Corrientes del pensamiento contemporáneo IV
El marxismo de Marx
Introducción.
Entendemos al marxismo como el conjunto de elaboraciones teóricas y políticas que se inicia con las obras de Karl Marx (algunas escritas en conjunto con Federico Engels) y se continúan con los autores que -inspirados en su paradigma- le siguieron a lo largo del Siglo XIX y XX, fundando una de las corrientes de pensamiento más influyentes en la vida social y política del mundo contemporáneo. Desde este punto de vista, podemos hacer una primer clasificación entre el marxismo de Marx y el marxismo posterior a la muerte del autor alemán. En esta entrega nos referiremos a la obra de Marx.
La obra de Marx.
La obra de Marx es muy extensa, y
por lo tanto compleja. Desde nuestro punto de vista cobra relevancia el período
que va desde 1843, año en
que se hace comunista en París, hasta su muerte acaecida en 1883. Además de
extensa, su obra pretende ser pluridisciplinaria (con abordajes desde la
historia, economía, filosofía y sociología), además de abiertamente política.
La amplitud de su obra ha llevado a muchos a
distinguir la etapa del Marx joven y del Marx maduro. La primera incluye todos
sus escritos realizados hasta 1848, aunque, indudablemente los más interesantes
son los que escribe luego de su estancia en París, en 1843: “Crítica de la filosofía del derecho de
Hegel”, “Manuscritos de París”, y en conjunto con Engels, “La Sagrada Familia”. También es de
esta época “La Ideología Alemana”, de
1846, que escribiera junto a Engels, y se publicara por primera vez en ruso, en
el año 1924. En esta obra, los dos autores describen en forma muy clara su
materialismo histórico. En 1847 publica “Miseria
de la Filosofía”, donde intenta responder la “Filosofía de la Miseria” de Proudhon. La última obra de este
período “joven” de Marx, es el panfletario e histórico “Manifiesto Comunista” de 1848. Su segunda etapa está signada por
una mirada mucho más económica y sociológica que filosófica. Aquí debemos
rescatar la “Contribución a la crítica de
la economía política” de 1859, y su obra maestra de tres tomos,“El Capital” (1867), de los cuáles solo
el primero fue totalmente escrito por Marx, ya que los dos restantes fueron
completados por Engels. Su último gran trabajo, es “la crítica del programa de Gotha”, esto es, el documento de 1875
que da origen a la unión de los dos partidos socialistas alemanes.
Se comprenderá que a lo largo y ancho de
estas obras, han sido muchas las elaboraciones propias del marxismo. Entre
ellas cabe mencionar especialmente al materialismo histórico.
El materialismo histórico.
Esta elaboración tiene dos facetas. En primer
lugar se expresa como una teoría general de la dinámica y estructura de
cualquier modo de producción. En segundo lugar, es una teoría evolucionista, en
el sentido, que explica el paso de un modo de producción a otro.
El Modo de Producción hace referencia
a la manera, la forma y precisamente el modo en que se producen los bienes
materiales en determinado momento histórico. Marx nunca definió con precisión
el término. Aún así, el mismo, suele hacer referencia a la totalidad social
global que es compuesta siempre por una infraestructura y una superestructura;
o dicho de otra forma, una base económica (donde encontramos a las relaciones
de producción y a las fuerzas productivas), y una superestructura política e
ideológica (que en algunos textos denomina también “jurídica y política”).
Más allá de las diferencias que se aprecian
en sus obras, podemos resumir sus nociones evolutivas de la siguiente manera:
en cada modo de producción, se da al principio, una correspondencia entre las
relaciones de producción y las fuerzas productivas. Luego, esa correspondencia
se transforma en oposición, cuando ocurre un desarrollo de las fuerzas
productivas, lo que provoca una revolución social, y el surgimiento de nuevas
relaciones sociales de producción, que conformarán un nuevo Modo. La
explicación no siempre es convincente: pensemos, por ejemplo, que en los Modos
previos al feudalismo, el desarrollo de las fuerzas productivas fue muy
marginal. Sin embargo, detengámonos en los nuevos conceptos.
Las relaciones
sociales de producción, son las relaciones que los hombres contraen entre
sí con motivo de la producción,
resultante del tipo de propiedad dominante de los medios de producción, de
forma que vincula a los que poseen los medios, con los productores directos.
Las relaciones sociales en el modo esclavista, distinguían a los dueños de los
esclavos, generando una relación de esclavitud; en el Modo feudal, distinguía
al Señor de los Siervos, originándose una relación de servidumbre; y en el Modo
capitalista, se distinguía al capitalista propietario de los medios de
producción, del obrero que vende su trabajo, originándose una relación
capitalista.
Las fuerzas
productivas son las que –en principio- determinan las relaciones sociales
de producción, lo que convierte al materialismo histórico en un determinismo
tecnológico. Implican a todos los bienes que utiliza el hombre para el dominio
de la naturaleza, o dicho de otra manera, todos los elementos que el hombre
necesita para la producción de cosas. En “El
Capital”, Marx distingue a las fuerzas materiales, creadas por el hombre;
de las fuerzas no materiales o humanas, el trabajo.
Marx ha señalado con contundencia que las
relaciones de producción son independientes de la voluntad de los hombres; esto
es, dependen del estado de las fuerzas de producción. En su defensa al
materialismo histórico, deja ver cómo la base económica de la sociedad
determina la superestructura política y jurídica. Sin embargo aquí se abre una
gran polémica sobre el alcance de algunos de sus pasajes. En lo personal creo
que cuando Marx dice que el modo de producción
de vida material “determina en forma general” el proceso social,
político, etc., se está refiriendo a una relación de correspondencia general
más que a una relación mecánica de absoluta dependencia.
Vigencia del marxismo.
La lectura de Marx hoy en día sigue siendo
muy actual en algunos asuntos. Por ejemplo, en su visión realista del
mundo, prestando atención a las diversas conexiones a nivel social, económico y
cultural. Su atención a lo estructural sigue siendo enormemente vigente: sin
ser miope no cabe duda del peso que tienen los factores económicos en nuestras
vidas. Finalmente su visión liberadora de los más explotados (proletariado),
así como buena parte de sus críticas al capitalismo ciertamente continúan
siendo muy apropiadas para dar cuenta de nuestro mundo.
Recuadro: ¿Es el marxismo un humanismo?.
Definido este, como la concepción que
deposita su fe en el desarrollo completo de la humanidad, como fruto de la
acción humana, una corriente importante, liderada entre otros por Fromm,
sostiene que el Marxismo, contra la opinión de algunos marxistas como
Althusser, y no marxistas como Max Scheler,
constituye un humanismo. Para justificar esa posición parten no solo de
la panorámica general de los textos de Marx, inspirados en la necesidad de
mejorar –como diríamos hoy- la calidad de vida de los hombres y las mujeres (o
más propiamente, de los asalariados), superando para ello un sistema
capitalista que se presentaba en la época de Marx como fundamentalmente
explotador de toda la clase trabajadora; sino además de una interpretación
según la cuál, Marx se presenta como crítico feroz del materialismo más
simplista y mecanicista. La tercera tesis sobre Feuerbach se plasma como el
pasaje más claro al respecto.
Esta discusión vuelve a presentarse
interesante mirando la caída de los socialismos reales: para muchos, el primer
síntoma de crisis de los socialismos reales, comenzó a percibirse cuando el
materialismo histórico cedió el paso a un humanismo de corte más idealista; en
franca crítica a una ciencia marxista que ciertamente no podía dar
respuesta a todos los problemas.