Taller

“El Mundo del trabajo en el Uruguay. Invitación a un diálogo interdisciplinario”

 

 

El trabajo como producción de bienes y servicios fuera de las esferas mercantiles.

El caso de los Clubes de Trueque en Uruguay.

 

Por Pablo Guerra[1]

 

Resumen:

 

La ponencia pretende reflexionar desde el punto de vista de las ciencias sociales del trabajo, acerca de la teoría y práctica de una de las experiencias de economía alternativa más exitosa en los últimos años a lo largo de todo el mundo: la producción de bienes y servicios para el intercambio, realizado por fuera de las esferas mercantiles clásicas y con presencia de monedas sociales, dando lugar al surgimiento de clubes de trueque, sistema de intercambios locales, bancos de trabajo, etc.

 

Desde el punto de vista teórico se partirá de una conceptualización del trabajo como fenómeno social mucho más amplio que el concepto de mero empleo, algo en lo que ha insistido buena parte de la sociología del trabajo contemporánea, pero que supo formar parte del acervo más clásico en la primera literatura de nuestras disciplinas. Se continuará con algunas de las teorías más divulgadas en la materia para dar cuenta de nuestro objeto de estudio.

 

Luego se presentará un resumen de las principales características que asume nuestro marco teórico para dar cuenta de la economía del trueque.

 

Finalmente, se analizarán algunos avances realizados en el marco del Proyecto de Investigación “Fortalecimiento de Organizaciones Económicas Populares mediante economías de trueque. Estudio de factibilidad socioeconómico y jurídico”, que se está ejecutando actualmente en el Instituto de Relaciones Laborales, con financiación de la Comisión Sectorial de Investigaciones Científicas (CSIC) y sus Programas de Vinculación con el Sector Productivo, con especial referencia al caso uruguayo.

 

 

  1. La pluralidad de significados del trabajo: desafíos para nuestras disciplinas.

 

¿Se puede considerar trabajo a las tareas de producción que no tienen como destino el mercado de intercambios?. La respuesta dependerá de la definición que tengamos del trabajo, y en ese sentido podemos comenzar diciendo que no cabe duda acerca de que el trabajo es un concepto muy difícil de definir. Wener Sombart, por ejemplo,  señalaba que la palabra podría no tener un significado real no obstante su uso frecuente. Ives Simón, por su lado, escribía que el trabajo es uno de esos términos que vienen precedidos por hechos de la vida cotidiana del hombre, que se esconden tras el misterio de lo habitual. El lector comprenderá que estamos en presencia de dificultades que pueden  aparecer siempre que intentamos definir un fenómeno que posee una riqueza fáctica muy superior a la que pudiera concentrar cualquier definición. Lo mismo le sucedía a San Agustín cuando intentaba definir el tiempo: Si nemo ex me quarent, scio; si quarenti explicare velim, nescio.

 

No es momento adecuado éste para hacer un repaso de las dificultades que ha encontrado la historia de la humanidad para llegar a una conceptualización del trabajo. Basta señalar por ahora, que el trabajo ha sido uno de esos conceptos construidos socialmente, en el sentido que cada civilización humana ha presentado siempre valoraciones y definiciones muy propias y distintivas sobre nuestro objeto de estudio.

 

La alta valorización que las sociedades contemporáneas, influídas por la modernidad, comenzaron a tener sobre el trabajo, elevándolo a categoría suprema para entender la riqueza (Smith), la propiedad (Locke) o la productividad (Marx), por ejemplo, dista mucho de la visión peyorativa y despectiva que sobre este fenómeno, primaba entre los principales filósofos griegos (Sócrates, Platón y Aristóteles).

 

Justamente una de esas construcciones sociales a las que hacíamos referencia, es la que comienza a tejerse con fuerza a partir de la Revolución Industrial, momento histórico en el  que elevándose el paradigma del mercado también a las “mercancías ficticias” como el trabajo,  se pasaba a dar cuenta de este fenómeno como toda actividad humana tendiente a producir mercancías con destino al mercado, realizada a cambio de un salario. En términos de Gorz: “Lo que nosotros llamamos `trabajo´ es una invención de la modernidad. La forma en que lo conocemos, lo practicamos y lo situamos en el centro de la vida individual y social fue inventada y luego generalizada por el industrialismo. El `trabajo´ en el sentido  contemporáneo no se confunde ni con las tareas, repetidas día a día, que son indispensables para el mantenimiento y la reproducción de la vida de cada uno; ni con la labor, por muy obligada que sea, que un individuo lleva a cabo para realizar un cometido del que él mismo o los suyos son los destinatarios y los beneficiarios; ni con lo que entendemos  de motu propio, sin tener en cuenta nuestro tiempo y nuestro esfuerzo, con un fin que solamente tiene importancia ante nuestros propios ojos y que nadie podría realizar en lugar de nosotros”[2]. Sin quererlo, además, las ciencias del trabajo también priorizaron esta visión simplificada de nuestro objeto de estudio, que en definitiva viene a hacer sinónimos el concepto de trabajo con el de mero empleo.

 

Desde nuestro punto de vista, entonces, el trabajo es un fenómeno sociocultural mucho más amplio que el del empleo asalariado. En otra ocasión, lo definíamos como aquella actividad propiamente humana que hace uso de nuestras facultades tanto físicas como morales e intelectuales, conducentes a obtener un bien o servicio necesario para la satisfacción propia o ajena de algún tipo de necesidad[3].

 

Una definición amplia como la anterior, nos ubica enseguida entre quienes esgrimen como principio la pluralidad de significados que presenta el trabajo. Pluralidad que incluye lógicamente al trabajo asalariado, pero que también debe dar cuenta de otros fenómenos muy silenciados desde las disciplinas científicas, como es el caso del trabajo voluntario, del trabajo informal, del trabajo doméstico, del trabajo ilegal, o incluso, en lo que atañe a nuestra investigación, del trabajo conducente a crear bienes y servicios para ser distribuidos mediante redes de reciprocidad o mediante redes que ignoran los mecanismos más convencionales del mercado, caso del trabajo de trueque.

 

Creemos por tanto, que el trabajo es un fenómeno complejo que tiene lugar en estructuras también complejas, como retratan entre otros, Mingione,  Sachs, o Pahl.  Dombois y Pries, en la misma lógica, señalaban en un artículo muy divulgado entre sociólogos del trabajo, acerca de la necesidad de contar con una sociología del trabajo propiamente latinoamericana, bregando en tal sentido, por una disciplina que diera cuenta de “un marco de referencia ampliado, acorde con la heterogeneidad de las formas y condiciones de sustento”. En tal sentido, luego de repasar algunas de las formas que adquiere en nuestro continente el trabajo,  establecen que “lejos de constituir simples residuos históricos, se reproducen, amplían y diferencian incluso en los sectores modernos. La actividad laboral en América Latina no es, por consiguiente, necesariamente sinónimo de trabajo asalariado, y el mercado de trabajo es tan solo una de las múltiples situaciones que se encargan de su regulación”[4].

 

De tal manera lo anterior que nuestra investigación se inscribe en el marco del paradigma de la complejidad en materia de estudios del trabajo y de los comportamientos socioeconómicos.

 

  1. Para entender el trueque contemporáneo.

 

Una docena de años después de haberse publicado la obra más famosa de Fukuyama, se han sucedido varios hechos que logran sumar evidencia a quienes nunca vieron con buenos ojos la idea del fin de la historia y de la caída de alternativas. En tal sentido, se observa como en muchos países de  todo el  mundo, del norte y del sur, variadas  organizaciones  de ciudadanos han venido poniendo en práctica y desarrollando numerosas experiencias económicas animados por la necesidad de mostrar cómo es no solo deseable, sino también posible, hacer economía con lógicas, racionalidades e instrumentos distintos a los más comúnmente esgrimidos y utilizados por la economía capitalista por un lado, y la economía estatista por otro. Algunos autores hablan de una activación económica de los pobres, otros prefieren hablar de una especia de hartazgo por los valores materialistas que privilegió el paradigma de desarrollo hegemonizante de los años posteriores a la II Guerra, unos terceros prefieren hablar de una especie de desplazamiento de energías transformadoras desde dimensiones políticas hacia dimensiones económicas. Lo cierto, más allá de las diversas interpretaciones, es que están surgiendo interesantes experiencias de economías alternativas en las fases de producción, distribución, consumo y acumulación, que han sido motivo de análisis por varios cientistas sociales comprometidos en el proyecto del  fortalecimiento de economías solidarias: comercio justo, consumo responsable, austeridad voluntaria, producción ecológica, ahorro ético, bancos alternativos, acciones verdes, comunidades de trabajo, empresas autogestionadas, clubes de trueque y monedas sociales, son justamente algunas  de estas realidades que difícilmente puedan comprenderse en su cabalidad si pretendemos analizarlas con los instrumentos más habitualmente utilizados por la economía clásica y neoclásica.

 

En esta ponencia no podremos dar cuenta de todas las categorías de análisis. Preferimos, en todo caso, exponer las principales características de los modelos de trueque contemporáneos.

 

Estos modelos, en términos generales construyen redes de intercambios de bienes y servicios (los franceses hablan de bienes y saberes) con la presencia de una moneda social que cumple funciones de “lubricante” de manera de hacer posible no solo el trueque directo, sino fundamentalmente el multirecíproco. Nosotros somos de la idea que el éxito de estas experiencias, con antecedentes en numerosos países de todo el mundo, se comprende por poder aunar criterios de eficacia económica (por este medio mucha gente puede conseguir cosas que de otra manera no podrían obtener en el mercado oficial), a la par que se van desarrollando valores sociales alternativos (solidaridad, ayuda mutua, precio justo, etc.).

 

En el  contexto del tercer mundo, este proceso tiene lugar en momentos en que el desempleo muestra tasas muy elevadas. Como se sabe, la universalización del dinero vino a implicar que toda clase de bienes y servicios en el mercado, debían ser intercambiadas por la moneda. En una economía de mercado el grueso de las necesidades se satisfacen por medio de mercancías conseguidas fruto del intercambio donde el dinero aparece como un elemento vital. Ahora bien, la moneda también es mercancía, de manera que sólo cuentan con ella quienes tienen algo a cambio para ofrecer en el mercado. De esta manera, hay  momentos en la vida de la gente en que no se cuenta  con dinero suficiente, lo que no sería grave si no fuera porque cada vez es más difícil “vender” en el mercado la otra “mercancía ficticia” con la que contamos todos, esto es, nuestro propio trabajo. Una primer solución podría ser el endeudamiento, pero la propia lógica del mercado de los créditos hace que una parte de la población tampoco pueda acceder a ello. Es justamente en este punto donde empiezan a operar soluciones concretas, con base en racionalidades solidarias muy  empleadas entre los sectores populares de nuestro continente. La  reciprocidad, las relaciones de compadrazgo, de cuates[5], o las “gauchadas” en el Río de la Plata, son justamente testigos de formas ingeniosas y solidarias de ayuda mutua. En la cultura aymará, por ejemplo, la relación entre ahijado y padrino es la más representativa a nivel familiar de ese tipo de reciprocidad al que hacemos mención: "Jichrut kaysaruxa wawaxlantitaw, jumaw taqikunans wayjt´itäta" ("de hoy en adelante, eres como mi hijo, en toda ocasión tu me vas a prestar ayuda")[6].

 

Pero  como eso no ha sido suficiente es que en diferentes países han surgido verdaderas nuevas economías de  trueque que parecerían estar  marcando claramente los límites de las economías capitalistas monetarizadas. Las nuevas economías del trueque, con antecedentes que repasaremos luego, muestran la necesidad de rescatar formas alternativas de distribución, que a diferencia del trueque primitivo, se apoyan en  una nueva moneda, de tipo comunitaria, y anclada en la fuerza de trabajo de cada socio, de manera que a nadie le falte un mínimo para ingresar al circuito a adquirir los bienes y servicios necesarios para su subsistencia.  

 

 

En nuestros mercados determinados, resulta sencillo señalar que la lógica que prima es la de intercambios. Por lo general cuando necesitamos una camisa, nos dirigimos a una tienda y la adquirimos pagando un precio determinado, dando origen entonces a un contrato de compra – venta. Sobre la lógica de estas reglas de intercambio, a diferencia de lo que ocurría en sociedades reguladas, valga recordar con Smelser que "los precios no se estandarizan sobre la base de la tradición, sino que son el resultado de ventas para obtener ventajas económicas"[7].

 

La pregunta surge inmediatamente, ¿es posible que el trueque pueda ser algo más que un mero intercambio sin moneda oficial?. La  respuesta dependerá del modelo que se escoja, de allí la importancia que tiene analizar el caso de los clubes de trueque y de monedas sociales que han surgido últimamente. En principio, sin embargo, podemos hacer referencia a diferentes modelos teóricos ubicados en una cuadro con doble entrada donde aparecen como variables centrales la presencia o no de monedas sociales, y la presencia o no de principios éticos alternativos a los que existen en el mercado competitivo. De acuerdo al siguiente cuadro, distinguimos cuatro modelos posibles.

 

Modelo 1: Estamos en presencia de un modelo que ha ideado normas y principios regulatorios que pretenden fomentar la solidaridad y ayuda mutua, y que dispone de una unidad de cuenta y de cambio para aceitar múltiples transferencias. Entre las normas más comunes se destacan las  tendientes a cuantificar con criterios alternativos el valor de los productos; a evitar  la acumulación; a incentivar el bien común por sobre el bienestar individual; etc. Es el caso de la mayoría de las experiencias que relevaremos en este estudio, y más concretamente del modelo de Red de Trueque Multirecíproco que nació en Argentina y se extendió luego al Uruguay.

 

Cuadro: Tipología de modelos de economía de trueque.

Variables consideradas:

Presencia de Monedas Sociales

Ausencia de Monedas Sociales

Se explicitan criterios éticos alternativos.

Modelo 1:

Trueque multirecíproco y solidario.

Modelo 2:

Trueque bilateral solidario.

No se explicitan criterios éticos alternativos.

Modelo 3:

Trueque multirecíproco competitivo.

Modelo 4:

Trueque bilateral competitivo.

 

Modelo 2: El trueque bilateral solidario se caracteriza por disponer de un marco regulatorio que supera más radicalmente las normas e instrumentos más comúnmente desarrollados en el mercado oficial, hasta el punto de evitar cualquier instrumento facilitador del cambio. El trueque solidario y sin moneda ha sido común en numerosas civilizaciones. Actualmente, aunque no sabemos de experiencias en este sentido, sí se puede afirmar por lo que hemos visto, que una parte de los que  practican el modelo 1 se sentirían más a gusto con el trueque directo.

 

Modelo 3: Se limita a juntar oferentes y demandantes para que intercambien entre sí, buscando cada uno su propia ventaja personal, con el auxilio de una moneda social, de forma de "lubricar" los intercambios. Las diferencias con el modelo imperante de mercado están vinculadas al tipo de moneda que se utiliza.

 

Modelo 4: El trueque bilateral competitivo se caracteriza por unir oferentes y demandantes con el objetivo de lograr intercambios buscando cada uno su propia ventaja personal y sin auxilio de moneda alguna. A este tipo de modelo se puede llegar justamente cuando algunas personas bien intencionadas promueven ferias de trueque sin reparar en la cuestión normativa e instrumental.

 

Con la  exposición de estos cuatro modelos teóricos, quisimos mostrarle al lector que el solo hecho de estar frente a una experiencia de trueque nada nos dice sobre si es  o no una experiencia solidaria. Dando un nuevo paso podemos ya clasificar dos grandes tipos de experiencias de trueque: (1) experiencias alternativas y (2) experiencias alternativas y solidarias.

 

Las experiencias alternativas se pueden definir como aquellas que buscan el intercambio de bienes y servicios, en  ausencia de monedas oficiales, pero sin modificar la racionalidad maximizadora de utilidades que suele distinguir al  mercado capitalista. Como se comprenderá, de alternativo lo único que tiene es la ausencia de moneda oficial (modelos 3 y 4 de nuestro esquema). ¿Se deben promover o no este tipo de experiencias?. Nuestras contrapartes en la investigación deberán tener en cuenta que si bien estos proyectos  no contribuirán a la construcción de economías solidarias, al menos tienen algunas ventajas: a) permite proveer de bienes y servicios a sectores populares que de otra manera no los conseguirían; b) permite una mayor circulación de bienes y servicios, lo que a su vez implica mayor eficiencia en sus usos. En caso de bienes cuya producción tenga costos ecológicos, el hecho de cambiar de usuario sin necesidad de producirlos nuevamente redunda también en mayores beneficios para el ecosistema; c) muestra que la moneda oficial, si bien es útil, también genera desigualdades vía su acumulación; d) permite tomar conciencia de que es posible dar nuevos pasos hacia modelos más solidarios.

 

Las experiencias alternativas y solidarias de trueque pueden ser definidas como aquellas que buscan por medio del intercambio de bienes y servicios  subsumidos a determinadas normas y valores, satisfacer una pluralidad de necesidades, esto es, no solo necesidades materiales, sino también de participación, de gestión  con otros, etc. Nótese cómo adquiere importancia en este sentido, el análisis e interpretación de las reglas y normas que ofician de "filosofía" del proyecto (modelos 1 y 2 de nuestro esquema).

 

 

 

 

  1. El caso uruguayo.

 

En Uruguay la Red Global de Trueque Multirecíproco comienza a operar en 1998, y  desde entonces hasta la actualidad ha tenido un crecimiento muy  significativo. Actualmente existen 10 Nodos en Montevideo, y 12 en el Interior del país. No sabemos exactamente la cantidad de socios que engrosan la Red, pero la cifra probablemente oscile entre 500 y 800.

 

La metodología de trabajo, los instrumentos de trabajo, así como el marco doctrinario escogido, tienen como modelo a la Red Global Argentina, exitoso proyecto que ya reúne a unas 500.000 personas en más de 1.200 Nodos.

 

En el marco del proyecto que estamos ejecutando en la Universidad, no solo asesoramos a organizaciones populares de Montevideo, y a la Pastoral Social de la Diócesis de Salto en su puesta en práctica, sino que también estamos trabajando con la Red de Trueque del Uruguay para analizar sus principales características, así como  la viabilidad socioeconómica y jurídica de mediano plazo.

 

Lamentablemente a los efectos de estas Jornadas, recién estamos procesando la información de entrevistas realizadas a algunos de los líderes de la Red. En la última semana de Setiembre, además, comenzaremos con una encuesta. A eso se suma una serie de observaciones en las Ferias. Lo anterior indica que el grueso de la información con la que disponemos actualmente, corresponde a fuentes secundarias.

 

Entre los temas  que estamos investigando, figura  qué tipo de racionalidad impera entre los socios. De acuerdo a nuestras hipótesis, nos encontraremos con una importante contribución de racionalidades utópicas (que anteponemos a las racionalidades instrumentales), esto es, personas que apuestan a hacer economía en base a valores alternativos y solidarios. De echo, algunos documentos escritos, así como la declaración de principios, van en la línea de intentar una experiencia realmente alternativa y solidaria. En una de las dos páginas web de la Red, nos encontramos con una frase central que se relaciona a esos temas:

 

La ayuda recíproca debiera sustituir a la competencia estéril, y la especulación. El Club de Trueque forma parte de una Red de autoayuda donde el objetivo es  mejorar la calidad de vida,a través del intercambio de bienes,servicios y conocimiento. El trueque que practicamos  hoy es un sistema de intercambio sencillo e imaginativo mucho más evolucionado que el trueque de la antigüedad RECÍPROCO  donde una persona intercambiaba con otra .El trueque que proponemos es más creativo , lo llamamos TRUEQUE MULTIRECÍPROCO. En él, cada socio produce artículos o servicios y a la vez también consume lo que otros miembros del club ofrecen sin necesidad de usar dinero. Lo llamamos PROSUMIDORES (productores y consumidores a la vez). El dinero es reemplazado por una herramienta de intercambio que en nuestro club se llama CRÉDITO, el cual es generado por uno mismo a través del propio trabajo y su valor inicial es equivalente a la moneda del mercado local. Esto permite que grupos de personas de una misma región o de diferentes regiones y países intercambien bienes y servicios en un trato recíproco y amigable, con conciencia ecológica, en donde todos salen beneficiados”.

 

Como expusimos antes, el nivel de alternatividad dependerá entre otras cosas del marco doctrinario que prevalezca en los modelos. En tal sentido, el sistema se sostiene en cuatro pilares: la confianza, la reciprocidad, el sentido común y el no lucro. Por su lado, los principios de la Red son los siguientes:

 

I. Nuestra realización plena como seres humanos no debería estar condicionada por el dinero.

II. El bienestar común es la consecuencia del progreso del mayor número de personas en una sociedad.

III. Los Clubes como tales no deberían tener otra filiación ni organizarse formalmente. Su propósito es autogestionario y no deliberativo.

IV. La ayuda recíproca debería sustituir a la competencia estéril, al lucro y a la especulación.

V. Nuestros actos, productos y servicios deberían responder a normas éticas y ecológicas, antes que los dictados del mercado, el consumismo, y la búsqueda de beneficios a corto plazo.

VI. El único requisito para ser miembro es ser productor y consumidor (prosumidor) de bienes y/o servicios. Todo esto dentro del marco recomendado por los Círculos de Calidad y Autoayuda (C.C.A.).

VII. Cada miembro debería estar atento a la índole de sus actos, productos y servicios porque son de su total responsabilidad.

VII. La participación es libre, el pertenecer a un Club de Trueque no implica ningún vínculo de dependencia.

IX. Los Clubes deberían ser totalmente autónomos en cuanto a sus asuntos internos.

X. Como miembros activos, no deberíamos respaldar, patrocinar o apoyar financieramente a una causa ajena a nuestro programa, pues podría desviarnos de nuestros objetivos iniciales.

XI. Es mejor atraer con el ejemplo, manteniendo discreción sobre nuestros asuntos.

XII. No deseamos promover productos o servicios sino ayudarnos mutuamente a alcanzar un sentido de vida superior mediante el trabajo, la comprensión y el intercambio justo.

 

Corresponderá a nuestra investigación, saber cuánto influyen realmente estos principios. Aún así, ya parece muy claro que estos mecanismos se presentan como muy esperanzadores sobre todo en momentos en que el desempleo en Uruguay ha llegado a sus máximos históricos.  

 


ANEXOS

 

¿qué es la red de trueque?

 


La Red Global de Trueque Multirrecíproco
, es una red de autoayuda y asistencia mutua,
que lleva adelante un programa de desarrollo espiritual, psicológico, social, económico y ecológico.

Su función consiste en vincular a los "prosumidores" (personas que son productores y consumidores a la vez), sin tener que recurrir al dinero para sus transacciones Y su finalidad es, no solo facilitar la participación de la gente en el intercambio, sino también, que tenga la oportunidad de capacitarse, crear un centro de trabajo, desarrollar sus propios productos y emprendimientos, sin intermediarios y sin recurrir a préstamos bancarios o financieros. 

La información, capacitación y producción de bienes y servicios dentro de la Red, están descentralizados y cualquier prosumidor tiene el derecho de acceder a ellos, entablando relaciones bilaterales y/o multilaterales.


Los prosumidores se reúnen en Clubes de Trueque, a los que, tomando el lenguaje informático, se les denominan "Nodos". Los distintos Nodos son autónomos y se vinculan entre sí formando la Red, la cual es el espacio de intercambio de todos los prosumidores. 

La Red es una experiencia de transformación social que no es comparable con las formas tradicionales de organización.  No existen líderes, jefes o ideólogos; es una construcción horizontal donde confluyen distintos aportes que de ninguna manera son considerados a partir de una escala jerárquica.

La Red no posee identificación política, religiosa, ni de ningún otro tipo.

Este mecanismo de economía alternativa, no intenta reemplazar a la economía formal, sino, ser un complemento para aquellos que, por diversas circunstancias, están parcial o totalmente fuera del sistema económico, o tienen tiempo y vocación para mejorar su calidad de vida y la de otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los nodos



Para crear un Nodo, es necesario comunicarlo a la Red, recibir capacitación apropiada de otros prosumidores con más experiencia, distribuir información a los aspirantes y manejarse con conformidad a los principios de la Red.

Es recomendable partir de un Grupo Impulsor, que se empiece a reunir con frecuencia semanal, para incorporar más miembros, lograr generar mayor confianza entre ellos y alcanzar cierta masa crítica. Se realizan entonces los listados de posibles ofertas y demandas de los miembros del Club, en la forma de: productos, servicios y saberes.

Cuando esta etapa se cumple, es el momento de lanzar la Feria, que es un espacio de intercambio, que se realiza periódicamente. 
Para integrar un nuevo prosumidor a un Nodo ya existente, éste debe asistir como mínimo a dos reuniones informativas, antes de ser considerado como un miembro pleno.

Los créditos

La idea original era el canje, una forma espontánea de satisfacer una demanda propia que no se podía pagar con dinero, pero sí con otro servicio. Cuando el sistema mostró que en algunos intercambios había diferencias, comenzaron a emitirse los llamados "Créditos", que son una herramienta de intercambio que reemplazan el dinero, y que asumen un valor equivalente a la moneda del mercado local. Estos están representados por tarjetas de distintos colores según su valor. Cuando un prosumidor es considerado como miembro pleno, se le entregan 500 Créditos, los que deberá devolver en caso de desvincularse de la Red; de no tenerlos, deberá realizar dicha devolución en especies.

El uso de los Créditos evita los inconvenientes del trueque directo y posibilita la multirreciprocidad de los intercambios. No se trata de una clase de dinero ni un sustituto de este. La Red es de trueque, por lo tanto están fuera de lugar las prácticas de carácter monetario como cobro de intereses, cambio de Créditos por dinero, retención de porcentajes por ingreso o egreso de productos, comisiones, etc. 

Los Créditos utilizados en la Red Global de Trueque no son un instrumento ni un documento. No tienen validez ni consecuencias jurídicas. Esto implica que nadie puede hacerlos valer ante un juez para ningún tipo de demanda. Por lo tanto, tampoco son una promesa, ni un medio de pago, no tienen fuerza cancelatoria. Su posesión no otorga derecho a reclamo ni es un crédito sobre un grupo, sociedad o mercado, como es el caso del dinero de curso legal.

 

 

LISTADO DE NODOS de nodos 
actualizado al 25 de agosto de 2001

Nodo Larrañaga
Altamirano y Luis A. de Herrera. Biblioteca "El cántaro fresco" Montevideo
reuniones: sábados 18.30 hs.
Celeste Tel: 5086338
elikatze@adinet.com.uy 

Nodo Sur
Reuniones: jueves 20 hs. Río Negro 1210 Montevideo
Alvaro - Tel: 2005558.

Nodo Gudai (Sayago)
Centro juvenil Salesiano - Bvar.Batlle y Ordoñez 6182 esq. Sayago / Montevideo
ferias: sábados 16 hs.

Nodo Casa de cultura 
Lucas obes 1021 esq. 19 de abril Montevideo
miércoles 19.30 hs.
Gonzalo - Tel: 3360135 -
geronimus_underground@hotmail.com 

Nodo Marindia
Alicia 037 64435
Parroquia de Salinas martes 17 hs.
mariaqueca@hotmail.com


Nodo El bosque
Colonia de vacaciones del SAG, Buenos Aires y Zorrilla, km 21 de Avda Giannattasio/Canelones
Ferias:Últimos domingos de cada mes de 16 a 18 hs.
Ana María 695-6667 
centroteba@reduy.com 


Nodo Flores de Manga
Reuniones: viernes 19 hs en el salón La Baita (Cno Maldonado km 16) Montevideo
Ruben 2279374
monk@adinet.com.uy 

Nodos de Paysandú
Nodo Paysandú: reuniones en el club de River, miércoles 19.30 hs. Carlos Castro 072 29606
Nodo Sur-Paysandú: reuniones en el salón parroquial Virgen de los 33. Marta Sofía 072 40095

Ferias conjuntas de los dos nodos en la capilla del Sagrado Corazón, los sábados a las 16 hs.


Nodo Piedras Blancas
Teniente Rinaldi 3780 Montevideo
ferias: sábados de 16 a 18 hs.
Mabel 514 7199

Nodo Charrúa
Covisunca. Zum Felde 2090 esq. Pitágoras
Reuniones martes 20.30 hs.
Blanca 522 2134 o Selva 522 5333

Nodo Malvín 
Reuniones: 1º y 3º jueves de cada mes, en Michigan 1400 esquina Orinoco.
Ferias Estanislao López 4631. (Iglesia Metodista)
Josefa Morales 619 7579
fefamo@adinet.com.uy

Nodo Renacer (Colón)
Club Libertad Colón, Daniel Zorrilla y Vicuña
Angélica 320 8577
Ferias domingos 17 hs.


Nodo Ondea (Manga)
Susana 2273468
Ferias Sábados 11 hs.
Camundá 5388

Nodo Lomas:
Doroteo García Lagos M.321 S.17 Lomas de Solymar (KM 25,500)
(entre Transversal y Gaviotas).
Ferias: 2ª Domingos de cada mes, de 16 A 18
Roberto y Silvia: 695-7178

Nodo San José
Infotrueque: 034 26250 reuniones miércoles 20 hs en Espínola 840 
egolunas@hotmail.com
Rafael Silva 034 25574
sanjose@adinet.com.uy (David Rabinovich)

Nodo Remanso de Neptunia
Club Remanso de Neptunia
ferias: miércoles de 17 a 19 hs.
037 68086 Ruben Cardozo
lula 037 64424
glemo@adinet.com.uy


Nodo Minas
Club Democrático 
18 de julio, entre Florencio Sanchez y Sarandí
mercoles 19.30 hs
Ines 044 29988

Nodo Salto
Coop vivienda coveocis
Martes 18.45 hs
Miriam 073 23839


Nodo Melo
Salón comunal de viviendas Amilcar Prieto , entre Batlle y Ordoñez y Wilson Ferreira Aldunate
Lunes 19.30 hs.William Rivero 0642 6662

Nodo Maldonado
Reuniones jueves 20 hs Club Dep. Maldonado 
042253381 fax
Denis 

Nodo Piriápolis
Reuniones sábados 19 30 hs en Casa Joven: Av. Piria y Chacabuco
043 23039

 

 

 



[1] Sociólogo. Profesor en Sociología del Trabajo, Instituto de Relaciones Laborales, Facultad de Derecho, UdelaR. Investigador responsable del proyecto “Fortalecimiento de OEPs. Mediante economías de trueque y monedas sociales”.

[2] Cfr. Gorz, A.: Metamorfosis del trabajo, Madrid, Sistema, 1995, p. 25.

[3] Cfr. Guerra, P.: Sociología del trabajo, Montevideo, FCU, 1998, p. 39.

[4] Cfr. Dombois, R. Y Pries, L.: “¿Necesita América Latina su propia sociología del trabajo?”, en Revista Latinoamericana de Sociología del Trabajo No. 1, 1995.

[5]Cfr. De Lommitz, L.: Cómo sobreviven los marginados, México, Siglo XXI Ed., 1987.

[6] Cfr. Michaux, J. et alt: "Ayllu Aymara y reciprocidad", en Revista Iberoamericana de Autogestión y Acción Comunal Nro. 36 - 37, Madrid, 2001, p. 59 - 79.

[7] Cfr. Smelser, N.: Op. Cit., p. 175.