Corrientes del Pensamiento Contemporáneo (XII)

El debate sobre las terceras vías.

 

Si bien la idea de la tercera vía nace del enfrentamiento entre capitalismo y socialismo centralmente planificado, en lo que respecta al pensamiento contemporáneo, se ha vuelto una discusión que parte de otros tópicos y sobre la que versan diferentes escuelas de pensamiento. Una de ellas, por ejemplo, es la que revisábamos en la edición anterior, esto es, el pensamiento comunitario, que pretende apostar por una alternativa al individualismo por un lado y al estatismo duro por otro. Otra de ellas, sobre la que nos extenderemos especialmente en esta ocasión, es la que representa el discurso de las nuevas generaciones socialdemócratas.

 

Efectivamente, las nuevas generaciones de políticos fundamentalmente ligados a la Internacional Socialista, pero también otros de terceras ramificaciones políticas, han ensayado a partir de la segunda mitad de los noventa en estas materias, sobre todo bajo la inspiración de quien más ha influído en el área de las ciencias políticas, esto es, Anthony Giddens autor del ya clásico The Third Way.

 

Si bien el libro de Giddens se escribe en singular, el análisis de la historia de las ideas es muy claro: a lo largo del Siglo XX se han pensado y teorizado varias terceras vías. En el debate de fin de siglo XX y comienzos del Siglo XXI, estas terceras vías deberían entenderse al decir de José Pèrez Adán, como “las nuevas formas de comprender la actividad política en el tiempo de cambio cultural, económico y social del tránsito de milenio”.

 

La Tercera Vía desde el concierto político: el aporte de Giddens.

 

Sin duda fue el texto de Giddens publicado en 1998, el que dio puntapié a un debate que hasta entonces quedaba encerrado al ámbito de discusión de la socialdemocracia. Allí se descubre cómo uno de los más importantes teóricos de las nuevas  generaciones  políticas de la socialdemocracia,  además de prestigioso académico, reflexiona los cambios ocurridos en el orden mundial.

 

Entrando en el análisis del texto, resulta interesante anotar en primer término, la valoración que hace sobre la teoría, también reconocida como ideología política: “la vida política no es nada sin ideales”, dice primero, para luego sentenciar algo fundamental para la izquierda contemporánea, esto es, que “el esqueleto de su quehacer político necesita  cubrise con carne teórica- no solo para respaldar lo que hacen, sino para dotar a la política de un mayor sentido de la dirección y el propósito”. Sin duda que este es uno de los aspectos fundamentales en situaciones donde el ser de izquierda en estos tiempos necesita de toda una rediscusión, fruto por un lado del quiebre de los socialismos reales (paradigma de los partidos comunistas), y por otro del Estado de Bienestar clásico (paradigma en este caso, de los socialdemócratas).

 

Para Giddens, entonces, así como para muchos líderes de esta última corriente, la Tercera Vía se constituirá en la nueva teoría que le dará sentido a su accionar político. Nueva teoría que será fundamental conocer, una vez que se constata que, al decir del británico, “como sistema de gestión económica, el socialismo ya no existe” (Idem).

 

Analizando la muerte del socialismo, Giddens sostiene que como corpus teórico, comienza teniendo  como opositor al individualismo, y recién después antagoniza con el capitalismo, cuando empieza a tomar apariencia de doctrina económica.

 

De hecho, la muerte del socialismo, parece estar unida a su teoría económica, que según el autor británico, infravalora “la capacidad del capitalismo para innovar, adaptarse y generar una productividad creciente”, además de renegar del mercado como proveedor de información (Idem).

 

Enfrentada a esta teoría económica, aparece en escena el análisis del neoliberalismo, que de la mano del todavía hoy muy leído Friederich von Hayek, defiende a ultranza la liberalización de los mercados. Giddens distingue entonces dos grandes ramales del neoliberalismo: el conservador, también conocido como nueva derecha, y el libertario[1]. Si bien ambos defienden la libertad de mercados, se distancian en materia moral: los primeros defienden un rol activo del Estado en la materia, mientras que los segundos apelan a la defensa irrestricta de los derechos individuales.

 

 

La critíca fundamental que le dirige al neoliberalismo es su indiferencia frente al tema de las desigualdades económicas.

 

La otra corriente que obviamente analiza Giddens es la socialdemocracia a la antigua, defensora del Estado de Bienestar y por tanto del predominio del Estado sobre la sociedad civil.

 

Ahora bien, muerto el socialismo, confundido ideológicamente la socialdemocracia, e ignoradas otras corrientes de pensamiento[2]; parecería ser que el triunfador es el neoliberalismo. Sin embargo, nuestro autor adelanta que éste se encuentra en una situación problemática, ya que sus dos mitades, -el fundamentalismo de mercado y el conservadorismo- se encuentran  en tensión, siendo las consecuencias prácticas de cada una de ellas, incompatibles entre sí. En palabras de Giddens: “Nada hay más disolvente de la tradición que la `revolución permanente´ de las fuerzas de mercado /.../ El neoliberalismo... descuida la base social de los propios mercados, que dependen de las propias formas comunales que el fundamentalismo de mercado contribuye indiferentemente a disolver”.

 

¿Es la tercera vía un maquillaje del neoliberalismo?

 

El lector se preguntará  si acaso la actual discusión de la tercera vía en su versión europea en realidad, como señalan sus detractores, no es más que un maquillaje del neoliberalismo imperante.

 

Los más críticos ven la renuncia de Oskar Lafontaine como ministro de finanzas alemán, el  12 de marzo de 1999, como el indicador más elocuente de un giro hacia el neoliberalismo de los precursores de la tercera vía. La socialdemocracia, se señala en un artículo de Le Monde Diplomatique, “navega a la deriva obsesionada por la urgencia y la proximidad, y está totalmente desprovista de respaldo teórico (a menos que llamemos teorías a estos catálogos de negaciones y renuncias que son la Tercera Vía de Giddens/.../ y la Buena Elección, de Hombach, inspirador de Schröder)”. Otros, directamente,  tildan a la Tercera Vía de Blair y Schröder, como un  “Manifiesto Neoliberal” (Vidal-Beneyto, 1999). 

 

Recuadro

Quién es Anthony Giddens

 

Giddens actualmente se desempeña como director de la Londond School of Economics and Political Science. Sin embargo, se le conoce en el mundo de las ciencias sociales desde hace varios años por su fecunda actividad bibliográfica: más de 30 libros en el área de la sociología y las ciencias políticas lo avalan como uno de los contemporáneos más leídos al menos en las Universidades europeas y latinoamericanas.

 

Su obra “La Tercera Vía” según palabras del propio autor, pretende ser “una contribución al debate que se desarrolla en estos momentos en muchos países sobre el futuro de la política socialdemócrata”. De esta manera, el profesor Giddens pega un salto del ruedo académico al sistema político al presentarse como verdadero gurú de Tony Blair. No tenemos información actual sobre qué piensa Giddens de su tercera vía británica, en el marco de la ofensiva bélica organizada por su partido laborista conjuntamente con el gobierno conservador de George Bush.



[1] En hispanoamérica, sin embargo, el término libertario está asociado a los aportes doctrinarios del anarquismo. En este caso Giddens hace referencia a un liberalismo radicalmente individualista.

[2] Sin duda esta es una de las críticas básicas que se le hace al planteo socialdemocrático-centrista de Giddens.