Los antecedentes del pensamiento utópico en el Oriente

Curso Corrientes del Pensamiento Contemporáneo

Instituto Cuesta Duarte

Prof. Pablo Guerra

 

Existen numerosos antecedentes en el pensamiento y la acción de oriente, alimentando ideas favorables a un cambio social más igualitario, con cierta añoranza por comportamientos virtuosos del pasado.

 

Tales antecedentes oficiaron de base para algunas de las propuestas transformadoras de los diversos socialismos practicados en el Siglo XX. Mao Tse – tung, por ejemplo, citando las ideas confucianas, en De la dictadura democrática popular (1949) señalaba:

 

“El poder del Estado y los partidos políticos llegarán a desaparecer por sí mismos, permitiendo a la humanidad entrar en la era de datong”.

 

Antes, Sun Yat – sen decía (Tres principios del pueblo):

 

“Cuando el pueblo haya colectivizado todo lo relativo al Estado, se habrá realizado verdaderamente el deseo de bienestar del pueblo; se habrá conseguido ese mundo de datong deseado por Confucio...

 

La nueva cultura europea, el anarquismo y el comunismo, de los que tanto se habla hoy, son en nuestra China viejas teorías que datan de milenios. Así las teorías de Huangdi y de Laozi (dos padres taoístas) son anarquismo; y el reino de Huaxushi, del que Liezi dice que sus habitantes no tienen ni jefe ni ley, es el estado de naturaleza pura, ¿acaso no es eso anarquismo?”.

 

(Véase el discurso completo en: http://ar.geocities.com/obserflictos/sunyatsen.html).

 

  1. Los antecedentes en China.

 

Dice el Libro de los Ritos (Cap. 6, art. 1), base de la filosofía confucionista:

 

“Cuando se marchaba por el camino de la virtud, el mundo no era más que una comunidad. Se escogía (como dirigentes) a los hombres de talento. Su voz era sincera y practicaban la armonía. Los hombres trataban a los padres de los demás como a los suyos propios. Se proporcionaba a los ancianos un cobijo hasta la muerte, a los hombres en la fuerza de la vida trabajo, a los jóvenes educación. Se manifestaba dulzura y compasión por las viudas, los huérfanos, las personas sin hijos y los enfermos, de forma que se preocupaban de ellos. Cada hombre tenía un trabajo y cada mujer un hogar. La gente despreciaba el despilfarro de bienes, sin acapararlos, sin embargo, para ellos. Les gustaba trabajar con todas sus fuerzas, pero sin buscar el beneficio individual. Por ello las ambiciones individuales no podían desarrollarse. No se conocían ladrones ni bandidos y las puertas exteriores de las casas estaban siempre abiertas. Era el período de la Gran Unidad (datong)”.

 

Mencio (S.IV A.C.): comunismo agrario del Jingtian

 

“Los que cultiven el mismo Jing estarán siempre juntos, donde quieran que vayan; compartirán las tareas de defensa y las guardias nocturnas. En las enfermedades se socorrerán mutuamente. Así todos los habitantes se amarán y vivirán en armonía”.

 

-         Mo Ti (S. V A.C.): filósofo de la ayuda mutua

-         Escuela taoísta. Nostálgicos de una edad de oro “basada en la cooperación, no en la posesión”. Dice Zhuangzi (S.IV a.c.):

 

“En la antigüedad la condición humana era idéntica. Los hombres tejían todos sus propios vestidos y todos cultivaban la tierra para subsistir. Era la virtud de la vida llevada por todos del mismo modo (tongde). Estabab unidos en un solo grupo social; eso es lo que llamamos libertad concedida de forma natural  por el Cielo. En esa edad de virtud perfecta, los hombres vivían en común con los pájaros y las bestias salvajes, y toda la creación no formaba más que una sola familia. ¿Cómo podrían conocer la diferencia entre príncipe y súbdito?”.

 

Liezi (S. IV a.c.): tres principios fundamentals

 

Taiping: gran armonía

Pingjun: igualación

Juntian: campos iguales

 

-         Wan Mang (9 al 23 d.c.)

-         Tao Yuanming (S. IV) La fuente del jardín de los melocotoneros

-         Rebelión de los turbantes amarillos. Los albergues de equidad” (yishi).

-         Li Ruzhen (1763 – 1830): El espejo de las flores

-         Los Taiping (1851): constituyeron el “Reino celeste de la gran armonía”:

”Toda tierra bajo el cielo será cultivada en común por el pueblo bajo el cielo... la tierra será cultivada por todos, el arroz comido por todos, los  vestidos llevados por todos, el dinero gastado por todos. No habrá más desigualdades y nadie estará sin alimentos ni combustible”

 

 

Fuentes de los textos citados: Kriegel et al: Historia General del Socialismo, Barcelona, Destinolibro, 1984.