¿Quiénes celebrarán en Mayo?
Por Dr. Pablo Guerra
Sociólogo
Como señala la Constitución de la República,
el segundo Domingo de Mayo se celebrarán las elecciones municipales, cerrando
de esa manera un ciclo electoral comenzado con las elecciones internas en Abril pasado y seguido por las
elecciones nacionales de Octubre.
Este cierre de un intenso año electoral (que
en puridad comenzó con el Referendum sobre Ancap en Diciembre de 2003) puede
analizarse desde diversos puntos de vista. En efecto, las elecciones del
próximo 8 de Mayo pueden ser vistas, por ejemplo, como una instancia
privilegiada para acentuar el debate sobre las cuestiones municipales, o sobre
los diferentes enfoques y políticas de promoción del enfoque local. Sin
embargo, en esta oportunidad, las elecciones municipales abren una gran
interrogante sobre cuál será el mapa
definitivo en términos estrictamente partidarios, y por ende, con qué fuerzas
se pararán los diversos partidos políticos en el correr de los próximos cinco
años, de cara al próximo ciclo electoral.
Recordemos el mapa actual: el Partido
Colorado, que acaba de sufrir en Octubre una derrota histórica a nivel
nacional, aún gobierna en Rivera, Artigas, Salto, Río Negro y Canelones. El
Partido Nacional, que viene de una exitosa elección en la que amplió
considerablemente sus bancadas parlamentarias dejándolo en las mejores
condiciones en el marco de un nuevo escenario bipartidista, gobierna las
Intendencias de Maldonado, Rocha, Treinta y Tres, Cerro Largo, Paysandú,
Soriano, Colonia, San José, Flores, Florida, Durazno, Lavalleja y Tacuarembó.
La izquierda, finalmente, cuando aún no se acallan los ecos de la histórica
jornada del 1º. de Marzo, solo gobierna en el Departamento de Montevideo.
Cinco años atrás, luego de conocerse los
resultados municipales, todos los partidos tuvieron algo para celebrar, aunque
algunos lo hicieran con más bríos que otros: el Partido Colorado, que en
Noviembre de 1999 había obtenido el premio mayor, celebró la conquista de 5
Departamentos, siendo especial el triunfo casi inesperado en el estratégico
Departamento de Canelones. El Partido Nacional fue quien más celebró: luego de
su mayor derrota histórica en 1999, los conducidos por Lacalle sumaron 100 mil
nuevos votos, arrancaron de las manos de los colorados dos Intendencias (Rocha
y Florida), y retuvieron las restantes, en algunos casos con votaciones
espectaculares. El Encuentro Progresista, por su parte, luego de la bofetada
del balotage, tuvo que aceptar la frustración de Canelones, y conformarse con
la espectacular votación de Arana en Montevideo, así como por el notorio aumento del número de ediles electos
en todo el país.
¿Tendrán en esta oportunidad todos los
partidos algo para celebrar?. La respuesta depende mucho de cómo operen al
menos dos factores al interior de cada partido: (a) las expectativas; y (b) la
diferencia final entre lo ganado y lo perdido.
Lo curioso en este caso es que de los tres
partidos, quien tiene más expectativas, y a la vez quien seguramente tendrá
mayor diferencia entre lo ganado y perdido, es el EP-FA-NM, lo primero pues es
lógico que luego de ganar en lo nacional pretenda desparramar el efecto en el
plano departamental; lo segundo pues lo que ya tiene conquistado (Montevideo)
seguirá en su poder, y por lo tanto solo es esperable sumar nuevos
departamentos o en el peor de los casos, quedar como ahora. Qué tanto celebre
la izquierda después del 8 de Mayo dependerá justamente de la correlación entre
ambos factores: si se avanza en las conquistas, pero se hace por debajo de las
expectativas, por ejemplo, habrá poco para celebrar. Ahora bien ¿cuáles
deberían ser las razonables expectativas de la izquierda?. En un primer momento
parecería ser ganar en aquellos departamentos en los que ya se ganó en Octubre.
Tal razonamiento, para algunos, es insostenible dada la experiencia del 2000.
Sin embargo, es notorio que muchas cosas han cambiado desde entonces: ser
gobierno nacional, competir con pluralidad de candidatos, mejorar la calidad de
los mismos, y sumar la participación de notorios caudillos otrora de partidos
tradicionales (como sucede con especial referencia para los casos de Paysandú o
San José), son solo algunas de las nuevas condiciones que permiten avizorar
mejores perspectivas con respecto a las elecciones pasadas. Aún así, no todos
los Departamentos hicieron los deberes con idéntica inteligencia, de donde
deduzco que para la izquierda hay tres escenarios posibles: un escenario de
mínimos, aquel donde se gana solo la región metropolitana; un escenario más
realista, donde además se conquistan varios de los departamentos en los que se
ganó o se empató en Octubre (caso de Maldonado, Salto, Paysandú, o con menos
probabilidades Colonia, Florida, Rocha, San José y Soriano); y un escenario
mucho más optimista, donde serían de esperar sorpresas varias.
Para el Partido Nacional las expectativas más
optimistas pasarán por retener las Intendencias ya en su poder (algo sumamente
difícil, por cierto) y sumar al menos cuatro de las cinco que en este momento
están en manos de los colorados (Canelones seguramente pasará directamente del
coloradismo a la izquierda). Para los colorados, mientras tanto, aparece como
lejana la posibilidad de retener algunas de sus Intendencias, aunque para el
caso de Rivera tal posibilidad no sería disparatada. Creo que la mayor
expectativa para los colorados es tener una buena votación en Montevideo. Si
eso fuera logrado, entonces se demostraría que la elección de los candidatos
junto a un buen plan de marketing, es probablemente el asunto de mayor
importancia, de cara a una campaña electoral, más allá de las ideas, de los
programas, o de la actitud política mantenida a lo largo de cada período de
gobierno. Por ahora, las encuestas de opinión pública son elocuentes en mostrar
cómo un Partido puede renacer de sus cenizas con un buen nombre para mostrar
(no hablemos de apellidos en este caso), y cómo otro Partido puede hipotecar
buena parte de su suerte por no poner sus mejores hombres y/o mujeres a
competir. Un problema que por ahora, la izquierda no sufrió ni sufre para el
caso de la capital del país.