ENTREVISTA A DR. PABLO GUERRA[1]

 

  1. Puede explicar en primer lugar qué es la economía de la solidaridad y cómo ha llegado a ese tema?.

 

Bajo el rótulo de economía de la solidaridad, incluimos todas aquellas experiencias de carácter asociativo y comunitario que producen, distribuyen, consumen y acumulan con instrumentos y racionalidades diferentes a las que hegemonizan en nuestros mercados.

 

Para decirlo en palabras sencillas, la economía de la solidaridad agrupa a cooperativas, comunidades de trabajo, grupos asociativos, experiencias de comercio justo, de consumo responsable, de finanzas solidarias, en fin, una cantidad muy importante de experiencias que intentan hacer economía en base a valores como la solidaridad, la ayuda mutua, la cooperación, la reciprocidad, etc., en el entendido que nuestras culturas económicas necesitan mayor dosis de estos valores para superar las debilidades del modelo de desarrollo imperante en todo el mundo.

 

Se trata entonces, de un movimiento que está teniendo mucha fuerza en los cinco continentes, que se nutre tanto del sentimiento de encontrar nuevas vías más inclusivas y sostenibles para el desarrollo, así como de las estrategias de unión y cooperación para hacer frente a los problemas crecientes de desempleo que viven nuestras sociedades.

 

En cuanto a la segunda parte de su pregunta, debo decirle que justamente he dedicado prácticamente toda mi vida profesional y académica a seguir de cerca estos fenómenos de economías solidarias. Desde hace varios años desde mis actividades universitarias, y en estrecho contacto con diferentes organizaciones sociales y populares, he priorizado en mis estudios e investigaciones, el surgimiento de numerosas experiencias de economía alternativa, tratando de explicar sus lógicas de funcionamiento con categorías analíticas diferentes a las que se manejan habitualmente desde la economía clásica.  Por ejemplo, para cualquier analista de la economía de la solidaridad, las donaciones presentan una importancia enorme en nuestras economías, sin embargo, prácticamente no hay teoría económica que estudie sistemáticamente este fenómeno, salvo excepciones. Es más, para algunos economistas neoliberales, las donaciones no son más que un intercambio con tasa de retorno igual a cero, lo que evidentemente refleja el predominio del paradigma del homo oeconomicus para dar cuenta de nuestros actos. Le recuerdo que el homo oeconomicus es una construcción teórica muy habitualmente utilizada por muchos analistas, según la cuál, todos nosotros nos comportamos siempre como seres egoístas, individualistas y calculadores. Desde la economía de la solidaridad, sin embargo pensamos que la dimensión egoísta de la especie humana es menos relevante que la dimensión solidaria. En el plano estrictamente económico, decimos además, que muchas experiencias económicas se basan en valores e instrumentos que son justamente antiindividualistas y egoístas.

 

 

-         La economía de la solidaridad es un fenómeno en crecimiento?

 

En mi opinión sí. Es más, creo que es uno de los  movimientos de ideas y de prácticas concretas de mayor dinamismo en América Latina. Fíjese, por ejemplo, que desde los años ochenta han surgido muchas experiencias comunitarias y cooperativas relevantes en el continente, a lo que debemos sumar, aquellas culturas nativas que desde hace siglos presentan comportamientos socioeconómicos verdaderamente solidarios y sustentables. Cuando nuestras culturas nativas andinas se refieren a la Pacha Mama (madre tierra), por ejemplo, lo hacen en un sentido económico naturalmente ecológico. El intercambio de semillas entre los Mapuches en primavera, la tradición de la Mita y el trabajo compartido en los Andes, los ejidos comunales en el norte, o incluso la conocida carta del Jefe Seattle de la tribu de los Suwanish al Presidente Franklin de los Estados Unidos de América, son solo algunos ejemplos de la impronta cultural nativa en materia comunitaria.

 

En América Latina, la difusión de las economías solidarias ha tenido mucho empuje en los últimos años, además, por la acción del Foro Social Mundial, bajo el lema de que “otra economía es posible”. A eso se suma, una gran crisis social y económica que trajo consigo la irrupción de muchos ejemplos contemporáneos de economías solidarias, como es el caso de los clubes de trueque,  o de las empresas recuperadas.

 

Además, mientras que se visualiza la irrupción de estas y otras formas concretas de economías solidarias, en otros planos van surgiendo novedades. Por ejemplo a nivel universitario se van creando Cátedras de Economías Solidarias, programas de formación específicos a nivel de postgrado, redes universitarias, incubadoras de empresas, etc. Incluso, hace un par de años se conformó una Cátedra Unesco en estas materias, cuyo Comité Académico tengo el honor de integrar junto a otros ocho profesores de América Latina y Europa.

 

En el plano de las políticas públicas también ha habido novedades. La más importante fue sin duda la creación de una Secretaría de Economía Solidaria con rango Ministerial a nivel Federal en Brasil. Luego existen secretarías específicas en otros países latinoamericanos, a lo que se suma la irrupción de las políticas municipales, primero en Brasil y luego en Argentina. Cabe mencionar en este proceso de paulatina toma de conciencia a nivel gubernamental acerca de la importancia que tienen estas experiencias asociativas, la reciente creación de un Ministerio de Economía Popular en Venezuela.

 

-         Y en Uruguay qué existe en materia gubernamental?

Poco y nada. Lamentablemente nuestro país no ha incorporado todavía ninguna institucionalidad específica para difundir y apoyar a las economías solidarias. Lo único que hay es una Comisión Honoraria de Cooperativismo, pero como Uds. comprenderán, su carácter honorario refleja la poca incidencia que el tema ha tenido en el marco de nuestras políticas públicas. Estos, sin embargo, son tiempos de cambio, y seguramente habrá novedades a nivel nacional muy pronto. Creo que las políticas sociales y las políticas de empleo pueden tener en las economías solidarias un elemento de integración fundamental. Mientras tanto, el primer paso lo hemos dado desde la Comuna Canaria. Por primera vez en Uruguay, estamos creando un área de trabajo que se llamará Area de Economía de la Solidaridad y Microemprendimientos, que tendrá como cometidos entre otros, promover, difundir y apoyar los emprendimientos autogestionarios, cooperativos, comunitarios y asociativos del Departamento.

 

-         En ese marco es que tuvo lugar la I Feria Canaria de Economía de la Solidaridad?

La feria de economía solidaria que hemos tenido recientemente en Atlántida refleja la importancia que el tema tiene para ésta administración departamental. Realizamos en tal sentido un esfuerzo inédito de mutua cooperación entre los emprendimientos de economía solidaria, representados por el Espacio de Economía Solidaria, y la Comuna Canaria, a pesar que hasta el momento todavía el Area no fue creada, y por lo tanto no teníamos presupuesto. El proceso implicó reuniones donde en conjunto resolvíamos todos los temas, tratando de fomentar la autogestión y coresponsabilidad desde los temas más importantes hasta los menos significativos. El resultado obtenido fue notable: a pesar de los lógicos problemas de organización, y sobre todo de información, logramos reunir en Atlántida durante tres días a más de 100 emprendimientos, 40 de los cuáles son del Departamento, con invitados de Argentina, Chile y Paraguay, intentando demostrar cuán necesario sería un Mercosur Solidario. Durante esos tres días tuvimos momentos de comercialización, pero también de convivencia, talleres y charlas de formación, con el objetivo de generar identidad en torno a los valores solidarias en la economía, el comercio justo, y el consumo responsable. Creo que por primera vez, los varios miles de turistas que pasaron por la Feria, escucharon hablar de estas cosas. También por primera vez un evento de economía solidaria cuenta con la apertura de un Intendente, en este caso Marcos Carámbula, y de un Ministro, Héctor Lescano, quienes indicaron la necesidad de profundizar las políticas en este sentido.

 

Vale señalar que el evento contó además, con el apoyo de la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay, de COFAC, de Cudecoop, y de la Comisión Honorario de Cooperativismo, esto es, el cooperativismo nacional, con una historia muy rica y con un futuro alentador, que se da la mano con otros emprendimientos hermanos como son aquellos emprendimientos asociativos que por diversas razones no asumen la figura jurídica de una cooperativa.

 

- La evaluación de la Feria por lo que veo fue positiva.

Claro. Fíjese que logramos articular, además, un trabajo en red a nivel de Mercosur entre los diversos ámbitos nacionales de economía solidaria y comercio justo. Nuestra Feria ofició como puntapié de un proceso de articulaciones que tendrá como segundo paso un encuentro en Asunción de Paraguay, en Abril, para el cuál ya se cuenta con financiamiento por parte de fundaciones que están apuntando a un mundo más justo y humano por la vía de la economía de la solidaridad.

 

Nuestra idea, naturalmente, es poder realizar todos los años este tipo de evento, aprovechando las bondades de un lugar tan hermoso como Atlántida. Trataremos de apoyarnos en tal sentido, en un conjunto de políticas municipales que empezaremos a implementar con fuerza a partir de este año, así como en el apoyo que nos han dado los verdaderos actores de este fenómeno, es decir los propios emprendimientos y las organizaciones promotoras.

 

-         ¿Qué emprendimientos participaron de esta instancia?

-         Participaron muchos emprendimientos asociativos que han surgido en cada uno de nuestros pueblos y ciudades como fórmula de integración social mediante el trabajo. Además participaron cooperativas, empresas recuperadas, los productores orgánicos y muchas empresas familiares nucleadas en torno a organizaciones que impulsan la economía solidaria, como es el caso de los Centros de Desarrollo Local de Montevideo, o emprendimientos vinculados a Cáritas, Comercio Justo Uruguay, Ecotiendas, Asociación Uruguaya de Artesanos, IPRU, Grameen Bank, etc.

 

En todos los casos, el comité de organización de la Feria elaboró una pauta para la selección de los emprendimientos. Cabe señalar que desde el punto de vista de las formalidades, el único requisito que se puso es que los emprendimientos que elaboran alimentos debían tener habilitación bromatológica. Lo más importante para nosotros, más allá de las formalidades, es que se tratara de emprendimientos que decididamente quisieran contribuir al desarrollo de una economía más humana y solidaria. Y la verdad es que durante estos tres días de convivencia me llevo un montón de anécdotas y actos que decididamente reflejan esos valores tan esperanzadores.

 

 

 

 

 


 

 



[1] Sociólogo. Profesor en la Universidad de la República y Universidad Católica del Uruguay. Investigador en economías solidarias. Autor de 13 libros y numerosos artículos publicados en diversos países de América y Europa. Conferencista internacional. Coordinador de la Asociación Iberoamericana de Comunitaristas (AIC). Desde la asunción del nuevo gobierno departamental de Canelones integra la Oficina de Planeamiento Estratégico y desde este año se hará cargo del Area de Economías Solidarias y Mypes.