Sábado 27 de Octubre de 2001 - Año 84 -Nº 28817
Internet Año 6 - Nº 1926 | Montevideo - Uruguay
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CRONICAS DE LA PROSTITUCION A LA MONTEVIDEANA

Tomando mate con amor

Aprovechando un vacío legal, en Montevideo florece la industria de los "masajes de relax".

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FAROLITO. Fachada de uno de los apenas diez tradicionales prostíbulos montevideanos que sobreviven hoy. Sus servicios son sustituidos por "casas de masajes" que no tienen control sanitario... pero sirven mate gratis a sus clientes.

CESAR BIANCHI

CON LA MENTE PUESTA en el "shock de sensaciones" que le prometía el papelito que le habían dado en 18 de Julio, el hombre (acompañado por el cronista), llegó a la "casa de masajes" de Tacuarembó y Colonia. Estaba exhausto luego de una jornada laboral como pocas y quiso descontracturarse con el "shock" prometido, a sabiendas de que no eran masajes terapéuticos los que allí recibiría.

El lugar no estaba mal. Paredes muy blancas, macetas con plantas muy cuidadas y algunos faroles conformaban un ambiente de aire colonial, muy hospitalario. Le ofrecieron pasar a un dormitorio donde le informarían las tarifas. "Quedate acá que te presento a las chicas", le dijo la encargada.

"Hola, soy Mónica", se presentó una morocha, alta, de labios gruesos y pestañas grandes. Saludó y se retiró para darle paso a Carla, quien no podía salirse del libreto y no lo hizo.

Así, seis chicas desfilaron ante los potenciales clientes, todas ataviadas con pollerita negra con vivos rojos y una remera de seda con los mismos colores. Luego les informaron que el precio por pasar un rato con una de ellas era 130 pesos. Había una oferta especial: 160 pesos por "masajearse" con dos chicas al mismo tiempo.

"La segunda y la cuarta", dijo. "¿Cómo se llamaban?".

El hombre estaba fascinado porque había elegido a las más jóvenes y más lindas, y estaba convencido que era un buen negocio para él: 160 pesos por un "masaje doble".

Fue entonces cuando lo sorprendieron con una pregunta inesperada: "¿Nunca pagaste agregados?", le preguntó la "cuarta", la más joven, que decía tener 21 años. Ante su ignorancia le aclararon las tarifas 'extras': un beso en la boca, 30 pesos adicionales; un beso en los pechos, 30 pesos por cada uno; sexo oral, 30 pesos extras. El "masaje" no iba a salirle tan barato.

El hombre comenzó a desvestirse. Mientras, una de las chicas le contaba a la otra: "¿viste quién vino? El pintor, me dijo que como creyó que no me había gustado el cuadro que me había pintado imaginándome, me hizo este perfume con algunas flores. ¡Olé esta terrajada! ¡Tiene olor a jabón!". Se reían de un parroquiano de la casa que se había enamorado de la "masajista".

Mientras el hombre recibía los servicios de la casa, el cronista esperaba en el sillón de la sala de espera y reclamaba la consumición que también prometía el volante que les habían dado en 18. El papelito prometía una "consumición sin cargo". En el ínterin de 25 minutos ingresaron cuatro curiosos: un hombre desaliñado con las ropas sucias y visiblemente alcoholizado, un ejecutivo de traje y maletín, y un par de jóvenes de menos de 20 años. Sólo el segundo se decidió por contratar un servicio de relax sexual.

"Nosotras tenemos todo en regla y todas tenemos HIV al día", le dijo una de las mujeres al cronista, intentando convencerlo. ("¡¿HIV al día?!", pensó el cronista, temiendo por la suerte de su amigo). "Como ves está todo limpito, usamos preservativos y con el carné de salud en orden", agregó.

El cronista se limitó a insistir con respecto a la consumición que prometía el volante a todo visitante. Pero recibió una respuesta francamente frustrante: "whisky no nos queda más, si querés te podemos convidar un mate".

Proyecto

Susana Ribeiro, presidenta del sindicato de meretrices Amepu, sostiene que hay más de 100 "casas de masajes en Montevideo, que son prostíbulos clandestinos".

Ribeiro, de 49 años, sostuvo que muchos de esos locales funcionan sin ningún tipo de control sanitario. "Ahí --afirmó-- se produce una explotación de la mujer. Además, muchas de estas 'casas de masajes' funcionan en edificios donde viven familias con niños".

Basta ver las direcciones de los volantes que se reparten por 18 de Julio para deducir que Ribeiro tiene razón.

El asunto preocupa al diputado Daniel García Pintos quien desde hace ocho años viene luchando para aprobar una ley que regule el ejercicio de la prostitución.

"Uno camina por 18 de Julio y van entregando avisos que hablan de casas de masajes, pero no lo son. Las casas de masajes son las de masajes terapéuticos, gente habilitada por la UTU con diploma, autorizadas por el Ministerio de Salud Pública. El masaje en los hombros, en la espalda, en los brazos, a gente que está estresada. Hoy le llaman casas de masajes a cualquier prostíbulo, y eso no puede ser", protestó el diputado.

Desde diciembre de 1993 el legislador colorado ha procurado la sanción de un proyecto de ley que regularice la labor de las meretrices, que establezca las zonas en la que puedan desempeñarse y que regularice el trabajo de las nuevas "casas de masajes".

El proyecto reconoce la existencia de las "casas de masajes" pero las somete a inspecciones sanitarias, policiales y municipales, como sucede con los tradicionales prostíbulos, que están registrados ante las autoridades policiales, municipales y sanitarias. (En Montevideo apenas sobreviven diez de estos viejos burdeles).

En marzo el proyecto fue aprobado en la Cámara de Diputados y ahorá está a estudio del Senado. García Pintos prevé que la consideración de la Cámara Alta demande menos tiempo que lo que le llevó a los representantes.

"Los textos bíblicos recogen que la prostitución es el oficio más viejo del mundo, y si todavía hay meretrices es porque hay consumidores", dijo. García Pintos entiende que los legisladores mantenían una "deuda" de larga data con la sociedad uruguaya. "El problema no está circunscripto a las prostitutas, sino a toda la sociedad. Hace 200 años que venimos arrastrando una suerte de hipocresía", añadió. "La prostitución está adentro de la sociedad. No hay que hacer lo que el avestruz, que esconde su cabeza en la tierra. Hay que afrontar la realidad".

Según Ribeiro, existen 7.000 "trabajadoras sexuales" en todo el país, de las cuales 3.000 se desempeñan en Montevideo. Sin embargo, una fuente policial situó en 5.000 la cifra de las mujeres que se prostituyen hoy en la capital. De ellas, al menos 600 trabajan en las "casas de masajes", agregó.

Hoy el trabajo sexual está sólo legislado por la ley 8080 de la década de 1920 que instituyó el delito del proxenetismo.

El proyecto de García Pintos dedica un capítulo a especificar zonas para el ejercicio de la prostitución --se mostró reacio a calificarlas de "rojas"-- y otro a regular el "comportamiento" de quienes ejercen oficio.

"En Montevideo hay prostitutas y travestis en avenida Italia, bulevar Artigas, bulevar Batlle y Ordóñez, Carlos Ma. Ramírez, Monte Caseros y muchísimas otras avenidas y calles. Hoy hay muchos vecinos molestos, pero cuando la ley se reglamente, habrá menos vecinos molestos", razonó, argumentando que el gobierno departamental y la Jefatura de Policía deberán especificar los puntos donde los/las "trabajadores/as sexuales" podrán estacionarse. García Pintos dice que para fijar estas zonas se podrá consultar a las representantes de Amepu. El sindicato de meretrices apoya la sanción del proyecto y ha colaborado activamente en su elaboración.

Cuando García Pintos habla de regular los "comportamientos" de quienes ejercen la prostitución, se refiere a buscar "un equilibrio entre lo que se puede insinuar la persona con su vestimenta y lo que los transeúntes y menores tienen derecho a no ver. A veces se ve, en invierno, una mujer vestida solo con los calzados y un abrigo largo que normalmente deja abierto. Eso ya no va a poder ser más", afirmó con vehemencia.

Prostíbulo solitario

La luz roja en la fachada avisaba que el local de Magallanes y Charrúa aún conservaba la identidad de un viejo prostíbulo, uno de los últimos sobrevivientes en Montevideo.

Lejos del eufemismo de las "casas de masajes" --aunque el "producto" que se ofrece sea el mismo--mantenía en su interior la impronta de los viejos locales de meretrices de la Ciudad Vieja o del Bajo.

Un joven abrió la puerta y convidó a ingresar. Parecía el interior de una casa de ancianos. Una rubia de edad y abdomen pronunciado, de ropa interior similar a un traje de baño de una sola pieza y un cigarrillo en la mano pareció adivinar los fines periodísticos del recién ingresado: "¿Saben qué es esto? Esto es un prostíbulo, como los de antes. Lo aclaro porque ahora abundan las 'casas de masajes', y no es lo mismo", dijo. Luego se presentó: "Mi nombre es Carol".

Si bien ahí trabajan cuatro mujeres, en ese momento estaba sólo ella. Su lugar de trabajo parecía su propio dormitorio, el cuarto de una mujer que ya no es joven: estufa a gas, televisión blanco y negro encendida, cuadros con fotos sin colores, paredes descascaradas pintadas de verde clarito y sofás de antaño.

"Voy para 40", confesó y dijo que eso las distingue de las 'casas de masajes': "acá somos todas de esa edad, más o menos, y por lo tanto tenemos más experiencia".

También se quejó porque sus clientes más numerosos ya no son los adolescentes debutantes sino hombres mayores que demoran "una eternidad". Pero reivindicó que ellas son más flexibles que sus colegas de las "casas de masajes" con los horarios del servicio pago.

"Además nosotras estamos reguladas y las 'casas de masajes' no. ¡Si hasta te cobran un extra por cada besito o caricia! Acá no, acá bajás o subís y no te vamos a cobrar más", explicó. La tarifa se reduce a: 130 pesos el llamado "medio oficio" y 160 pesos el "completo". "Venimos más tarde, entonces". "Bueno, pero vengan eh, no me dejen solita..." *


"CLINICAS DE ESTÉTICA"

Prostíbulos para menores de 18 años

FUNCIONARIOS DE LA Policía inspeccionan periódicamente los prostíbulos para verificar si las "trabajadoras sexuales" han asistido recientemente a alguna policlínica de profilaxis sexual de Salud Pública, según su carné.

Pero muchas de las denominadas "casas de masajes" funcionan clandestinamente, sin control sanitario alguno.

Una alta fuente policial dijo que las "casas de masajes" se registran ante las autoridades como "casas de estética corporal". "Muchas obtienen autorización de Salud Pública para funcionar como casas de masajes terapeúticos o clínicas. Y eso ya le quita injerencia a la Policía", afirmó.

Para el diputado Daniel García Pintos eso sucede porque "la sociedad tiene cierta tolerancia, porque hay una laguna jurídica que no prohíbe ni permite el trabajo sexual".

El proyecto de ley que propone el legislador crea el "Registro Nacional del Trabajo Sexual" donde las personas que ejerzan la prostitución deberán estar anotadas, certificándose su buen estado de salud. "La Policía no las va a molestar", dijo el diputado. El artículo primero de su proyecto de ley establece que "el trabajo sexual es una actividad lícita".

De prosperar el proyecto, los menores de edad no podrán trabajar en el interior de una whiskería en ningún puesto, ni en prostíbulos o "casas de masajes". Los menores de 18 tampoco podrán ingresar como clientes a una whiskería o "casa de masajes".

Sin embargo, el proyecto no hace ninguna referencia al ingreso de menores de edad a los prostíbulos. "Se entiende que hay necesidades fisiológicas que no empiezan a los 18 años, sino antes. Por eso el proyecto no dice nada", explicó García Pintos.


"NO NOS ENGAÑEMOS..."

Abatir la clandestinidad

EL DIPUTADO Daniel García Pintos destacó que a instancias de la ley a sancionar, los "trabajadores sexuales", hombres y mujeres, podrán aportar al Banco de Previsión Social y jubilarse.

A su vez, las prostitutas que sean madres podrán acceder al beneficio de cobrar la asignación familiar, lo que calificó como "muy importante". En 1995 el BPS autorizó a que las meretrices pudieran realizar aportes como empresas unipersonales ,

"Estar en la legalidad siempre paga mucho más que estar en la clandestinidad", sostuvo el representante de la lista 15. También aludió a la "seguridad" que brinda el estar protegido por la ley y por los controles regulares del Ministerio de Salud Pública.

El legislador dijo que en los tiempos del sida, controlar la salud de las prostitutas brinda seguridad a todas las familias "porque no nos engañemos: muchos clientes son gente comprometida".

Para García, de aprobarse, será una ley "de avanzada" en América Latina. El proyecto regula también a la prostitución masculina, algo que en principio no estaba previsto originalmente. "Hay temas que son tabú en la sociedad, y por esto no lo consideré en un principio. Pero autoridades policiales y de Salud Pública incidieron en la decisión de considerar también a la prostitución masculina, dado que ahí está un sector de riesgo atendible", explicó.


TRABAJO FEMENINO PEDIDO

Lo que ofrece el mercado

EL DOMINGO 21, en el Libro de los Clasificados, aparecieron 36 avisos solicitando "masajistas" o "chicas para masajes" o "bailarinas para boliche" o "chicas para whiskería". Uno de los avisos sugería llamar "si buscas un buen trabajo y seguro todo el año". Otro decía que se necesitaban "masajistas jóvenes, diferentes turnos. Urgente por exceso de trabajo. Adán y Eva". Otro pedía "señoritas de 20 a 29 años para atención a caballeros en pub". Otro, "chicas muy bonitas acompañantes a domicilio sin ninguna experiencia". Otro, "chica para whiskería en hospedaje. Show en Dolores Fiesta Nacional de la Primavera". Se pedían chicas para trabajar también en Minas, Tacuarembó y Montevideo.

El mismo día, los avisos solicitando secretarias eran apenas tres. Pidiendo promotoras había 17 avisos y en busca de vendedoras había 31. Ese domingo se pedían 15 brushinistas, diez peluqueras, cuatro cajeras, una tarotista, una "consejera para centro de aromaterapia" y una "empleada para residencial de ancianos". Alguien, que dejaba un teléfono, ofrecía trabajo "en España, para auxiliares de enfermería".







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