuestro trabajo hará especial referencia a este tipo de relaciones, al tener como objeto de análisis el cooperativismo de producción.

        En base a las relaciones de donación, se organizan actividades económicas de diverso tipo llevadas a cabo por Fundaciones, Agencias, Instituciones de servicio y promoción, etc. También debemos mencionar las diversas formas de "Trabajo Voluntario", que canalizan energías solidarias de grandes grupos, fundamentalmente juveniles.

        El sector solidario presente una serie de características que lo ubican como articulador de una racionalidad propia. Entre esas características Razeto cita el vínculo estrecho que se establece entre producción y consumo: en la mayor parte de las unidades económicas que componen el sector se realizan simultáneamente las actividades y funciones de producción, distribución y consumo, debido a que en ellas no se establecen generalmente relaciones de intercambio y mediaciones monetarias. Esta característica más bien reservadas a ciertas "Organizaciones Económicas Populares" (OEPs), veremos más adelante que no necesariamente es desarrollada en el marco de las unidades cooperativistas.

        Otra de las características del sector señalada por Razeto es la búsqueda simultánea de satisfacción de necesidades de distinto tipo, a través de un complejo integrado de actividades desplegadas en una misma organización. Es propio en ese sentido, que una organización económica solidaria, satisfaga al mismo tiempo necesidades fisiológicas y espirituales, de convivencia e integrales, etc. En el cooperativismo es posible detectar esta característica. Creemos que muchos cooperativistas no sólo trabajan en cooperativas para satisfacer una necesidad material (de trabajo, ingresos, etc.) sino que además de ello, que es básico, el cooperativismo potencia la satisfacción de otro tipo de necesidades más "espirituales" como el trabajo en conjunto, la convivencia, cooperación, etc.

        La especial relación entre los objetivos y los medios, los beneficios y los costos es otra de las características de la economía solidaria. El concepto de eficiencia es notablemente confuso en estas unidades, ya que los factores utilizados son muchas veces desechados en otros sectores de la economía, y la pluralidad de objetivos que persiguen muchas unidades de la economía solidaria hace especialmente difícil contabilizar la relación objetivos/medios. En nuestro objeto de estudio, las cooperativas fundadas como consecuencia de la crisis de la empresa madre, esta característica estará plenamente visible en todos los casos. Se tratan de unidades de producción que empezaron y a veces continúan, trabajando con medios desechados por la economía convencional, los que sin embargo son reactivados por los trabajadores y utilizados para el desarrollo económico de esas unidades.

        Otro elemento de racionalidad es que los intereses, objetivos y aspiraciones de cada miembro no se encuentran en oposición con los que tienen los demás integrantes. En las empresas tradicionales, si bien las modernas técnicas de gestión están buscando la implicación de todos los actores, lo que redundaría en un sistema de relaciones laborales no basado en los antagonismos sino en los intereses comunes(25), parecería lógico pensar que la organización tradicional del trabajo (léase las empresas basadas en el Taylorismo o Neo Taylorismo), tiende a marcar grandes diferencias de intereses entre trabajadores y decisores o empresarios. En las organizaciones solidarias ello no ocurre así, y en el cooperativismo, teóricamente, en tanto basado en las relaciones de cooperación, los intereses individuales estarán íntimamente relacionados a los del colectivo, o dicho de otra manera: al ser el colectivo integrado por cada una de las individualidades, éstas se encuentran integradas a aquél y no en oposición.

        Otra de las características es que, debido a la racionalidad propia del sector, muchas unidades tienden a trabajar con un número de integrantes, que desde el punto de vista técnico, de relación entre medios, puede resultar excesivo. Sucede en este caso, que el recurso disponible para los sectores más populares, es el de la mano de obra, y en ese sentido, no hacen más que utilizar el recurso más a mano. Ello significa, que no tienen la posibilidad de flexibilizar el uso de los factores para hacer de la unidad económica más eficiente. Sin embargo, los costos en materia de desempleo que lleva el sector de intercambios nos hace pensar que esa particular "ineficiencia" del sector solidario contribuye en gran forma a no generar mayores niveles de desempleo de los que ya existen. En las cooperativas estudiadas este no deja de ser un gran problema, que sin embargo, como dijimos se ve mitigado por las razones sociales expuestas.

        El carácter integrativo del sector es otra de las características, que se relaciona con la particular forma de ejercer el poder. A diferencia del sector de intercambios, donde cada uno utiliza su poder intentando obtener ventajas sobre su oponente (en muchos casos el "patrón", pero no necesariamente, sino que muchas veces pueden ser trabajadores de otro sector, etc.), en el sector solidario eso no tiene mayor sentido en tanto los objetivos de uno comulgan de forma más efectiva con los del colectivo.

        Otro de los aportes sustantivos de Razeto es que el sector solidario presenta un modo de crecimiento y desarrollo particular. Veamos que significa eso: como vimos, las unidades económicas organizadas solidariamente, tienden a satisfacer conjuntamente las llamadas necesidades fisiológicas y espirituales, de autoconservación y de convivencia(26) . Si eso es realmente así, entonces es claro que las potencialidades de crecimiento del sector estarán condicionadas por la concreta estructura de necesidades que predomine en cada contexto social determinado. En ese sentido, en la medida que las necesidades llamadas espirituales y las de convivencia sean altamente valoradas, entonces el sector solidario se desarrollará con mayor fuerza. En cambio, si las necesidades fisiológicas y de autoconservación priman sobre las otras, las posibilidades serán menores. Claro que ello en definitiva dependerá también del grado de desarrollo global. En tal sentido, sabemos que las necesidades espirituales y de convivencia comienzan a tener demanda luego de un cierto nivel considerado esencial de satisfacción de las necesidades de subsistencia. Al decir de Razeto "la pobreza (no la miseria), en muchos casos determina el desarrollo de valores culturales solidarios, de convivencia y generosidad notables, lo que a menudo encuentra expresión en las distintas formas de economía solidaria".

        En este caso, el futuro del sector Finalmente debemos señalar que el sector solidario presenta un modo de acumulación particular. solidario no queda asegurado tanto por la posesión de riquezas, sino principalmente por la riqueza de las relaciones sociales y por el potenciamiento de las capacidades y recursos humanos a los efectos de poder enfrentar de mejor forma los constantes desafíos de la economía.

    Destruyendo mitos: ¿es la nuestra una sociedad capitalista?.

        Para responder a esta pregunta deberemos ir por partes. En primer lugar intentaremos distinguir con Razeto, los recursos económicos de los factores económicos y éstos de las categorías económicas.

        Consideraremos como recursos económicos, "todos aquellos elementos y fuerzas, materiales e inmateriales, naturales y humanas, que tengan la potencialidad de ser aprovechados en algún proceso o actividad económica de cualquier tipo". En ese sentido, difícilmente podremos hablar -como lo hacen muchos economistas- de recursos escasos, cuando en todas partes encontramos elementos y fuerzas físicas, humanas, sociales, etc. que no habiendo sido utilizadas, podrían estar empleadas en la actividad económica.

        Distinto es el caso de los factores económicos, "aquellos elementos y fuerzas materiales e inmateriales que participan actualmente en los procesos y actividades económicas", o dicho en otros términos, recursos que se encuentran organizados económicamente.

        Los factores son los recursos con los que cuenta la empresa en tanto unidad económica de cualquier tipo. En tal sentido, podemos decir que los recursos entran en la esfera de lo económico cuando un sujeto los decide emplear en alguna actividad racionalmente organizada, en la distribución de bienes y servicios que satisfagan necesidades específicas. Ahora bien, la economía convencional sólo ha distinguido entre el capital y el trabajo como factores de producción, cuando en realidad es posible identificar varios. Razeto, en particular, nos presenta seis principales tipos:

        a) El factor trabajo, esto es, "las capacidades físicas e intelectuales de las personas, que las hacen aptas para ejecutar una serie de actividades laborales participando directamente en el proceso económico".

        b) El factor tecnológico: "el conjunto de los conocimientos e informaciones relativos a -y objetivados en- unos procesos y sistemas técnicos de producción, organización del trabajo, comercialización, etc.".

        c) El factor medios materiales: "el conjunto de los elementos físicos, instalaciones, instrumentos, equipamiento, insumo y materias primas, etc.".

        d) El factor financiero: "constituido normalmente por una cierta cantidad de dinero, o por una capacidad de crédito, que permite contratar factores y establecer relaciones económicas (de intercambios) en el mercado".

        e) El factor administrativo y gerencial: "sistema de coordinación y dirección unificada de las funciones y actividades económicas".

        f) El factor C, más propio de las empresas alternativas, donde priman una serie de valores que comienzan con la letra C: "cooperación", "comunidad", "colectividad", "colaboración", etc., lo que propiamente se transforma en un factor fundamental sobre todo en aquellas empresas que operan cooperativa y coordinadamente "proporcionado un conjunto de beneficios a cada integrante, y un mejor rendimiento y eficiencia a la unidad económica".

        De acuerdo a esta clasificación, es notorio que podemos distinguir distintos tipos de empresas de acuerdo, por ejemplo, a la intensidad con la que usen los distintos factores. Es más, algunos pueden sustituir o hegemonizar claramente a otros: "lo más interesante aquí es que ciertos factores pueden sustituirse mejor a unos que a otros. Por ejemplo, existen mayores facilidades de sustitución entre los siguientes pares de factores: medios materiales de trabajo y fuerza de trabajo; tecnología y financiamiento; administración y Factor C".

        A través de la historia de la economía hemos podido detectar muchas discusiones tendientes a priorizar algunos factores sobre otros (Fisiócratas que postulaban a la tierra como el factor más importante, los clásicos que elevaron el trabajo al primer rango, y los neo-clásicos postulando la primacía del capital). En tal sentido vale afirmar que los seis factores señalados son todos necesarios para que la actividad económica se efectúe. Esto nos lleva de la mano a un interesante análisis: los factores son organizados a nivel empresarial, esto es, se encuentran combinados conforme a cantidades y proporciones diferentes. Estas distintas combinaciones implican intensidades diferentes en el uso de cada factor, pudiéndose así hablar de "factor más intensivo". A esta organización de factores la podemos llamar "organización técnica".

        Pero sucede, que además, es posible detectar otro tipo de organización de factores a la que llamamos "organización económica de factores", que consiste en integrar a los distintos sujetos que aportan los factores(27) en una unidad de gestión que opere racionalmente tras la consecución de determinados objetivos generales de la empresa. Esa capacidad de integrar los factores es desarrollada siempre por algún factor en particular, lo que nos permite distinguir entre el factor organizador y los factores organizados. El factor organizador es el que pone los objetivos generales de la empresa, mientras que los objetivos e intereses de los otros factores se presentarán subordinados. De hecho, y esto será central para comprender nuestras tesis, cualquiera de los factores puede transformarse en factor organizador.

        En las empresas capitalistas, el factor organizador es el financiero, capaz de combinar a los otros para la obtención de ganancias que signifiquen la máxima rentabilidad del financiamiento invertido. Pero los otros factores también pueden contratar al resto y subordinarlos a su lógica. Detengámonos en el factor trabajo: éste puede ponerse como factor organizador formando cooperativas de trabajo o talleres autogestionados: "en tales casos los trabajadores asociados estarán utilizando en forma autónoma sus capacidades laborales, en vez de contratarlas por un salario fijo en empresas que no controlan".

        Es así que, en relación al factor que se disponga como organizador podremos distinguir diferentes tipos de empresas: empresas capitalistas, empresas de rentas, empresas de tecnología, empresas de administración, empresas de trabajadores, empresas comunitarias.

        Llamaremos categoría económica a aquellos factores que participan en cuanto organizadores de unidades económicas. En una economía capitalista el factor finaciero es el que predomina, constituyéndose el capital en la categoría más importante

        Contestando la pregunta que hacía de título a este apartado, diremos que la nuestra no es una economía capitalista, sino principalmente capitalista, pues el capital predomina teórica y prácticamente. Sin embargo, en la práctica es posible advertir empresas organizadas por otros factores, y relaciones económicas distintas a las del intercambio. En el plano teórico, tesis como las que estamos repasando, con sus virtudes y defectos, contribuirán sin duda a democratizar el pensamiento económico. .

        Decíamos que en la práctica es posible observar cómo algunas empresas podían organizarse en torno a factores distintos al capitalista. En ese sentido, trataremos de demostrar que el cooperativismo de producción que surge como fruto de la crisis de empresas capitalistas (pero el cooperativismo en general también), se distingue económicamente de las empresas tradicionales fundamentalmente por el hecho de estar organizadas por categorías distintas a las del capital, en concreto, por las categorías Trabajo y Factor C. Diremos con Razeto que "el hecho de estar constituidas en base a categorías económicas y a factores que son inseparables de las personas que las realizan (a diferencia del capital que estando también asociado a personas se basa en un factor económico separable de sus poseedores), confiere a las empresas cooperativas un carácter personalizado, comunitario y solidario original" (subrayado nuestro).

    ¿Que es el Cooperativismo?

        Veamos desde el punto de vista organizacional que entendemos por cooperativa. Desde la disciplina de la sociología de las organizaciones debo admitir que poco se ha analizado estas formas organizacionales alternativas. Creo sin embargo en la validez de hacer actuar la sociología de las organizaciones para comprender más y mejor el fenómeno cooperativo.

        Una definición operativa amplia de la organización formal es comprenderla como "un sistema de actividades coordinadas de un grupo de personas que cooperan en procura de una meta común bajo la autoridad y el liderazgo"(28) . No cabe duda que las cooperativas son una organización integrada por esos cuatro elementos:

        1.- Un sistema de actividades coordinadas. La organización se comprende como sistema integrado por partes que deben coordinarse para su puesta en marcha y mejor funcionamiento. Esas partes pueden ser entendidas como subsistemas para su comprensión en relación al conjunto. Desde ese punto de vista, la organización formal, como sistema, integrado por partes o subsistemas, empieza a funcionar como tal cuando se sincronizan sus actividades en una relación lógica

        2.- Un grupo de personas. Obviamente la organización se hace con personas. Tal "perogrullada", no deja de lado, como señala Perrow, que la organización también se compone de cosas inanimadas. Sin embargo el objeto fundamental de análisis es la acción e interacción de esas personas al igual que su relación con las "cosas" con que se encuentran.

        3.- Cooperación en persecución de una meta. Las organizaciones tienen objetivos explícitos hacia los cuáles apuntan todas las funciones. La cooperación, al igual que el conflicto, es un comportamiento humano absolutamente normal, íntimamente relacionado con la consecución de esos objetivos.

        4.- Dirección y liderazgo. La dirección es una función que se hace necesaria en cualquier organización con diversos niveles. e liderazgo, a su vez, es una propiedad o cualidad personal de una persona, de rango ejecutivo, "que promueve el esfuerzo voluntario de colaboración en procura de una meta"(29).

        Estos elementos, definidos en varios textos clásicos de las organizaciones, nos pueden servir para comenzar nuestro análisis del cooperativismo como fenómeno organizacional diferentes al del resto de las organizaciones productivas, u organizaciones productivas tradicionales. En efecto, analizando uno a uno los elementos encontramos algunas características distintivas del fenómeno cooperativo.

        En el último Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional, realizado recientemente en Manchester, se definió una cooperativa como "una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada". Tal definición nos sumerge en sus características organizacionales más típicas. La cooperativa es un sistema de actividades coordinadas, formada por personas asociadas que cooperan para hacer frente a diversos tipos de necesidades y aspiraciones, bajo una dirección y liderazgo definidos conjunta y democráticamente. Las diferencias con las organizaciones productivas clásicas ya empiezan a avizorarse. Lo hacen fundamentalmente en la forma en que se coordinan las actividades, pero mucho más claramente en el tipo de grupo de personas que integra la organización (cooperativistas que se unen voluntariamente y buscan con su trabajo hacer frente a diversas necesidades (30)), el tipo y grado de cooperación entre los miembros, que se constituye no sólo en una función, sino además en un principio operativo; la consecución de metas definidas entre los miembros y no impuesta externamente, y finalmente por formas de dirección y liderazgos definidos y controlados democráticamente.

        Todo ello hace de la organización cooperativa, una alternativa empresarial diferente a otras organizaciones. En materia de fines, por ejemplo, podríamos coincidir que no hay diferencias formales entre la búsqueda de lucro por parte de una empresa tradicional y otra cooperativa. Hay diferencias sin embargo en la relación existente entre esos fines organizacionales y los fines de cada uno de los miembros que conforman la organización. Como señalábamos más arriba, una de las características de las OEPs., y también de las cooperativas, es la inexistencia de antagonismos o diferencias entre los fines de las organizaciones y de los miembros, ya que los primeros fueron definidos e implementados entre todos. En este caso, un éxito económico de la cooperativa redundará directamente en un mayor bienestar de sus miembros. En un régimen asalariado, a un éxito de la empresa le suceden diferencias en cómo se repartirán las ganancias, debido a que capital y trabajo residen en manos diferentes. En una cooperativa de producción, como las que analizamos en este estudio, el trabajo organiza el capital y adquiere su forma. Reinvertir en el local, máquinas, etc., en definitiva es incrementar un capital formado por el trabajo y subsumido a sus intereses.

        Pero la cooperativa como organización no puede tomarse aisladamente desde el punto de vista normativo. Una cooperativa tiene principios y valores que la orientan de una forma francamente distinta a cómo se lleva ideológicamente adelante una empresa tradicional.

        El Cooperativismo, en tal sentido, se desarrolla en medio de una serie de valores, también definidos por la ACI, entre los que se distinguen la ayuda mutua, la responsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad y la solidaridad.

        En base a esos valores se establecen una serie de principios que deben regular la vida de estas organizaciones. En el mencionado encuentro de Manchester, se enumeraron siete principios:

        1. Membresía abierta y voluntaria: "Las cooperativas son organizaciones voluntarias abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la membresía sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa".

        2. Control democrático de los miembros: "Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros, quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar su cooperativa responden ante los miembros. En las cooperativas de base los miembros tienen igual derecho de voto (un miembro, un voto) mientras en las cooperativas de otros niveles también se organizan con procedimientos democráticos". Esta última anotación da pié para que cooperativas de segundo grado puedan aplicar sistemas de votación proporcional.

        3. Participación económica de los miembros: "los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan de manera democrática el capital de la cooperativa. Por lo menos una parte de ese capital es propiedad común de la cooperativa. Usualmente reciben una compensación limitada, si es que la hay, sobre el capital suscrito como condición de membresía. Los miembros asignan excedentes para cualquiera de los siguientes propósitos: el desarrollo de la cooperativa mediante la posible creación de reservas, de las cuáles al menos una parte debe ser indivisible; los beneficios para los miembros en proporción con sus transacciones con la cooperativa; y el apoyo a otras actividades según lo apruebe la membresía".

        4. Autonomía e independencia: "Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus miembros. Si entran en acuerdos con otras organizaciones (incluyendo gobiernos) o tienen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático por parte de sus miembros y mantengan la autonomía de la cooperativa". Este principio regula entonces los vínculos de la organización cooperativa con el entorno no cooperativo (sector regulado y de intercambios, al decir de Razeto).

        5. Educación, entrenamiento e información: "Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al público en general -particularmente a jóvenes y creadores de opinión- acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo"

        6. La cooperación entre cooperativas: "Las cooperativas sirven a sus miembros más eficazmente y fortalecen el movimiento cooperativo trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales".

        7. Compromiso con la comunidad: "la cooperativa trabaja para el desarrollo sostenible de su comunidad por medio de políticas aceptadas por sus miembros".

        Más allá de esos principios, que son fundamentales para entender el desarrollo del cooperativismo en todo el mundo, y que indudablemente guían a muchas empresas de este tipo, y las distinguen de las empresas tradicionales o fundadas en el capital; la característica mayor en el plano económico y organizacional del cooperativismo, reiteramos, es el estar fundado en categorías económicas distintas. Este hecho es el que hace compresible toda la batería de principios que el movimiento ha desarrollado desde el siglo pasado. De alguna manera podemos decir que la alternatividad económica del cooperativismo se basa en el uso de categorías organizadoras distintas, asociadas a una estrategia en el marco de una serie de principios voluntariamente asumidos entre los miembros.

        En una empresa tradicional, la actividad empresarial comienza cuando el factor financiero se erige en categoría contratando y subsumiendo a los otros factores necesarios para la actividad económica. De tal manera, el capital contrata trabajo, tecnología, gestión administrativa, etc. para hacer marchar a la unidad toda. Económica y subjetivamente esta forma de organizar la unidad económica tiene una serie de connotaciones que no desarrollaremos en este trabajo, que cambian notoriamente cuando al comienzo, el factor económico que da pié a la unidad, es distinto al financiero. Es lo que sucede cuando el factor trabajo se erige en categoría Trabajo y pasa a dominar la forma de hacer economía. El Trabajo en este caso contrata y subsume al resto de los factores. El Trabajo (factor íntimamente ligado al trabajador, y por tanto mucho más personalizado que el resto de los factores) se transforma en organizador y sale a contratar al resto de los factores. Obviamente, necesitará del factor financiero, el que conseguirá luego de operacionalizar cuánto de trabajo se necesitará invertir para conseguirlo. Lo mismo con el resto de los factores.

        De tal forma lo anterior, que el Cooperativismo de Producción nace de la unión de trabajadores, quienes muchas veces sin mayores recursos que su propia fuerza de trabajo, logran montar una empresa que les brinda la seguridad de un empleo y de una forma de organizarlo más personalizada y solidaria. Las propias connotaciones de este fenómeno lleva a que se vayan construyendo a su interior una cultura que irá desarrollando y vivenciando -con mayor o menor fuerza- los principios a los que hacíamos referencia. Conforme se va avanzando, sin embargo, esos principios luego se pueden transformar en verdaderas metas y objetivos a perseguir entre todos. Por lo tanto, lo que alguna vez nació como fruto de una actividad determinada, conforme va avanzando y desarrollándose, puede dar lugar a un horizonte a alcanzar.

    Cooperativismo en el Uruguay

        En 1986, Juan Pablo Terra realizaba un análisis sociológico e histórico del movimiento cooperativo en el Uruguay que abarcaba todos los tipos de cooperativas. Dicha clasificación y análisis nos servirá de base para comprender el amplio espectro de este tipo de organización económica y social en el país.

    1.- Las cooperativas de consumidores.

        Al decir de Terra, las cooperativas de consumo son "aquellas asociaciones que, ajustadas a los principios generales cooperativos, tienen por fín específico proveer a los asociados de los bienes de consumo que estos requieran, comprándolos y organizando el suministro en común".

        La de consumo fue la primer forma cooperativa que se dio en lo internacional si se establece como fundacional de lo cooperativo la "Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale", en Inglaterra, 1844.

        En Uruguay, las primeras experiencias cooperativas de consumo, tuvieron su origen en los años ochenta del siglo pasado: la "sociedad Cooperativa de Consumo" de 1888, la "Sociedad Cooperativa de Consumo de la Carne" en 1889 (31). En 1909, se forma la "Sociedad Cooperativa de Consumo La Unión", en Juan Lacaze, conformada por 47 obreros de la textil "Salvo, Campomar y Cia.", que habría de durar hasta nuestros días.

        A partir de allí, son innumerables las cooperativas de consumo que se conforman a lo largo y ancho del país.

        En cuanto a los niveles de participación, es común afirmar que en estos tipos de cooperativas es bajo, ya que se tratan de asociaciones con muchos integrantes a los efectos de aprovechar las economías de escala. Para 1981, la mayor cooperativa sería la de la Previsión Social con 41.329 socios. de acuerdo al primer relevamiento nacional de entidades cooperativas de 1989, fueron relevadas 62 cooperativas de consumo.

    2.- Las Cooperativas de Ahorro y Crédito.

        Podríamos definirlas como aquellas asociaciones que basadas en los principios del cooperativismo tienen como objetivo permitir y facilitar el ahorro de sus socios y beneficiarlos con créditos y otros servicios financieros.

        A nivel internacional encontramos sus orígenes en los bancos populares de H. Schulze en Alemania y las cooperativas de ahorro y crédito rural de F. W. Raiffeisen, por la mitad del siglo pasado.

        En Uruguay su origen se relaciona con los militantes católicos congregados en los Círculos Católicos de Obreros, quienes a partir de 1902 impulsarían las primeras cajas populares: La Caja Obrera (luego constituida en banco), y cajas populares en diversas localidades del interior del país. Luego de pasar por diversas etapas, en 1971 se aprueba la Ley 13.988 que establece el régimen jurídico de las cooperativas de ahorro y crédito, lo que inaugura una nueva etapa en este tipo de cooperativismo. En 1972 se funda FUCAC y COFAC. En 1976 se funda FECOAC. Para 1989, fueron relevadas 63 cooperativas de ahorro y crédito.

    3.- Las Cooperativas de Vivienda.

        Podríamos definirlas como aquellas asociaciones que, basadas en los principios del cooperativismo, buscan proveer de alojamiento y servicios conexos a sus asociados por diversos medios que incluyen el esfuerzo propio, la ayuda mutua, el contrato con terceros, etc.

        En Uruguay los primeros gérmenes de cooperativismo de Vivienda los encontramos en los años sesenta, promovidos por el centro Cooperativista Uruguayo. Pero será sin duda a partir de la promulgación de la Ley de Vivienda (Ley No. 13.728 del 17 de Enero de 1969), que el cooperativismo en esta rama tendrá un gran desarrollo, sobre todo en las de ayuda mutua, que nuclearían a sectores básicamente populares. Las cooperativas de vivienda relevadas en el censo de 1989 fueron 473.

    4.- Las Cooperativas Agropecuarias.

        Estas, como señala Terra, "se definen por el medio", más que por sus objetivos que pueden relacionarse con la producción (aunque básicamente a la fase de comercialización) o con el consumo (fundamentalmente la adquisición de bienes en conjunto).

        En Uruguay el movimiento empieza a cobrar forma con las sociedades de fomento rural, lo sindicatos agrícolas y otras formas. Las cooperativas propiamente dichas, no aparecerán sin embargo, hasta los años 30, y cobrarán mayor peso luego de promulgada la Ley de Cooperativas Agropecuarias de 1941.

        Siguiendo a Terra, podemos destacar cuatro variables que distinguen tipos al interior de las cooperativas agropecuarias. De acuerdo a los productos con los que opera, el grupo más numeroso es el de las cooperativas ganaderas, pero también figuran cooperativas cerealeras, lecheras, arroceras, etc.. De acuerdo a las operaciones que realiza, la gran mayoría se dedica a la comercialización y servicios. De acuerdo al rol que juega el estado se pueden distinguir las cooperativas propiamente dichas, de las mixtas (caso más notorio Conaprole). De acuerdo al grado, finalmente, podemos distinguir las de primer y segundo grado.

        El censo de 1989 relevó entre las cooperativas agrarias y las Sociedades de Fomento Rural, un total de 206 para todo el país.

    5.- Las Cooperativas de Producción.

        Preferimos dejar éstas para lo último, ya que nuestro estudio estará basado en las de Producción.

        Una primer definición clásica las distingue como "asociaciones de trabajadores que producen con sus propios medios de producción y por su propia cuenta, repartiéndose el producto en proporción al trabajo aportado".

        Hay dos características que son propias de las cooperativas de producción y que quiséramos destacar: la participación activa de los socios en la producción de los bienes o servicios que realiza la cooperativa, y la búsqueda de lucro. Esto último es fundamental señalarlo, ya que indudablemente en torno a esta característica se han presentado diversas opiniones. Sin embargo, resulta claro que estamos hablando de empresas cooperativas que estarán buscando imputs más importantes que outputs para hacerse viable económicamente. En torno al marco teórico en el que nos inscribimos, diremos que la empresa cooperativa buscará hacer rendir el factor invertido que se transforma en organizador, esto es, el factor trabajo. La actividad económica llevará a que los ingresos de la empresa sean divididos entre los distintos factores. Las utilidades finales corresponderán al factor organizador, en este caso el Trabajo; en el caso de las empresa tradicionales el Capital (32).

        Las cooperativas de producción aparecen formalmente en Uruguay luego de aprobarse la Ley General de Cooperativas en 1946. Sin embargo, de hecho, y bajo otras formas jurídicas, existen en Uruguay desde el siglo pasado. Recientemente Yamandú Gonzalez Sierra, detectó gérmenes del cooperativismo de producción ya en 1878 con la "Sociedad Tipográfica Cooperativa La Capital", entre otras que irían surgiendo a partir de entonces(33) . A nivel internacional, sin dudas los primeros brotes surgen en Francia en los años 40 del siglo pasado a impulsos de Buchez.

        El relevamiento de 1989, más allá de algunos problemas en la definición del objeto de estudio(34) , detectó unas 210 cooperativas de producción con un total de 8.815 socios, lo que hace un promedio de 47 socios por cooperativa. En Montevideo el promedio ascendía a 79 socios por cooperativa. En Uruguay la Federación de Cooperativas de Producción (FCPU) agrupa para 1996, a alrededor de 100 cooperativas.

        En lo que respecta a los objetivos de la investigación, cabe reiterar que según los datos de dicho censo, buena parte de estas cooperativas surgían en procesos de crisis de sus empresas originales y tradicionales, lo que obligaba a los trabajadores a continuar la producción en forma cooperativa y bajo malas condiciones originales. El ya citado relevamiento de 1989, indica que alrededor del 15% de las cooperativas de producción nacieron luego de la liquidación de la empresa madre.

        De acuerdo al relevamiento realizado en el marco de la presente investigación, surge que en Montevideo y Canelones hay 115 cooperativas de producción cuya discriminación por Sector de Actividad figura en el Cuadro No. 1.

        Allí se observa la gran incidencia que tienen las cooperativas de taxistas, de nobel aparición a partir de la política municipal dirigida al sector durante la administración en Montevideo del Dr. Tabaré Vazquez. Otros sectores de importancia son el de la Salud y los Servicios.

    Cuadro 1: cooperativas de producción en Montevideo y Canelones, según Sector de Actividad.

    pág.76


    SECTOR DE ACTIVIDAD

     


    NRO. DE COOPERATIVAS
    Industria Manufacturera 6
    Artesanía 5
    Pesca 1
    Taxis 56
    Transporte colectivo 6
    Transporte de mercadería 1
    Salud 15
    Enseñanza 5
    Comercio 4
    Medios de Comunicación 3
    Servicios varios 10
    Asistencia e investigación 2
    Otros sectores 1
    Total 115

    Fuente: DS/FCS/Udelar, 1997.

    En cuanto al nivel de socios, la información recogida es expuesta en el Cuadro No. 2.

    Cuadro 2: Número de socios en Cooperativas de Producción en Montevideo y Canelones según Sector de Actividad.

     

    SECTOR DE ACTIVIDAD

     

    NRO. SOCIOS
    Industria Manufacturera 81
    Artesanía 76
    Pesca 12
    Taxis 633
    Transporte Colectivo 2201
    Transporte mercadería 50
    Salud 447
    Enseñanza 50
    Comercio 57
    Medios de Comunicación 180
    Servicios Varios 166
    Asistencia e investigación 21
    Otras sectores s/d
    Total 3974

    Fuente: DS/FCS/Udelar, 1997.

        Como se puede observar, las cooperativas de transporte colectivo son las que reúnen mayor cantidad de socios. Le siguen las de taxis y de Salud.

        Según nuestra información entonces, son alrededor de 4.000 los socios de unas 115 cooperativas de producción en los dos Departamentos más caudalosos del país (Montevideo y Canelones). Además de esta información, como se puede observar en los Anexos, figuran una docena de cooperativas que no se pudieron encuestar, y de las cuáles no se sabe con certeza si estuvieron activas en el momento de la investigación.

        Volviendo al Cooperativismo en general, otro de sus aspectos relevantes es el que concierne a su gran desarrollo en los últimos años. De acuerdo a los trabajos de Terra, y a los datos del relevamiento de cooperativas de 1989, se puede obtener una estimación de la evolución que ha tenido el cooperativismo a partir del número de socios que nuclea.

    ESTIMACION DE SOCIOS COOPERATIVISTAS EN 1950, 1970 Y 1989(35) .

    Modalidades Alrededor de 1950 Alrededor de 1970 Relevamiento 1989
    Agrarias y SFR 7.000 (10.3%) 40.000 (17.5%) 48.930 (8.0%)
    De Producción 1.000 (1.5%) 2.000 (0.9%) 8.815 (1.4%)
    De ahorro y Cr. 10.000 (14.7%) 17.000 (7.4%) 302.127 (49.2%)
    De Consumo 50.000 (73.5%) 165.000 (72.3%) 239.297 (39.0%)
    De Vivienda ------ 4.300 (1.9%) 14.829 (2.4%)
    TOTAL 68.000 (100%) 228.300 (100%) 613.998 (100%)
    Porcentaje en la población del país 2.7% 8.5% 20.5%

     

        Como se puede observar, el crecimiento es continuo desde los años 50, pero con especial énfasis en lo que ocurrió en los últimos años. El crecimiento espectacular que se registra desde los setenta hasta el relevamiento del 89, se explica fundamentalmente por el desarrollo masivo que adquiere el cooperativismo de ahorro y crédito, y en menor medida por el cooperativismo de consumo. En términos relativos, el cooperativismo de producción pega un gran desarrollo en los últimos años, donde pasa de 2.000 socios a casi 9.000, convirtiéndose, luego del de Ahorro y Crédito, en el de más desarrollo relativo, con un crecimiento de más del 400%.

        Las cifras, elocuentes de por sí, lo son aún más si tomamos en cuenta el marco en el que se inscriben, de estancamiento en la actividad productiva, de limitaciones en el campo político, y de enormes dificultades en el campo asociativo y colectivo. De alguna manera, el del cooperativismo se convierte así en uno de los hechos de mayor relevancia en el campo social y económico de los últimos veinte años.

        Ahora bien ¿qué tipo de socio es el que muestra un mayor crecimiento?. Esta pregunta es la base de una interesante caracterización que realizan Errandonea y Supervielle, en el análisis del relevamiento censal del 89. Teniendo en cuenta el desarrollo masivo del Cooperativismo de Ahorro y Crédito y del Consumo, y dadas sus características a nivel participativo (son generalmente cooperativas con bajo nivel de participación y de adscripción a los valores cooperativos, en relación a las otras cooperativas), los autores citados deducen que el gran crecimiento se explica por el surgimiento de un tipo de socio para el cual el cooperativismo constituye "un medio, mejor que otros, para resolver cierto tipo de problemas o para encarar cierto tipo de actividades"(36) . A ese actor se le denominó "externo pasivo", "de orientación específica parsoniana de la acción, cuya pertenencia a la entidad no es involucrante sino destinada a la mejor satisfacción de un servicio...reclutado para la incorporación mediante estrategias que tienen en cuenta la lógica instrumental de adhesión" (37). Este tipo de socio sería el que explica, de acuerdo a las tesis de Errandonea y Supervielle, el gran crecimiento del cooperativismo: "Para cada socio cooperativista, la entidad cooperativa parece constituir una pieza en su estrategia de supervivencia, individualistamente concebida. Vale decir que desde una perspectiva individualista, se apela para alguna o algunas áreas a un instrumento de acción colectiva, visto como medio de disminuir el riesgo para un fin individual. Es la vocación por el "free rider" de Olson: o sea, el aprovechamiento de la acción colectiva para definir individualmente la mejor oportunidad. Por lo menos, está claro que ello es así para la inmensa mayoría de los cooperativistas uruguayos"..."O sea que para las representaciones generalizadas de los integrantes del movimiento cooperativo, en su perspectiva de partícipes como actores colectivos, las cooperativas son vistas instrumentalmente. Más aún: como instrumentos colectivos al servicio de fines individuales" (38).

        Creo que efectivamente este tipo tan bien descrito, encaja a la hora de explicar el desarrollo masivo que ha tenido el cooperativismo en el campo del ahorro y crédito, y del consumo. Sin embargo, creo no logra llegar al meollo del comportamiento en otros tipos de cooperativismo, donde se ve con mayor claridad la participación y la adhesión a ciertos principios. Incluso, al decir de Razeto, creemos que el cooperativismo impacta en las necesidades más individuales y fisiológicas (ámbito donde se detiene el "tipo" desarrollado por Errandonea y Supervielle), pero también en las más colectivas y espirituales. ¿Qué tanto?, eso lo sabremos sólo al analizar cada una de las experiencias. En este trabajo, rescataremos algunas de ellas, aunque sin duda no las más claras en el ambiente nacional, no obstante lo cuál es posible detectar ese múltiple satisfacción de necesidades. En definitiva, creemos que si bien el comportamiento "free rider" tiene cabido en el movimiento cooperativo, es mayor en algún tipo de cooperativa, y nunca único, ya que bajo esa estrategia indudablemente no se abrían generado las cooperativas. Es decir, el tipo descrito, es funcional al desarrollo y aumento del cooperativismo, pero nunca a su génesis, para la cuál han tenido importancia otro tipo de estrategia en la cuál se desarrollan valores y principios propios al Movimiento. De hecho, otros tipos está presentes en el cooperativismo y deben ser tenidos en cuenta puesto que son los que orientan las decisiones y el comportamiento de las unidades económicas.

    Principales Resultados de Investigación

        Como venimos sosteniendo en estas páginas, el fenómeno cooperativo es muy extenso y más allá de sus características en común, presenta algunas diferencias dependiendo de varios factores, entre ellos, uno de mucha importancia cuál es el motivo que llevó a fundar una cooperativa. En ese sentido, estando en deuda con una investigación que lo confirme, creo que las cooperativas fundadas por hombres y mujeres con una visión determinada, plagada de valores comunitarios, comprende con mayor fuerza algunas de las características desarrolladas en el marco teórico a la hora de definir y conceptualizar la economía solidaria. Sin embargo, esta investigación no se hará cargo del relevamiento de esas cooperativas, sino de aquellas que son fundadas como única alternativa para asegurar algunas fuentes de trabajo antes dependientes de una empresa tradicional. La hipótesis de la investigación es que también encontraremos elementos integradores, componentes de una nueva forma de hacer economía, que permite satisfacer varias necesidades humanas a la vez, en concreto, las más primarias, conservando las fuentes de empleo, y otras dependientes del eje espiritual y comunitario, como la satisfacción de tomar participación de un proyecto, trabajar en conjunto, en un ambiente agradable, etc.

        Para contrastar estas hipótesis con la realidad, escogimos cuatro cooperativas de producción que fueron fundadas en los últimos años, como consecuencia de la crisis en el sector tradicional de intercambios (o sector capitalista). Se mantuvieron varias sesiones de trabajo con estas cooperativas y se aplicó un cuestionario de encuesta a todos los trabajadores, a los efectos de medir algunas variables estimadas de importancia.

        Para comprender el marco en el que actúan estas cooperativas, el trabajo de investigación también contó con una actualización del directorio de cooperativas de producción a los efectos de saber a ciencia cierta la cantidad de las mismas y sus características más relevantes.

        En tal sentido, y como fue adelantado en el capítulo anterior, fueron relevadas en Montevideo y Canelones 115 cooperativas, la mitad de las cuáles son de taxistas. En total son alrededor de 4.000 los socios que trabajan en ese cooperativas: más de la mitad se ocupan en el transporte colectivo. A esa cantidad habría que sumar el número de asalariados que emplean las cooperativas.

        El trabajo de actualización del padrón no comprendió el resto del interior del país, pero a juzgar por la experiencia de Montevideo, se puede manejar grosso modo que en el interior del país (excepto Canelones) habría otras 68 cooperativas de producción, lo que arrojaría un número total de aproximadamente 182 cooperativas de producción funcionando en todo el país.

        Aquí cabe hacer una aclaración. Teniendo en cuenta estos números y los arrojados por el Censo del 89, ¿se podrá concluir en una pérdida de incidencia del cooperativismo de producción en los últimos años?. En tal sentido creo que la respuesta al menos no debe ser afirmativa. Como habíamos señalado antes, el Censo del 89 contempló como cooperativas de producción algunas que en realidad son cooperativas de productores, a la vez que incluía en la cuantificación a cooperativas inactivas al momento del Censo. Por el contrario, en nuestro relevamiento sólo figuran cooperativas de producción, entendidas éstas en su sentido más general y conocido, como aquellas donde los socios son -al menos en una proporción importante- los trabajadores de la empresa cooperativa(39) . Por ello, creemos, los números del 89 con los del 96, no pueden brindar un margen de comparación de sustancial confiabilidad.

        En cuanto al origen, el censo de 1989 señalaba que el 15% había nacido luego de la crisis de las empresas madres. Como se podrá observar en el Anexo, de acuerdo a nuestras estimaciones, existirían en Montevideo y Canelones unas 15 cooperativas que nacieron a partir de la crisis de sus empresas madres. Exceptuando el caso de las cooperativas de taxis, esa cifra ascendería al 26% de las cooperativas de producción.

    Análisis de casos.

    Caso 1. Barraca Cooperativa Sergio Zeballos.

    Nombre de la empresa: Barraca Cooperativa Sergio Zeballos

    Dirección: Francisco Simon 2232

    Tel: 47 47 47

    Rama de Actividad: Barraca de materiales de construcción.

    Número de integrantes: 27

    Año de fundación: 1993

        La Barraca Sergio Zeballos para 1992 era la más grande del país. Su presupuesto publicitario era enorme, al punto que su nombre era conocido y reconocido por todos. Para entonces solía facturar más de un millón de dólares mensualmente. El crecimiento venía siendo del 100% anual, y la plantilla de trabajadores superaba las 130 personas. Ante ese panorama ¿qué fue lo que sucedió para que diera quiebra?. Aparentemente el caos administrativo, la mala performance gerencial, el hincapié en las ventas desatendiendo los otros sectores, aparecen como las explicaciones más de fondo. La huelga de la construcción de Junio de 1993, fue la gota que desbordó el vaso de agua. La empresa perdía más de 70 mil dólares mensualmente. La situación para el momento del crack era la de una empresa con un dueño paternalista, con 130 empleados muy bien pagos, trabajando en una gran empresa sin controles y sin gerenciamiento. La profesionalización no existía. A manera de ejemplo y para explicitar ese mal funcionamiento valen dos botones de muestra: la empresa no era socia del Clearing cuando el 70% de las ventas eran a crédito; y no se estimaban costos de producción sino que se cobraba "a ojo".

        En medio de la crisis que llegaba a su climax con la huelga de la construcción que deprimía la demanda de productos de Barracas, y cuando empezaban a rebotar los primeros cheques de la empresa, los trabajadores deciden empezar a moverse para buscar alguna solución. Ante el eminente cierre, los trabajadores le solicitan al dueño, Sr. Zeballos, un acuerdo por el cuál éste pagara a los trabajadores sus deudas con bienes de la empresa a los efectos de que éstos pudieran continuar con la producción. El momento histórico coincidía con el de otras empresas que pasaban por la misma situación y para la cuál empezaban a asomarse soluciones de tipo cooperativo, siendo los casos más notorios el de Phuasa, Torino y La Aurora. El mecanismo activado por los trabajadores una vez asesorados técnicamente consistió en que los 110 trabajadores entonces de la empresa, cedieran sus créditos laborales a la cooperativa. Por su lado, la empresa pagó con una serie de activos y pasivos que fueron equivalentes al crédito laboral. El conjunto de bienes y deudas, obviamente, debían tener una cierta unidad económica que permitiera continuar con la actividad productiva y comercial.

        Entre los trabajadores, por su lado, se desarrolló un convenio por el cuál los que quisieran trabajar cooperativamente lo podían hacer y quienes no quisieran pactaran cobrar en cuotas la totalidad de sus créditos laborales con los primeros. Esa era la única salida habida cuenta del retraso judicial para liquidar los créditos en este tipo de casos. Esta última posibilidad fue elegida por 40 trabajadores, los empleados fundamentalmente en las sucursales. De esta forma, la cooperativa empezó a funcionar casi enseguida, con 70 trabajadores, en un momento particularmente difícil, pues a los problemas del traspaso administrativo y comercial, y al caos interno de la empresa, había que sumar una huelga de la construcción que se alargaría dos meses más a partir de la reapertura. En esos dos meses los cooperativistas trabajaron sin cobrar sueldos. Obviamente pocos pudieron soportar eso, y el año 93 culminó con 40 socios. A partir de allí la cifra siguió descendiendo hasta llegar a los 27 socios actuales más 9 trabajadores asalariados. Sólo con mucha tenacidad, la cooperativa logró avanzar en ese árido panorama, pagando deudas, y haciendo frente a múltiples problemas y desafíos.

        La austeridad fue absoluta. La gerencia (elegida en elecciones de socios) se capacitó al igual que el resto de la empresa, y se modernizaron las relaciones comerciales y de atención al cliente. Ello permitió un cierto despegue: "Este período significó un enorme esfuerzo que nos llevó a conquistar la confianza del conjunto de proveedores, del circuito bancario, consolidar una importante clientela, y estar hoy en una situación similar a muchas otras empresas, luego de haber acarreado esa doble cruz comercial de provenir de una empresa quebrada y ser cooperativa con todas las desconfianzas que ello genera" (40).

    Caso 2: Librería Cooperativa del Cordón.

    Nombre de la empresa: Librería Cooperativa del Cordón

    Dirección: Tristán Narvaja 1278

    Tel: 41 56 54 Rama de Actividad: Librería.

    Número de integrantes: 13.

    Año de fundación: 1994.

        La librería Ruben de la calle Tristán Narvaja, que en su momento llegó a tener 200 empleados, es largamente conocida por todo el público Montevideano, ya que catapultó el servicios de compra-venta de libros y revistas usadas. La misma tiene su origen en el año 1965, fundada por el Sr. Ruben, que como se comprenderá centró en su persona no solo el nombre de la librería sino además la mayoría de las funciones. Al igual que en el caso anterior, ello derivó en una falta de profesionalismo muy importante al punto que la empresa nunca tuvo contadores y no habían otros profesionales en la planilla. El fuerte personalismo del dueño se plasmó en varios hechos que fueron pautando la historia de la librería, uno de los cuáles fue la no afiliación a la Cámara del Libro.

        Las buenas ventas de la librería fueron tapando esas lagunas empresariales. Sin embargo, como era de esperar, en momentos de crisis se empieza a hacer agua por varios lados. Un hito en la misma es el cambio de textos escolares del año 77. Los efectos de la tablita terminan por dejar en evidencia los descontroles absolutos de la librería: "no se sabía ni cuánto dinero entraba ni cuánto salía de la caja". Los funcionarios empiezan a preocuparse de este estilo de liderazgo, y para el año 88 la empresa pasa a manos de los familiares de Ruben, quienes se percataron de las grandes deudas de la empresa con los distribuidores, el Estado, el BPS, etc. Los cambios sin embargo no generan un mejor estilo de dirección, y luego de varias hechos notorios que fueron pautando la dinámica de la empresa, se llega al año 1993, en el cuál, dada la alta deuda de la librería, los trabajadores empiezan a preguntarse si no sería posible autogestionarla en forma de cooperativa. Para entonces la empresa no admite esa posibilidad. Sin embargo las deudas y los problemas no hacen más que crecer. El punto culmimante de la historia es en Noviembre de 1994, cuando luego de otra crisis de dirección, que roza lo ilícito, la empresa decide cerrar iniciándose así las gestiones para conformar la cooperativa. Es así que para Febrero de 1995 se otorga la personería jurídica y se constituye formalmente la cooperativa con 13 socios. Para Junio del mismo año ya se habían pagado todas las deudas de la empresa. Para ello los cooperativistas decidieron no cobrar el salario vacacional y trabajar los Domingos por el mismo salario a los efectos de lograr ese objetivo. Como se aprecia, el ausentismo de los sucesivos dueños, y los problemas de administración hicieron que el personal desde mucho antes de constituirse en cooperativa ya manejara por su cuenta los hilos de la empresa, lo que permitió su supervivencia en medio del caos directivo. De esta forma la cooperativa viene a depositar en manos de quienes hicieron posible la librería en los últimos años, la propiedad y control que haría posible su supervivencia tras varios años.

    Caso 3: Cooperativa Radio Taxi del Cerro (41).

    Nombre de la empresa: Cooperativa Radio Taxi del Cerro (COOPCE)

    Dirección: Grecia 4140 Tel: 31 10 30

    Rama de Actividad: Radio Taxi.

    Número de integrantes: 12.

    Año de fundación: 1994.

        Esta cooperativa empieza a conformarse a principios de 1994, luego que Radio Taxi Cerro SRL. se desfinancia y funde. En ese momento quedaban cinco operarias sin trabajo, razón por la cuál, junto al sindicato de taxistas, analizan la posibilidad de constituir una cooperativa a la que se unirían otras operarias de otras empresas de Radio Taxis.

        La SRL tenía en el momento del cierre sólo 20 unidades, lo que la hacía inviable económicamente. Ello, unido a problemas de comercialización derivó en el cierre de la empresa.

        Es así que en Abril de 1994, las cinco operarias en conjunto con otras siete, constituyen la cooperativa.

        Para su constitución las trabajadoras debieron pasar etapas muy duras, ya que se constituía la empresa sin capital y con grandes deudas que fueron totalmente canceladas a los dos años de funcionamiento. Al comienzo, por ejemplo, debieron pasar diez meses sin cobrar sueldos, lo que sólo fue posible por el apoyo de las familias y los deseos de iniciar esta actividad económica que como se demostró, tenía futuro en cuanto posibilidades de desarrollo económico.

        El éxito de la cooperativa se corrobora con el pasaje de 20 taxis en el 94 a 260 en el momento de realizarse la entrevista. La mayoría de esos taxis son de cooperativistas, hecho que demuestra las potencialidades que tiene el movimiento cooperativa al integrarse en redes de trabajo y comercialización solidaria.

        La empresa ha tenido una política de servicio de atención al cliente muy clara que les ha servido para ganar adeptos. Es el caso de bajar la bandera del taxi en la puerta del cliente, ofrecer algunos servicios gratuitos, etc.

        En 1996, la cooperativa recibe el premio Hard Producciones al mérito empresarial.

    Caso 4: Cooperativa UCAR . (42)

    Nombre de la empresa: Cooperativa Unidad Cardiorespiratoria Emergencia Movil.

    Dirección: Av. 8 de Octubre 2481

    Teléfono: 47 47 24

    Rama de Actividad: Salud

    Número de socios: 200

    Año de fundación: 1987.

        El 1o. de Marzo de 1984 es fundada por un grupo de médicos y contadores la sociedad anónima UCAR. El proyecto original consistía en invertir grandes sumas de dinero en un servicio de emergencia móvil que sería costeado fundamentalmente por un convenio con Anda que le reportaría a la empresa unos 60.000 socios en forma compulsiva. Sin embargo eso no llegó nunca a concretarse, y los cuantiosos gastos en infraestructura y capital empezaron a ser difíciles de sustentar.

        Por su lado, los primeros meses de trabajo fueron, de acuerdo a lo señalado en entrevistas, cordiales en el ámbito de las relaciones jerárquicas.

        Durante la existencia de la S.A. los funcionarios fundan el sindicato Afucar, que se lanzaría en conjunto con la FUS, a ocupar los lugares de trabajo durante varios días.

        A pesar de ello, las relaciones no se rompen, y una vez constatado que las cuantiosas pérdidas serían difíciles de absorver, los dueños proponen:

        a) al personal hacerse cargo del servicio,

        b) vender toda la infraestructura y pagar las deudas contraídas con el personal en materia de despidos, licencias, etc., así como también pagar las multas por incumplimiento en concepto de daños y perjuicios de los contratos comerciales y arrendamientos.

        Esto último no resultaba viable ya que la escasa infraestructura no lograría cubrir tantas deudas. Sin embargo, luego de varias negociaciones, los empleados deciden asumir la gestión de la empresa, comenzando la etapa cooperativa en medio de una gran crisis económica.

        En primer lugar se elige la forma de SRL, donde participan en la dirección delegados de los trabajadores y directivos de la ex S.A., y en 1987 obtienen la personería jurídica y se constituyen en cooperativa. En ese momento, algunos médicos que formaron parte del proyecto original se retiraron. Sin embargo algunos ex-directivos continuaron en le directiva lo que resultó enriquecedor para todos los socios.

        La primer etapa fue dura ya que tuvieron que trabajar con deudas y déficit, debiendo renunciar, como sucedió en los otros casos, a parte de los ingresos para salir del mal momento.

        Con el paso de los años, esta cooperativa con más de 200 socios trabajadores, logró consolidarse y hoy se encuentra trabajando en buena forma a pesar de ciertos sacrificios en los ingresos, y contando con los mismos niveles de calidad que su competencia, a pesar de ser un rubro difícil de manejar.

        Los casos analizados nos arrojan interesantes datos sobre la vivencia de la economía solidaria. Los mismos serán analizados primeramente en forma individualizada para acabar con un panorama global de las cooperativas seleccionadas.

    1.- Barraca Cooperativa Zeballos.

        ¿La solidaridad se ha hecho presente de forma más intensiva en la cooperativa con relación a la empresa anterior?.

        En esta cooperativa el resultado de las entrevistas marca la existencia de grados de solidaridad mayores a los vividos en la empresa anterior, que sin embargo no llegan al punto deseable por los miembros. La Cooperativa Zeballos a diferencia de otras, presenta algunas características específicas que dificulta la puesta en marcha de un sistema plenamente solidario: tamaño, secciones diversas, distintos orígenes sociales, diversos grados de educación, etc.

        A pesar de ello, "en términos generales la solidaridad ha avanzado muchísimo. En la época de la SRL aquí se trabajaba en chacras, cada uno tenía su trabajo, trataba de cumplirlo y lo que salía fuera de ese entorno ya no le importaba. Inclusive el patrón buscaba la 'pica' entre los empleados...".

        Uno de los hitos que marcó un espíritu de grupo en la Cooperativa fue el día en que se iba a realizar el embargo de la empresa: "nos organizamos en diez minutos, y todo el mundo estaba haciendo algo: llamando a la prensa, cruzando los camiones en la calle para que no puedan pasar los embargadores, movilizándonos porque el objetivo era clarísimo: no nos podían cerrar". A partir de entonces empieza a forjarse ese espíritu de unidad que le da cimientos a la cooperativa. No obstante ello, los cooperativistas son conscientes que con el pasar del tiempo los problemas empiezan a asomar y la solidaridad no se muestra lo fuerte que todos desean: "hay algunos que se van cerrando en sus `cuevitas` de confort".

        ¿Se satisfacen en el trabajo cooperativo diversas necesidades?.

        En este caso, los entrevistados eran conscientes de la existencia de varias dimensiones de las necesidades, pero a la vez, asumían que el trabajo en la cooperativa no generaba mayores satisfacciones si no se cumplía con la básica: recibir un salario que permitiera vivir. "Desde ese aspecto yo creo que el cooperativismo ayuda a satisfacer varias necesidades más allá de la material, pero depende de como lo entienda cada uno. Y muchas cosas como los principios y valores del cooperativismo se desvirtúan si no contemplamos las necesidades materiales de las personas".

        ¿Se persiguen una pluralidad de objetivos o son básicamente económicos?.

        Para esta cooperativa, los objetivos en una primer etapa son básicamente económicos, lo que es explicable dada la situación en la que se encuentra luego de una quiebra tan importante de la empresa madre. "Los otros objetivos más allá de los económicos todavía no están claros".

        ¿Hay antagonismos de intereses entre los miembros?.

        La cooperativa presenta diferencias en cuanto nivel de ingresos, las que han sido comprendidas por la gran mayoría de los miembros, luego de discutir acerca de los conceptos de productividad y remuneración. La discusión en conjunto, unido a la capacitación de todos los miembros, derivó en que no existieran los antagonismos a pesar de las diferencias.

        ¿Cuál es la relación de los factores?.

        La Cooperativa vivió a principios una situación en la que existían más trabajadores de los estrictamente necesarios. A diferencia de una empresa privada "donde el patrón puede echar", se continuó con esa dotación de personal. La solución vino por el lado de un compromiso mayor de los trabajadores con la producción.

        ¿Prima el carácter integrativo o los intereses individuales?

        En la entrevista hubo unanimidad en cuanto a que "la empresa es más integrada que antes, pero no lo suficiente para lo que realmente la empresa necesita".

        El factor C.

        La existencia del factor C fue corroborada en este caso: "Creo que está operando y positivamente. No estoy seguro que todos tengan claro que es un factor de producción, pero creo que existe, y que opera más ahora que años antes, pero habría que ponerlo arriba de la mesa como un factor más e incentivarlo".

        "Yo creo que existe más factor C que antes, o sea más compañerismo, cooperación y corazón. Pero creo que falta corazón, el corazón cooperativo, de compañerismo. No todos tenemos dentro de uno esa palabra, pero yo la agregaría. Tenemos más que antes pero no es suficiente".

    2.- Librería Cooperativa del Cordón.

        ¿La solidaridad se ha hecho presente de forma más intensiva en la cooperativa con relación a la empresa anterior?.

        La percepción de los entrevistados en esta Cooperativa muestra grados crecientes de solidaridad en el marco de la empresa cooperativa: "La anterior patronal había concentrado en una sola persona todo el poder. Como no lo relegaba en nadie, pasó a ser casi imprescindible. De ahí que en la relación obrero-patronal, y entre los compañeros, existieran siempre resquemores. Es decir, en nuestra tarea diaria, siempre estábamos agitados por algo...Lo que vemos en esta segunda etapa es que, si bien la convivencia siempre es difícil, porque venimos incluso con mañas de nuestra propia formación, hemos aprendido de la experiencia restableciendo otra actitud; hay otra alegría de trabajo. En este momento en que nosotros somos los dueños de nuestro propio trabajo y de nuestro propio futuro, podemos decir que trabajamos contentos".

        ¿Se satisfacen en el trabajo cooperativo diversas necesidades?.

        En este caso, surge de las entrevistas una mayor vivencia de la satisfacción de múltiples necesidades con el trabajo cooperativo: "Indudablemente la estamos viviendo. No solamente los ingresos son iguales a los de antes, con la diferencia que ahora se pagan regularmente, sino que también las decisiones que tomamos en conjunto nos dan satisfacciones a todos".

        "Tampoco se da aquello de cumplir un horario y un régimen para recibir luego un salario. Creo que pasa también por el hecho de estar conviviendo mejor. Hay mucha libertad: si alguien quiere escuchar radio lo hace, si hay ganas de hablar o comentar algo, sobre un libro o sobre fútbol, se habla; se pasa bien".

        ¿Se persiguen una pluralidad de objetivos o son básicamente económicos?.

        En la misma línea con lo anterior, los socios persiguen en su trabajo varios objetivos entre los que se encuentran el económico: "Creo que en el fondo de cada uno de nosotros está el crecimiento espiritual. Es decir, que más allá de tener la alegría de llevar mes a mes nuestro sueldo, está la alegría de ver que estamos haciendo algo bueno, que estamos cumpliendo un bien social".

        Además del objetivo económico "que es lo más importante", surgen también como objetivos, el trabajo con alegría, el crecimiento espiritual, o el tomar decisiones en conjunto: "compartimos las decisiones y eso es bueno: decidimos entre todos si hay que comprar algo, si hay plata, etc. Siempre se hace todo entre todos".

        ¿Hay antagonismos de intereses entre los miembros?.

        Los antagonismos se perdieron al no existir más un dueño por un lado, y asalariados por otro. Ello no quita, según los entrevistados, que se pierdan los intereses de la cooperativa en sí misma, "pues si nos aumentamos los sueldos en forma indiscriminada, terminamos como muchas cooperativas ¿verdad?. El riesgo ese lo tenemos bastante controlado". Los antagonismos se perdieron al no existir más un dueño por un lado, y asalariados por otro. Ello no quita, según los entrevistados, que se pierdan los intereses de la cooperativa en sí misma, "pues si nos aumentamos los sueldos en forma indiscriminada, terminamos como muchas cooperativas ¿verdad?. El riesgo ese lo tenemos bastante controlado".

        ¿Cuál es la relación de los factores?.

        La relación de factores siempre ha sido la adecuada. La anécdota es que el viejo dueño afirmaba que la empresa no caminaba por la cantidad de empleados, a lo que éstos contestaban que en realidad lo que no funcionaba era la administración del negocio.

        ¿Prima el carácter integrativo o los intereses individuales?

        La cooperativa tiene un carácter integrativo según los entrevistados, aunque falta mucho recorrido para llegar a los niveles óptimos: "Los momentos difíciles que hemos vivido han ido fomentando un espíritu integrativo entre nosotros, aunque no todo lo que quisiéramos. Estamos carente, por ejemplo, de una caja de auxilios. Ese es un vacío que todavía no hemos podido llenar".

        El factor C.

        Los entrevistados afirman la existencia de un factor al que llamamos C. "Yo estoy seguro de que existe. Por ejemplo, dada nuestra organización del trabajo, donde cada uno opera en una sección determinada, hay momentos en que uno no tiene trabajo y en vez de estar aburriéndose en su sección (como se hacía antes), ayuda en otra". "La diferencia con el sistema anterior es que antes el patrón no podía decirme nada porque yo trabajaba en mi sección y listo".

        "Ciertamente el factor C ha tenido mucha más importancia en la cooperativa que antes. Es decir, el sentirse respaldado por otro compañero, implica una mejoría. Una de las cosas contra la que luchábamos antes de nuestra etapa cooperativa fueron los 'compartimentos estancos'".

    3.- Radio Taxi Cooperativo Cerro.

        ¿La solidaridad se ha hecho presente de forma más intensiva en la cooperativa con relación a la empresa anterior?.

        La respuesta es afirmativa entre las operarios de la Cooperativa. "Si una compañera se enferma tiene cubierto su salario sin ningún problema, se le ayuda con los medicamentos, porque sabemos que si uno está enfermo se complica todo mucho más. Antes eso era totalmente distinto, totalmente comercial. Sólo les importaba el rendimiento en el trabajo y no tomaban en cuenta otros aspectos del entorno del trabajador.

        ¿Se satisfacen en el trabajo cooperativo diversas necesidades?.

        Las trabajadores corroboran la satisfacción de múltiples necesidades. "Antes algunas ganábamos más del doble de lo que ganamos acá, pero igual así estamos muy contentas, aunque al principio pasamos mucha necesidad estamos muy bien. Es que ¿sabés cuál es el verdadero negocio?: saber que lo que estás haciendo es para vos".

        ¿Se persiguen una pluralidad de objetivos o son básicamente económicos?.

        Más allá de lo económico, en la cooperativa se trazaron objetivos personales, grupales, e incluso de servicio a la comunidad, intentando conocer al cliente para brindarle un mejor servicio y más barato.

        La Cooperativa está relacionada con cooperativas de taxímetros, por lo que uno de sus objetivos es la interrelación y servicio con los trabajadores agremiados de forma cooperativa. Esa pluralidad de objetivos, unido al anterior punto, esto es, la satisfacción de diversas necesidades, queda ejemplificada en la concepción del cooperativismo como una "forma de vida", que va más allá del lugar de trabajo, para inscribirse también en los vínculos con la familia y con otras cooperativas.

        ¿Hay antagonismos de intereses entre los miembros?.

        Definitivamente no hay antagonismos visibles entre los miembros.

        ¿Cuál es la relación de los factores?.

        La cantidad de socios es mayor a la que había de empleados, logrando por tanto ampliar las fuentes de trabajo.

        ¿Prima el carácter integrativo o los intereses individuales?

        Al igual que en las restantes entrevistas, se vislumbra una organización del trabajo básicamente integrativa, donde, no obstante sobreviven intereses individuales. La dificultad mayor para esta cooperativa, sin embargo no lo son tanto los intereses individuales de los socios, como el "sistema capitalista".

        El factor C.

        La entrevista con las socias corroboran la existencia del factor C: "Esos valores en la cooperativa se dan todos. Lo que sí te puedo contar es que quizá nos costó más al principio". La participación de las cooperativistas de taxis fue fundamental para la constitución de la cooperativa de radio Taxis. Ellos pudieron aportar recursos en base a la confianza depositada en el cooperativismo.

    4. Cooperativa UCAR.

        ¿La solidaridad se ha hecho presente de forma más intensiva en la cooperativa con relación a la empresa anterior?.

        En este caso, el clima de trabajo de la empresa como S.A. no era malo. Las relaciones entre las jerarquías y los empleados estaban basadas en la confianza. El escaso tiempo en que funcionó como S.A., sin embargo, no permite sacar conclusiones gruesas.

        No obstante ello, la solidaridad desde el comienzo de la cooperativa se presentó de forma muy fuerte. Según se detalla en las entrevistyas mantenidas, en los primeros meses, sin la presencia de la solidaridad, difícilmente se hubieran cubierto las deudas y se hubiera salido de la crisis: "todos colaborábamos para que las cosas funcionen". "En las guardias no había horarios. Si un médico no podía ir, el otro se quedaba sin problemas". "Se ve claramente la solidaridad: son una constante las colectas, los apoyos...".

        ¿Se satisfacen en el trabajo cooperativo diversas necesidades?.

        Como es lógico, el motivo fundamental de constituir la cooperativa en estos casos es el de conservar la fuente de trabajo. Sin embargo, al hacer cooperación, otras necesidades se satisfacen como el trabajo en conjunto, la convivencia, la cooperación y el crecimiento personal y solidario: "cuando empecé a recibir clases de cooperativismo descubrí que era lo que yo siempre hacía y nunca lo había visto así. La cooperativa no era solo un trabajo sino una satisfacción e identificación personal y nunca lo había canalizado por ese lado". El cooperativismo le ayudó a crecer en otros aspectos de la vida.

        ¿Se persiguen una pluralidad de objetivos o son básicamente económicos?.

        Si sólo se persiguieran objetivos económicos en los sujetos no se explicaría que muchos de los socios continuaran en la cooperativa. "un médico de UCAR tiene el orgullo de ser de aquí, en cambio un médico de otro lugar quiere trabajar lo menos posible y ganar más...esa es la diferencia que parte del punto de vista filosófico".

        ¿Hay antagonismos de intereses entre los miembros?.

        Más allá de las diferencias normales entre los sujetos, algunas anécdotas reflejan la relación entre los objetivos comunes y los individuales. Las renuncias materiales y sacrificios de diversa índole, contribuyeron a mantener la empresa. "No queríamos ver terminada una empresa que era todo un sueño. Intentamos ver a través de la cooperativa si podía haber una continuidad y tratar de que no se rompiera lo que habíamos hecho con gusto".

        ¿Cuál es la relación de los factores?.

        UCAR es una de las cooperativas de producción más grandes del país. El tamaño sin duda dificulta la necesaria personalización que existe en el marco de la cooperación. Sin embargo, el tipo de tarea requiere de grandes cantidades de trabajadores

        Como se señalaba en materia de hipótesis, las empresas solidarias tienden a trabajar con niveles de empleo mayores a los que presenta una empresa privada. Ello queda comprobado en el hecho que, mientras la competencia despidió mucha gente en los últimos años, UCAR no ha enviado a un solo trabajador al seguro de paro.

        ¿Prima el carácter integrativo o los intereses individuales?

        Si bien en la S.A. no había problemas entre patronal y trabajadores, las decisiones la tomaban los primeros. El cooperativismo cambió esa lógica, y las decisiones se manejan entre todos en las asambleas. Ello provoca un igualdad entre los miembros, que sin embargo no supone desconocer los conflictos. la diferencia es que los intereses son los mismos entre socios. "La cooperativa ha mejorado mucho, se va asentando, va haciendo experiencia, mejora sus direcciones aunque la lucha interna y las críticas se siguen dando, eso siempre se da. Pero saben que no está el patrón, la mayoría sabe que el que está arriba es como vos. Aunque a veces te dicen cualquier cosa, en el fondo saben que no sos ningún patrón".

        El factor C. Los entrevistados destacan con fuerza la vigencia del factor C, que permitió revertir situaciones desventajosas con las que había nacido la empresa. El bien colectivo llevó a que "en el 85 renunciáramos en un 30% al magro sueldo. Lo hacíamos todos porque necesitábamos sacar un móvil más...en la cooperativa todo es de todos y no es de nadie". "Por eso el que entra a una cooperativa tiene que tener un concepto filosófico y de valores y principios muy distintos a los de otro lado, aunque trabaje en otro lado. En una cooperativa siempre hay que poner lo que se pone en todos lados y un poco más".

    Analisis de la Encuesta

        La encuesta se realizó en las cuatro cooperativas seleccionadas. En todos los casos se encuestó a la totalidad de los socios presentes los días en que se realizó el trabajo de campo. La única exepción fue la cooperativa UCAR, donde se estableció extraer una muestra de los socios. Aún así, solo respondieron cuatro de ellos. De tal forma lo anterior, que la composición de los encuestados según cooperativa es la siguiente:

    Cuadro 1: Nro. de socios encuestados según cooperativa.

    Cooperativa Zeballos 21
    Librería Coop. del Cordón 13
    Cooperativa Operadoras del Cerro 11
    Cooperativa UCAR 4
    Total 49

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        De acuerdo al sexo, el 64% de los encuestados eran varones contra un 36% de mujeres.

    En cuanto al nivel educativo de los socios, la información es disponible en el cuadro 2.

    Primaria incompleta 4.0
    Primaria Completa 10.2
    Secundaria incompleta 14.3
    Secundaria completa 20.4
    UTU incompleta 18.4
    UTU completa 2.0
    Universidad incompleta 22.4
    Universidad completa 8.2

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        En cuanto a las edades, decidimos hacer los cortes de acuerdo a la categoría juvenil (hasta 29 años de edad), adultos (30 a 59) y adultos mayores (60 años y más). De acuerdo a estos tres cortes, los resultados se exponen en el siguiente cuadro:

    Cuadro 3: Estratos etarios de los socios encuestados (n=49). En porcentajes.

    Hasta 29 años 18.4
    Entre 30 y 59 años 77.6
    60 años y más 4.1

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Finalmente, a los efectos de entender las siguientes opiniones de los socios, se les consultó sobre su auto-percepción ideológica. Los resultados, en una escala del 1 al 10, siendo 1 de extrema derecha y 10 de extrema izquierda, se encuentran en el siguiente cuadro.

    Cuadro 4: Autopercepción ideológica de los socios (n=49). En porcentajes.

    Derecha (1 a 4) 2.0
    Centro (5) 18.4
    Izquierda moderada (6 a 8) 57.1
    Extrema izquierda (9 y 10) 16.3
    NS/NC 6.1

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Vayamos ahora a los resultados de las preguntas de opinión. Una de las hipótesis del trabajo era que la forma de hacer economía de las empresas cooperativas se diferenciaba de las empresas organizadas por el capital. Un primer set de preguntas intentaban incursionar en estas líneas, preguntándoles a los socios sobre cómo vivenciaban las diferencias en diversas dimensiones del trabajo, de acuerdo a lo que habían vivido en la empresa anterior, y lo que estaba ocurriendo en la empresa cooperativa. Veamos entonces cómo aprecian los socios la evolución de algunas variables, tomando como referencia el trabajo en la empresa anterior del trabajo en la cooperativa.

    Cuadro 5: Evolución de la relación con los compañeros de trabajo (n=49). En porcentajes.

    Ha mejorado 51.0
    Es más o menos igual que antes 42.9
    Ha empeorado 4.1
    NS/NC 2.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Esta primer pregunta marca como hecho destacable que para la mayoría de los socios encuestados (51%), la relación con los compañeros de trabajo ha mejorado en la empresa cooperativa. tan sólo para un 4.1% esa relación había empeorado.

        Cruzando las respuestas por las variables iniciales no encontramos mayores grados de asociación. De acuerdo a los coeficientes Tau-B y Tau-C de Kendall, la mayor asociación de esta respuesta se encuentra con el nivel educativo de los socios (0.16 de tau-B), esto es, una asociación debil aunque mayor que con el resto de las variables, donde a mayor nivel educativo, mejor opinión sobre la evolución en la relación con los compañeros de trabajo.

        El análisis continuó con preguntas que pautaran la evolución de las formas de trabajo en otras áreas de destaque. En el cuadro No. 6, se exponen las respuestas en cuanto la evolución de los salarios.

    Cuadro 6: Evolución de los niveles salariales (n=49). En porcentajes.

     

    Ha mejorado 30.6
    Es más o menos igual que antes 51.0
    Ha empeorado 16.3
    NS/NC 2.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        En este caso podemos comprobar cómo las calificaciones sobre los niveles salariales varían considerablemente en comparación con el anterior punto. Sólo un 30.6% estimó que los niveles salariales habían mejorado en comparación con la empresa anterior. La mayoría (51%) prefiere señalar que no hubo ni mejora ni empeoramiento de la situación, y un 16.3% estima que los salarios han empeorado.

        Sin duda el de la retribución económica a los socios en este tipo de cooperativas que nace de la quiebra de las empresas madres, es uno de los problemas principales que deben enfrentar para obtener un creciemiento sin conflictos. Como veremos más adelante al señalar las conclusiones de la investigación, el problema económico y financiero de estas cooperativas no se encuentra solucionado, y hasta que ello no ocurra, las retribuciones a los socios seguirán siendo bajas.

        Otra de las dimensiones que queríamos medir, era la de las ganas de realizar el trabajo.

    Cuadro 7: Evolución de las ganas con las que realiza el trabajo. (n=49). En porcentajes.

    Lo hace con más ganas 77.6
    Más o menos como antes 16.3
    Lo hace con menos ganas 2.0
    NS/NC 4.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Surge de la lectura del cuadro, la altísima proporción de socios que contestaron que el trabajo lo realizaban con más ganas en su cooperativa, que en la empresa tradicional. Esta es sin duda una de las características plenas del trabajo cooperativio, y una de las razones para potenciarlo. En momentos en que el trabajo se trsnsforma para millones de personas en una carga, las lecciones de cooperativismo nos muestran una salida posible, con un contenido muy importante de humanismo hecho carne en su propia lógica interna.

        En cuarto lugar, nos interesaba saber como había evolucionado el apoyo de los compañeros de trabajo.

    Cuadro 8: Evolución del apoyo recibido por los compañeros de trabajo (n=49). En porcentajes.

    El apoyo es mayor que antes 38.8
    Es más o menos igual 49.0
    Es menor que antes 10.2
    NS/NC 2.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Aquí las cifras muestran que para un 49% no hubo mayores avances en la materia, en tanto sí lo hubo para un 38.8%. Por último, para un 10.2% el apoyo es menor que cuando se trabajaba en empresas tradicionales.

        Uno de los aspectos centrales de la investigación, era encontrar evidencia de formas de hacer economía basadas en la solidaridad. Por ello, es que se les consultó a los socios sobre si la solidaridad se hacía presente de forma más intensiva en el trabajo cooperativo con respecto a la empresa anterior.

    Cuadro 9: Evolución de la solidaridad en el lugar de trabajo. (n=49). En porcentajes.

    Solidaridad es mayor que antes 40.8
    Es más o menos igual 49.0
    Es menor que antes 4.1
    NS/NC 6.1

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Las respuestas fueron relativamente positivas: sólo un 4,1% contestó que la solidaridad es menor a la que existía con anterioridad. La mitad de los encuestados opinó que no había mayores cambios, y un 40.8% cree que hay más solidaridad en la cooperativa. Al igual que en anteriores dimensiones, la condición que más se asocia a estas respuestas, es el nivel educativo de los socios; en este caso, a mayor nivel educativo, opinión más favorable sobre la evolución de la solidaridad.

        Con estas dimensiones del clima de trabajo se perseguía obtener la opinión de los socios acerca de la evolución que había tenido la empresa desde su origen en manos privadas, hasta su constitución en cooperativa. En tal sentido, como se puede observar, en general se aprecia una evolución favorable. Las dimensiones con mayor evolución favorable fueron las ganas con las que se realiza el trabajo y la relación con los compañeros. Otras dimensiones, como la solidaridad en el lugar de trabajo, y el apoyo de los compañeros, se mantienen en más o menos los mismos niveles que antes, aunque con un grupo importante de socios que estiman positiva su evolución. Por su lado, la dimensión con menos evolución favorable, fue la de los ingresos salariales. En este plano se aprecia que no hubo un mejoramiento para cerca del 70% de los entrevistados.

        Siguiendo con la misma lógica de las anteriores preguntas, en la encuesta se le consultó a los socios sobre si se sentían más valorados que antes trabajando en la cooperativa, las respuestas fueron mayoritariamente positivas.

    Cuadro 10: Opinión sobre si se siente más valorado que antes trabajando en la cooperativa (n=49). En porcentajes.

    Si 55.1
    No 38.8
    NS/NC 6.1

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Otra de las intenciones de la encuesta, era relevar las condiciones de trabajo en la que operaban los socios. Para ello, se les consultó en torno a las siguientes variables: valoración del trabajo realizado, monotonía, iniciativa, control, apoyo, reconocimiento, compañerismo, remuneración, y solidaridad. Todas éstas son expuestas en los siguientes cuadros.

    Cuadro 11: Opinión sobre si su trabajo es valorado y estimado (n=49). En porcentajes.

     

    trabajo siempre es valorado y estimado 14.9
    A veces es valorado y estimado 61.7
    Nunca es valorado y estimado 23.4

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 12: Opinión sobre si su trabajo es monótono (n=49). En porcentajes.

    trabajo nunca es monótono 48.9
    A veces es monótono 44.7
    Siempre es monótono 6.4

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 14: Opinión sobre el control de su puesto de trabajo. (n=49) En porcentajes.

    Puede tomar decisiones propias 40.8
    A veces puede tomar decisiones propias 49.0
    Nuca puede tomar decisiones propias 10.2

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 14: Opinión sobre el control de su puesto de trabajo. (n=49) En porcentajes.

    No se siente vigilado en su trabajo 64.6
    A veces se siente vigilado en su trabajo 25.0
    Nunca se siente vigilado 10.4

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 15: Opinión sobre el apoyo que recibe en su trabajo (n=49). En porcentajes

    Superiores apoyan en situaciones problemáticas 77.3
    No siempre apoyan 18.2
    Nunca apoyan 4.5

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 16: Opinión sobre el reconocimiento a su capacidad (n=49): En porcentajes.

    Estima que le reconocen su capacidad 48.9
    Solo a veces le reconocen su capacidad 40.4
    Nunca le reconocen su capacidad 10.6

    Fuente: DS/Udelar/1997

    Cuadro 17: Opinión sobre al ambiente de trabajo (n=49). En porcentajes.

     

    El ambiente con sus compañeros es bueno 62.5
    El ambiente con sus compañeros es regular 37.5
    El ambiente con sus compañeros es malo 0.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 18: Opinión sobre las remuneraciones (n=49). En porcentajes.

    Tiene una remuneración adecuada 26.5
    "Por ahora no me quejo" de la remuneración 51.0
    Su trabajo tiene una mala remuneración 22.4

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Cuadro 19: Opinión sobre el grado de solidaridad en su trabajo (n=49). En porcentajes.

    la cooperativa se respira cierto aire solidario 41.7
    La solidaridad no es mucho mayor al de otras empresas 57.1
    No existe solidaridad 0.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

    Veamos detenidamente la información hasta aquí recabada. A continuación ordenaremos las variables de las condiciones del trabajo, en tres grupos: de positiva valoración, valoración media y negativa valoración.

  • De positiva valoración: Monotonía, Control, Apoyo, Reconocimiento, y Ambiente de trabajo.

  • De valoración media: Valoración del trabajo, Iniciativa, Remuneraciones, y Solidaridad.

  • De negativa valoración: ninguna.

        Lo anterior indica que hay una buena valoración de las condiciones de trabajo en las que se opera en la cooperativa. Se observa que la mayoría (relativa en algunos casos) de los socios estiman que su trabajo no es monótono, no perciben un control exacerbado, reciben apoyo, se sienten reconocidos, y disfrutan del ambiente de trabajo.

        Las dimensiones en las que hay que seguir trabajando son valoración del trabajo, iniciativa, remuneraciones y solidaridad. Los porcentajes mayores de respuestas negativas se econtraron en la valoración del trabajo ("mi trabajo nunca es valorado y estimado", respuesta que llegó a representar el 23.4% de los casos), y en las remuneraciones, donde el 22.4% de los socios señalaron recibir una mala remuneración.

        Otras preguntas insistían sobre el grado de valoración que los socios tenían sobre su trabajo cooperativo. En todas las respuestas se comprueba un alto grado de valoración del trabajo cooperativo por parte de los socios.

    Cuadro 20: Opinión sobre si ganando lo mismo que en la cooperativa, aceptara un trabajo en una empresa tradicional (n=49). En porcentajes.

    No se cambiaría 85.7
    Se cambiaría 14.3

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Con esta pregunta se intentaba medir hasta que punto el socio está en una cooperativa solo como fuente de empleo, o valorando alguna otra ventaja que ofrece el sistema. A entender por las respuestas categóricas expuestas, somos de la idea, que más allá de los problemas que existen a nivel cooperativo, el socio aprecia algunas de las características de su trabajo. Si no fuera así no se explicarían cifras tan altas en la respuesta anterior.

        Otra forma de medir el impacto de la experiencia cooperativa en los socios es consultándole sobre si recomendaría el sistema a un amigo. A juzgar por las respuestas del cuadro 21, podemos afirmar que hay una valoración positiva del trabajo cooperativo entre los socios encuestados.

    Cuadro 21: Opinión sobre si le recomendaría a un amigo ser cooperativista (n=49). En porcentajes.

    No 28.6
    NS/NC 2.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Consultados sobre qué cosas rescataría del trabajo cooperativo desarrollado en cada una de las experiencias, las respuestas fueron:

    Cuadro 22: Factores relevantes del trabajo cooperativo, en orden según número de menciones. frecuencia

    hacer una empresa con nuestro esfuerzo 43
    El cobrar en tiempo y forma 30
    El tener una fuente de trabajo saneada 30
    El ambiente de trabajo más integrativo 26
    El poder hacer lo que la mayoría decida 23
    La mayor solidaridad entre todos 19
    La mayor responsabilidad de los trabajadores 17
    El compañerismo reinante 8

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        La respuesta con mayor número de frecuencia hace mensión a una dinmensión del trabajo poco desarrollada por las empresas tradicionales, que sin embargo cobra real importancia entre las empresas alternativas: el hacer una empresa y un trabajo en base al esfuerzo de cada uno. Nos llama la atención que esa respuestas esté por encima de otras más comunes y que son fundamentales en la vida humana, como el salario cobrado en tiempo y forma, y el tener una fuente de trabajo saneada. En cuarto lugar figura el ambiente de trabajo más integrativo, otra dimensión que hace a la forma de hacer economía de este tipo de empresas, al igual que el resto de los factores enumerados.

        Es evidente que el sistema cooperativo tiene muchas trabas, algunas que son propias a la lógica cooperativa, y otras que vienen del sistema, a lo que hay que sumar las trabas propias de las experiencias analñizadas, esto es, cooperativas que nacen de empresas fundidas. Es por ello que se les consultó a los socios sobre cuáles son las trabas que ofrece el sistema cooperativo. Las respuestas (de carácter abierto en esta ocasión) fueron agrupadas y expuestas en el siguiente cuadro.

    Cuadro 23: Principales trabas del trabajo cooperativo (n=49). En porcentajes.

    saber diferenciar socio de empleado 16.3
    La falta de experiencia e información 14.3
    No haber logrado cambio de mentalidad 12.2
    Los problemas económicos-financieros 10.2
    La dirigencia y otros problemas internos 8.2
    El creerse todos iguales cuando no es así 4.1
    El sistema capitalista 4.1
    El Gobierno no apoya 4.1
    No existen trabas 4.1

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Uno de los problemas más señalados por los socios fue el que mucha gente no sabía diferenciar los roles de socio con el de empleado. En las entrevistas mantenidas con algunos cooperativistas, se nos señaló ésto como un grave problema, en cuanto que algunos trabajadores no cumplían su trabajo y no aceptaban las reglas impuestas, escudándose en su rol como socio. Este creemos que es un problema más atinente a las cooperativas grandes donde debe operar cierta división del trabajo resistida por algunos. El tema éste está atado a las lógicas del poder que existen en las cooperativas, un tema bien interesante que es posible estudiar con suma atención en el marco de algunas teorías organizacionales que mucho han adelantado en la materia.

        En segundo lugar se ubica la falta de experiencia y capacitación, un tema lógico para estas cooperativas dado su particular origen. Pero mientras la experiencia es una cosa que da el paso del tiempo, la capacitación es absorvible en un lapso de tiempo determinado y variable segun las dificultades del proceso de enseñanza; y por lo tanto es un factor que se puede neutralizar con políticas de capacitación como las llevadas adelante por las entidades gremiales (tipo FCPU) como de asistencia y apoyo (CCU, etc.).

        En tercer lugar aparece el cambio de mentalidad, un tema recurrente entre los cooperativistas, lo que además es lógico, teniendo en cuenta la particularidad del origen de estas cooperativas, que debieron nacer de un día para el otro, y pensadas por cabezas que probablemente nunca hubieran imaginado la posibilidad de montar una cooperativa como forma de sustentar su trabajo. El pensar con "cabeza cooperativa" es pues, uno de los problemas justamente detectados por los socios.

        En cuarto lugar aparecen los problemas económicos y financieros, que para muchos son el problema fundamental, pero para los socios no tanto como los anteriores. Creemos interpretar en tal sentido, que lo económico si bien es una traba, es menor comparándola con otras que hacen a la convivencia y a la habilidad y mentalidad con la que se encara el proyecto.

        En otro orden de cosas, era de importancia relevar la opinión de los socios en cuanto a brindarnos explicaciones sobre porqué es posible el funcionamiento de una cooperativa que no podía funcionar en manos del capital. En tal sentido, las respuestas, como muestra el Cuadro 24, hicieron hincapié en señalar que una mejor administración era la causa de tal desarrollo.

    Cuadro 24: Razones por las que funciona la cooperativa (n=49). En porcentajes.

    Por una mejor administración 46.9
    Por mayor sacrificio y/o auto explotación 6.1
    otras respuestas (menos del 5%) 40.8

    Fuente: DS/Udelar/1997.

        Quienes se inclinaron por la razón de una mejor organización, representaban a casi el 47% de los socios. Un 6.1%, por su lado, estimó que la razón fundamental es un mayor sacrificio que incluso puede ser leído como "auto-explotación" por parte de algún socio. Indudablemente el sacrificio y la auto-explotación son dos conceptos diferentes, y creo que ontológicamente contrapuestos. El sacrificio hace mensión a un gesto voluntarioso por parte del socio tendiente a obtener mayores logros en algún plano, en este caso, sanear a la empresa para hacerla viable. Otra cosa es la auto-explotación, lo que en realidad creo debiera ser motivo de un estudio particular. Realmente la pregunta que asalta ante este dato es ¿existe la auto-explotación por parte de un socio integrante de una cooperativa que es suya, o cabría asignar el término únicamente a empresas donde existe una división de jerarquías entre propietarios y trabajadores?. La pregunta es válida en el entendido que en una cooperativa las decisiones se toman entre todos los socios, quienes son a su vez beneficiarios de los frutos de esas decisiones(43) .

        Ligado a lo anterior, se les consultó a los socios sobre los factores que a su entender fueron preponderantes para explicar el desarrollo que tuvo la cooperativa. Las preguntas en este caso fueron cerradas, y los resultados se exponen en el cuadro 25.

    Cuadro 25: Factores principales que explican el desarrollo de la cooperativa (n=49). En porcentajes.

    Primera mención

    Mejor organización interna 63.3
    La cooperación de todos los socios 16.3
    El ingreso de nuevos capitales 14.3
    Mejor uso de los recursos 4.1
    NS/NC 2.0

    Segunda mención

    cooperación de todos los socios 34.7
    Mejor uso de los recursos de la empresa 30.6
    Mayores niveles de tecnología 8.2
    Mejor organización interna 2.0
    NS/NC 24.5

    Tercera mención

    Mayores niveles de tecnología 24.5
    Mejor uso de los recursos de la empresa 22.4
    La cooperación de todos los socios 2.0
    NS/NC 51.0

    Fuente: DS/Udelar/1997.


        A juzgar por las respuestas, varios son los factores que operaron en el desarrollo del cooperativismo. La respuesta "mejor organización interna" que recibió la mayor cantidad de adeptos en la primer mención, es un referente de lo que denominábamos "factor administración", cuya importancia es congruente con lo manejado en el Cuadro 24. La respuesta "cooperación entre todos los socios" que llega al segundo lugar en la primer mención, y al primer lugar

        Por su lado factores como el "capital" y "tecnología", a diferencia de lo que ocurre en las empresas tradicionales, no fueron objeto de interés por los socios al enumerar los factores que habrían concurrido para el desarrollo cooperativo.

        En cuanto a la hipótesis manejada en su oportunidad, de que el trabajo cooperativo satisface de forma más integral una serie de necesidades, a diferencia de lo que ocurre en otros tipos de trabajo, se interrogó a los socios, consultándoles si creían que en la cooperativa, más allá de satisfacer una necesidad material (empleo, salario , etc.), se satisfacían otro tipo de necesidades humanas como ser el trabajo en conjunto, la cooperación y la participación. Las respuestas son fundamentalmente positivas en cuanto a la integralidad de la satisfacción de necesidades:

    Cuadro 26: Opinión sobre si se satisfacen en la cooperativa necesidades que van más allá de lo material (n=49). En porcentajes.

    Si 77.6
    No 16.3
    NS/NC 6.1

    Fuemte: DS/Udelar/1997.

        En efecto, tres de cada cuatro cooperativistas estima que en su trabajo se satisfacen varias necesidades. Sólo un 16.3% creyó satisfacer solo las necesidades primarias, lo que se traduce en que trabajan en la cooperativa solo por el salario que reciben

        Este grupo de socios, coincide en buen grado con quienes respondieron estar dispuestos a cambiarse a una empresa tradicional. Obviamente se trata de trabajadores con menor adaptabilidad al sistema cooperativo, lo que se explica no tanto por razones de edad, sexo, u otras variables de ese tono, sino más bien por las experiencias en concreto desarrolladas en cada cooperativa. De tal forma ello, que en las cooperativas donde el proceso de cooperativización fue más grupal y solidario, los lazos de cooperación se mantienen, y los socios ya se perciben de buena gana como integrantes del sistema cooperativo. Por otro lado, en las experiencias de fundación cooperativa más traumáticas, y donde se generaron roces, algunos socios estarían dispuestos a abandonar una fomra de hacer economía que no se "hizo carne" en ellos. .

    Sintesis y Conclusiones

        En el marco de fortalecer una teoría del cooperativismo, decimos que es necesario pensar en las características comunes que presenta una empresa cooperativa que nos permita diferenciarla de las otras empresas existentes en un mercado determinado.

        En tal sentido, creemos con Razeto que la definición que utiliza la ciencia económica tradicional de empresa, debe ser repensada para darle un sentido propio al fenómeno cooperativo.

        La ciencia económica define la empresa o unidad económica como la organización básica del sistema económico que, mediante una determinada combinación de capital y trabajo, permite y garantiza a los titulares la unidad de gestión de un conjunto de actividades económicas de producción, adquisición, venta y consumo de bienes y servicios, con el fin de obtener de ello una ganancia(44) . Esta definición bastante amplia y abarcativa, sin embargo cae en la tentación clásica de la economía tradicional, olvidando la existencia de unidades económicas que no se comportan conforme los patrones de racionalidad capitalista. La trilogía "capital-empresario-ganancia", es tan sólo uno de los nexos posible en las actividades mercantiles.

        A lo largo de éstas páginas hemos tratado de presentar la racionalidad y características de otra forma de hacer economía, que parte de un concepto distinto de unidad económica: el cooperativismo. Este, presenta un rasgo de particular importancia que mucho ha trabajado la sociología de las organizaciones dedicada al fenómeno: la cooperativa presenta una gama amplia de aspectos, a saber, económicos, culturales, sociales, etc. Sin embargo, fue nuestro deseo detenernos en la cooperativa como unidad económica, sin perder de vista, claro está, las otras dimensiones. En tal sentido, la cooperativa se entendió básicamente como una empresa, y al igual que el resto de las empresas no cooperativas, se organiza en procura de obtener beneficios. A partir de este dato, sin embargo, empiezan a articularse las diferencias con las empresas tradicionales.

        Creemos que el cooperativismo es distinto a otras formas empresariales. En nuestra explicación de la teoría, señalábamos algunos criterios de diferenciación. Nos detendremos en dos ejes: la identidad de los sujetos organizadores, y las relaciones que liga a esos sujetos.

        Bajo el primer criterio, entendimos pertinentes estudiar qué tipo de recursos se transformaban en categorías económicas organizadoras. En nuestro caso, las cooperativas de trabajo, el factor organizador es el Trabajo y el factor C. Como señala Razeto: "A la base de una empresa, como categoría organizadora puede estar cualquiera de los seis factores económicos que hemos identificado. Un tipo de empresa lo constituye la empresa de Trabajo (o de trabajadores), en la cual los sujetos que aportan el factor fuerza de trabajo contratan en el mercado o consiguen de algún otro modo los demás factores necesarios pagando por ellos con los ingresos de la empresa" . (45)

        Ello nos lleva a confirmar que las cooperativas se distinguen sociológica y económicamente de las otras empresas, por estar constituidas y organizadas en base a las categorías del Trabajo y Factor C, lo que les da un carácter personalizado y solidario, consecuencia justamente de estar organizado por factores subjetivos. Y a diferencia de otras empresas (basadas en otras categorías), los beneficios y utilidades actúan a favor de las categorías Trabajo y Factor C.

        A lo largo de estas páginas hemos podido analizar el funcionamiento de diferentes casos de cooperativismo donde efectivamente las categorías organizadoras no fueron el capital ni las finanzas. De hecho, estos fueron recursos que no se poseían ya que las cooperativas estudiadas fueron articuladas luego de la quiebra de la empresa madre y capitalista. ¿Cómo pudieron funcionar con ausencia de capitales?. Si a la base de la organización de la empresa se encuentran los aportes efectuados en dinero por cada socio (como ocurrió con alguna S.A. estudiada), esa empresa hubiera sido capitalista. Ante la falta de ello, y teniendo los trabajadores su factor fuerza de trabajo disponible, pusieron esa categoría a la base de la empresa. ¿Cómo se plasmó en los hechos esta organización basada en el Trabajo?. Los trabajadores contrataron los otros factores adelantando trabajo. En las cuatro cooperativas analizadas, los trabajadores debieron renunciar a parte de sus ingresos para contratar otros factores (comprar un móvil, pagar una deuda, pagar la cuota de un préstamo, etc.).

        La lógica clásica de acumulación de capital K-M-K', es suplantada por la nueva fórmula T-M-T`. "Aquí la fuerza de trabajo se convierte en Trabajo (categoría) al invertirse en la empresa, y a través de un proceso productivo de mercancías y de su venta en el mercado (más ampliamente, a través de un proceso generador de valor económico), proporciona un ingreso neto adicional de dinero que da lugar a la reproducción ampliada del Trabajo"(46) .

        No es sencillo imaginarse cómo el Trabajo puede contratar los otros factores, pues ello ha escapado a la visión clásica de la economía. Sin embargo basta observar el modo en que las categorías se encuentran en el mercado para explicar el asunto.

        En el caso del dinero, éste se ofrece en el mercado en forma de crédito. Al contratar el crédito, los trabajadores en realidad están invirtiendo trabajo adelantado. Este se expresa en cobrar menos de lo que estaba estipulado, por un período determinado de tiempo, como ocurrió en todos los casos analizados. La contratación de los otros factores tiene la misma lógica.

    En los casos analizados hemos descubierto cómo, efectivamente, es el Trabajo la categoría a cargo de la empresa. Lo decía uno de los entrevistados en forma clara: "en una cooperativa el capital sale de las horas de trabajo de los trabajadores, pero repartido entre todos".

    Siguiendo con esa lógica, los beneficios de la empresa cooperativa, serán en definitiva, creación pecualiar de la categoría organizadora. Ya no se trata de ganacias del capital, sino del trabajo. Y como sucede siempre, los beneficios que se originan al realizar las cuentas, se distribuyen entre los organizadores de la actividad económica, en este caso los trabajadores.

    Tenemos por tanto, que la trilogía expuesta más arriba de las unidades empresariales (capital-empresario-ganancia), da lugar en el caso de las empresas cooperativas, a otra tríada compuesta por "Trabajo-empresarios/trabajadores-Ganancia" donde ésta asume características distinta a las empresas capitalistas, ya que los beneficios son distribuídos entre quienes invirtieron su trabajo. O dicho en otras palabras: las ganancias ya no irán a un factor objetivo y despersonalizado como el capital; sino a un factor poseído por un grupo de personas, lo que evidentemente le otorga caracteríticas distintas a la lógica capitalista.

    La investigación , sin embargo, lejos de caer en la tentación de describir el fenómeno cooperativista desde un punto de vista ideológico, ha descubierto ciertas inconsistencias en las fórmulas cooperativistas que debieran ser analizadas, además de problemas que a cierta altura pueden ser calificados como "estructurales" en el funcionamiento cooperativo.

    En ese sentido, si bien surge de la investigación, que numerosas empresas que no pueden funcionar bajo la tutela del capital lo pueden hacer organizadas por el trabajo, bien es cierto que los ingresos de los trabajadores todavía no han podido ser notoriamente mejores que los de las empresas tradicionales.

    Detengámonos un poco en este asunto. Si la empresa cooperativa operara con una función tecnológica equivalente (en dotación de factores) a la de otras empresas capitalistas del mismo rubro y similar tamaño y con una gestión adecuada, los ingresos netos medios de los trabajadores deberían ser más altos que los que estén obteniendo los trabajadores asalariados en las empresas capitalistas, ya que no existiría la remuneración extra al capital, y los ingresos netos totales serian repartidos entre los miembros del colectivo laboral .(47) Lo que muestra la investigación es que en tres de los cuatro casos, los socios no perciben mejores ingresos que los asalariados de empresas capitalistas del sector de actividad. ¿Qué es lo que opera para que la teoría deje el lugar a hechos incontrastables como el mencionado?. La explicación obedece a la remuneración extra de otros factores contratados por el Trabajo, que se originaron al haberse tomado la empresa en condiciones de precariedad y desfinanciamiento (costes de contratación de créditos, de pago de deudas, reposición extra de capital, etc.). Si ello no logra ser corregido en el corto plazo, creemos que estas experiencias no van a tener un crecimiento adecuado. ¿Y ésto porqué?. Más allá de las múltiples satisfacciones que promueve la actividad cooperativa, lo que fue confirmado en nuestra investigación, las necesidades básicas son fundamentales en toda persona humana. Como se puede observar en el Anexo al leer las explicaciones que daban los entrevistados de las cooperativas que no tuvieron posibilidades de éxito, se puede comprobar cómo más allá del deseo de cooperativizarse, si no existen beneficios económicos mínimos, la gente va deshaciéndose del proyecto.

    En un contexto de crisis o al menos de incertidumbre como las que operan en estas cooperativas analizadas, sería altamente inconveniente restar pagos a terceros factores para incrementar los ingresos del Trabajo. Ello conduciría aún más al deterioro de otro de los aspectos que el movimiento cooperativo tradicional todavía no ha podido superar de forma clara: el proceso de acumulación del capital, innovación tecnológica y crecimiento del tamaño de la empresa. Estos según Razeto, son los problemas más acusiantes del cooperativismo tradicional, por lo cuál propone nuevas fórmulas que serán luego analizadas. Si ello es así, las cooperativas corren el riesgo de ser gradualmente exluídas del mercado. "Los handicaps negativos de este tipo de empresas cooperativas pueden, sin embargo, ser mitigados y en ciertos casos anulados, si en ellas actúan eficazmente criterios más amplios que el simple cálculo de la maximización de los ingresos corrientes de los trabajadores. En efecto, numerosas son las cooperativas que desarrollan una política activa de ocupación de fuerza de trabajo, y en ellas opera una dimensión social y solidaria que mueve hacia la incorporación de nuevos miembros al movimiento cooperativo". Esta tendencia a pesar de los esfuerzos es escasamente desarrollada ya que la incorporación de socios puede provocar inflexibilidades en tiempos de baja actividad, lo que pone al cooperativismo en un brete: si necesita más factor trabajo, y no lo incorpora como socio, en definitiva puede estar "explotando" factor trabajo externo como sucede con las empresas organizadas en torno al capital, lo que anularía en parte nuestra hipótesis de entender el cooperativismo como integrante de un sector solidario de la economía.

    Para un desarrollo de estas cooperativas es necesario contar con mayores grados de inversión, lo que es uno de los problemas del cooperativismo. Si una cooperativa se limita a reponer sus equipos sin incremantar su eficiencia, es altamente probable que tengan vida corta, ya que las necesidades de los trabajadores van en aumento (dada la "creciente propensión al consumo", incluso de bienes espúreos, que promueve el mercado), por lo que la inversión es necesaria. Sin embargo, como señala el economista yugoslavo Jaroslav Vanek al denominar las "fuerzas de autoextinción", en las cooperativas hay una tendencia a "nunca invertir" y otra a"nunca emplear".

    En base al supuesto de irrecuperabilidad de los aportes, que opera en la mayoría de nuestras cooperativas, el colectivo de trabajadores se verá beneficiado por el retiro de socios, ya que el mismo permitirá el incremento de la relación capital/socio sin costo adicional para éstos últimos. Sin embargo, como se comprenderá, los socios tenderán a no retirarse, ya que no existirían mayores incentivos para ello, por lo cuál, lo que realmente sucedería es que esta tendencia se iría apreciando a largo plazo al no sustituir los socios que naturalmente abandonan la cooperativa. El citado autor yugoslavo llamó a esta tendencia, "efecto de nunca emplear". Paralelamente a ello, éste economista avizoró una segunda tendencia algo más compleja. Dado que entonces la productividad marginal del "capital" es menor al costo marginal para los socios, el colectivo decidirá vender el "capital" que esté en exceso, puesto que el dinero obtenido les resulta mas rentable en sus economías domésticas que en la cooperativa. De este modo, además de una reducción en el número de socios, se reduciría el "capital", lo que llevó a Vanek a plantear qu este tipo de empresas manifiesta un equilibrio "entrópico y decreciente" . (48)

    Más allá de eso, la propia lógica del cooperativismo tradicional, que parte de la irrecuperabilidad del capital por parte de los socios, lleva a que existan pocos incentivos para emprender mejoramientos tecnológicos mediante la adquisición de maquinarias y activos. Sí se observa una mayor propensión a priorizar la inversión en capacitación de recursos humanos, lo que en definitiva es razonable si entendemos que éste es un bien plenamente recuperable por parte de los trabajadores.

    Lo anterior llevó a Razeto a hablar de "una contradicción lógica interna, entre los objetivos que persiguen los socios (incremento individual de sus ingresos derivados del trabajo) y la forma de propiedad del patrimonio de la empresa (que es social) .(49)

    Este comportamiento fue señalado en las entrevistas como una de las dificultades que encontraban los directivos de las cooperativas ante algunos socios que proponían restar ingresos a la inversión, a los efectos de pagar mejor el Trabajo.

    La solución a este problema podría venir por la constitución de cooperativas donde el socio puede rescatar sus aportes, de acuerdo al total de su trabajo acumulado y actual que ha volcado a la empresa . De tal forma lo anterior, que ya el objetivo no será la maximización del capital (empresas capitalistas) ni de los ingresos netos del socio (cooperativismo tradicional), sino la valorización máxima del trabajo, que incluye las inversiones de los socios en trabajo acumulado (factores materiales y financieros, que implican costos monetarios) y en trabajo actual (factores humanos propios) . (51)

     

    NOTAS

        (1) Me refiero a "relativa ausencia" en el sentido que el cooperativismo reúne en Uruguay a un conjunto muy importante de socios: 1 de cada 3,5 uruguayos pertenecen a algún tipo de cooperativas. Sin embargo, esa proporción es sustancialmente inferior al analizar el objeto de las investigaciones que refieren a entidades empresariales u organizacionales.

        (2) Cfr. Terra, J. P.: "El Movimiento Cooperativo en el Uruguay", en "Cooperativismo y Sociedad" No. 4, Vol. 1, Montevideo, Universidad de la República y FCU, 1988.

        (3)Quizá George Fauquet pueda convertirse en un antecedente más que preciso de Razeto, al adelantar en los años cuarenta, la idea del "sector cooperativo", el que se integraría por la identidad de intereses y objetivos comunes de las unidades y actividades no capitalistas, citando el caso de la economía familiar y de la economía aldeana y artesanal. Más adelante nos remitiremos a este singular e importante autor.

        (4)Entre otras, también tiene relación con la corriente del "Desarrollo a Escala Humana" que inauguran Max Neef, Elizelde y Hoppenhaym en Chile, también en la década del ochenta.

        (5)A manera de ejemplo, la Delegación Interministerial para la Economía Social (DIES), en 1991 rebautizada Delegación para la Innovación Social y la Economía Social (Francia), el Consejo Valón de Economía Social del Ejecutivo Regional Valón (Bélgica), etc.

        (6)Cfr. "Panorama de la Industria Comunitaria", edición 1991-92.

        (7)Cfr. Defourny, J.: "Orígenes, contextos y funciones de un tercer gran sector", en Revista Economía & Trabajo No. 3, Santiago, PET, 1994

        (8)Cfr. Desroche, H.: "Mouvement coopèratif et economie sociale en Europe", Revue de l'economie sociale No. 2, París, 1987.

        (9)Cfr. Defourny, J.: Ob. Cit, pág. 11.

        (10)A este respecto Desroche prefiere ubicarlo en una cuarta escuela, y Defourny en la liberal.

        (11)En el primer caso destaca Pierre Leroux (1833, Revue Encyclopédique) y en el segundo, las ideas de Robert Owen (What is Socialism?, 1841). Cfr. Touchard, J.: "Historia de las ideas políticas", Madrid, Tecnos, 1993, pág. 423.

        (12)Cfr. Buber, M.: "Caminos de Utopía", México, FCE, 1987.

        (13)Todos estos autores nacieron entre 1760 y 1809, lo que le da una cierta unidad histórica a sus elaboraciones. En este rico período histórico, otros autores no pertenecientes a lo que se conoce como "socialismo utópico", cobraron gran notoriedad por sus elaboraciones relacionadas al fenómeno cooperativista. Es el caso, entre otros, de Lamennais (1782-1854), uno de los más notorios fundadores del pensamiento social-cristiano del Siglo XIX.

        (14)Cfr. Cole, G.: "Historia del pensamiento socialista", Tomo 1 "Los precursores", México, FCE, 1964.

        (15)Cfr. Touchard, J.: Ob. Cit, pág. 436.

        (17)Cfr. Buber, M.: Ob. Cit., pág. 86. .- Al respecto

        (17) Cfr. Raymond, L.: "Cooperativas de Mano de Obra ¿en regresión o expansión?", Madrid, Col. Informes de la OIT, 1982.

        (18)Cfr. Kaplan, A. y Drimer, B.: "Las Cooperativas. Fundamentos, historia, doctrina", Bs. As., Intercoop, 1973.

        (19)Cfr. Terra, J.P.: "Militancia social, economía y desarrollo humano: el pensamiento vivo de Luis Joseph Lebret", en "Homenaje a Lebret, Theilard de Chardin y Mounier", Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1988.

        (20)Cfr. Cayota, M.: "Siembra entre brumas", Montevideo, Cipfe, 1990.

        (21)Las dos últimas corrientes, en relación al concepto del trabajo, están desarrolladas en Guerra, P.: "Gestión Participativa y Nuevas Relaciones Laborales en empresas uruguayas", Montevideo, FCU, 1996.

        (22)Increíblemente la donación ha estado casi marginalizada del análisis económico convencional, a pesar de constituir una pieza fundamental en la economía de todos los tiempos. De hecho, los niños y jóvenes de las clases medias y altas suelen vivir hasta edades inusualmente altas en base a las donaciones provenientes de sus hogares (vivienda, alimentación, vestimenta, etc.). Sobre este fenómeno Cfr. Razeto, L.: "Las Donaciones y la Economía de la Solidaridad", santiago, Pet, 1994

        (23)Como lo hace creer la economía convencional que consumimos a diario.

        (24)También en español: Boulding, K., "La economía del amor y del temor. Una introducción a la economía de las donaciones", Madrid, Alianza Ed., 1976.

        (25)Ver al respecto Guerra, P.: Ob. Cit.

        (27)Todo factor es aportado concretamente por sujetos. Ej: el factor tecnológico aportado por los técnicos, el factor trabajo aportado por los trabajadores, el factor financiero aportado por el capitalista, etc.

        (28)Cfr. Scott, W. y Mitchell, T.: "Sociología de la Organización", Bs. As., Ateneo, 1978, pág. 21

        (29)Cfr. Scott, W. y Mitchell, T.: Idem. ant., pág. 21.

    .    (30)Además de los cooperativistas, lógicamente las cooperativas están conformadas en algunos casos por personal asalariado. Las especiales y diferentes relaciones entre ambos niveles debería conducir a una investigación específica dada la rica diversidad de elementos que la configuran.

        (31)Cfr. Sierra, Y.: "Orígenes y primeras experiencias cooperativas en el Uruguay", en "Apertura Económica...la respuesta cooperativa", Montevideo, Cudecoop, 1996, pág. 24.

        (32)Esta búsqueda de la ganancia, eminentemente compatible con los principios cooperativos, y que desarrollaremos más adelante, no es compartida por otros estudiosos del fenómeno cooperativo. Por ejemplo: "Una cooperativa, no tiene por finalidad distribuir ganancias, sino satisfacer la necesidad económica de los socios, mejorando sus economías individuales pero no a través del reparto de utilidades o de ganancias en proporción al capital invertido, sino a través de la organización de una empresa que le permita a los socios trabajar en común, etc.". Cfr. Cazeres, J.: "Derecho Cooperativo 1", en "Cursillo sobre Cooperativismo de la Universidad de la República", Montevideo, FCU, 1988, pág. 92. Se puede observar cómo en definitiva, más que una reflexión económica sovbre el concepto de la ganancia, se manejan preconceptos muy usuales en el plano de la reflexión cooperativa, que no ayudan a una comprensión más objetiva de nuestro objeto de estudio.

        (33)Cfr. Gonzalez Sierra, Y.: Ob. Cit., pág. 24.

        (34)Aunque se trata sin duda del mayor trabajo estadístico sobre cooperativismo hecho en el país, no aparece claramente distinguida una definición del tipo de cooperativa a la que se busca cuantificar. Ello condujo a que se incluyeran entre las cooperativas de producción, algunas que en realidad no operan como tales. El número de cooperativas, incluyó además, aquellas que al momento de la investigación estaban inactivas, lo que pudo haber distorsionado el panorama real de cooperativismo a este nivel.

        (35)Cfr. Errandonea, A.: "Actores cooperativos en un contexto de retracción del sector público. El caso uruguayo", en Revista de Ciencias Sociales No. 9, Montevideo, FCS-FCU, 1993.

        (36)Cfr. Errandonea, A. y Supervielle, M.: "Las Cooperativas en Uruguay", Montevideo, FCU, 1992, pág. 95.

        (37)Cfr. Errandonea, A.: Ob. Cit., pág. 14.

        (38)Cfr. Errandonea, A. y Supervielle, M.: Ob. Cit., pág. 90.

        (39)Quizá la excepción en el relevamiento nuestro haya sido considerar a las cooperativas médicas como cooperativas de producción. En tal sentido, el cuestionamiento es válido, aunque al final se optó por su inclusión, previniendo al lector de las diferencias a veces sustanciales con el resto del cooperativismo de producción.

        (40)Párrafo extraído de solicitud de crédito de la Barraca a la FCPU. 1996.

        (41)Este caso ha sido analizado y estudiado por Beatriz Canta en el marco de las monografías finales del Seminario de Sociología del Trabajo, DS, FCS, UDELAR, Diciembre de 1996.

        (42)Este caso ha sido analizado por Andrea Storace en el marco de las monografías finales del Seminario de Sociología del Trabajo, DS, FCS, UDELAR, Diciembre de 1996.

        (43)La parte de beneficio que reciba el socio, sin embargo, podría explicar este aparente sin-sentido de la auto-explotación. Sobre ello nos detendremos en el capítulo de las conclusiones.

        (44)Cfr. Razeto, L.:"Empresas de trabajadores y Economía de Mercado", Santiago, Pet, 1994, pág. 28.

        (45)Cfr. Razeto, L.: Idem. ant., pág. 41.

        (46)Cfr. Razeto, L.: Idem. ant., pág. 67.

        (47)Al respecto, Cfr. Razeto, L.: Idem. ant. pág. 247

     

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